domingo, 25 de octubre de 2009

La ley del silencio


Sería una buena noticia que las compañías privadas se interesara por clarificar su relación con los médicos. Algunas ya lo están haciendo, pero la ausencia de normativa general hace que la inseguridad convierta la gestión de la medicina privada en alguna provincia en una auténtica selva. Inseguridad que influye en los pacientes, que no saben claramente la cobertura auténtica de su póliza, pues aunque las condiciones generales parecen claras, no está garantizada la asistencia completa en las diferentes provincias (ciertas compañías, por ejemplo no tienen concertada la consulta de anestesia, incluso en algunas, es un internista quien la pasa sin informar completamente su condición y escondiendo su situación de sucedáneo bajo el pomposo nombre de Consulta de Preoperatorios; no suben los baremos anualmente -algunas tardan 10 años en hacerlo- con lo cual ciertas intervenciones no son rentables y dejan de hacerse en esa provincia o aumenta la lista de espera en esa patología, o son trasladados a otras provincias hasta que los médicos cedan en abaratar precios).
Sin embargo la inseguridad que hoy me preocupa es bien distinta. Todos los años por esta fecha, por lo menos en mi provincia, comienza la veda.

Algunos directores médicos acompañados de sus asesores médicos cargan sus escopetas y comienza la caza.
Apostar por la medicina privada sale caro. El médico pone su consulta, la hipoteca de sus leasing para tener el mejor aparateje, su ilusión, sus conocimientos y su trabajo. Contacta con las compañías y se compromete a ver a sus pacientes. El compromiso se cumple siempre por parte del médico. Pones en juego muchas cosas y la satisfacción del trabajo está en que la confianza del paciente va a ser el arma fundamental para poder desarrollar tu tarea. Un paciente te trae a otro. Un trabajo mal hecho va cerrando las puertas de tu consulta. En la medicina privada eliges poner tu buen nombre encima de la mesa, juegas con tu fama, con tu credibilidad.
Sin embargo, un buen día, te pueden llamar de una compañía y no te dicen que "no cumples objetivos", "que tienes muchas complicaciones", "que te han detectado mala praxis", no, te dicen que ganas mucho y que te echan.
Es el juego de la Sanidad Privada, y no hay arbritos, no hay jueces a los que echar mano. No hay supervisión de Colegios Médicos para valorar todos los años los médicos que son expulsados por la compañía, caso a caso. Te echan.
Es necesario saber jugar con el miedo. Todos los años hay que echar a alguien. Así, se corre la voz y se dispone de armas para afrontar mejor las futuras negociaciones. No se habla de calidad, de objetivos, de indicadores, te dicen que si no accedes, "la compañía no podrá tener el mismo trato contigo a partir de ahora". Y si no razonas, te echan.
Silencio. La veda ha empezado.

1 Comentarios. Pasa y escribe tu opinión.:

MiAnestesista dijo...

Un nuevo caso. Un compañero me enseña su carta hoy mismo. No hay razones, no hay motivos. Además le hablan de una "conversación anterior" que nunca ha tenido lugar. Le obligaron hace años a firmar exclusividad con la compañía. Hoy le dicen que ya no cuenta para ellos. Sin más.

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