jueves, 28 de mayo de 2009

Los Superanestesiólogos

Cuando opté por ser médico anestesista (anestesiólogo) sabía que el desarrollo de la especialidad era duro. En mis comienzos era difícil hasta acceder a libros y revistas de la especialidad porque todo o casi todo estaba por hacer. Lo que no sabía era que los anestesiólogos teníamos superpoderes. Ustedes no se lo creeran pero podemos ser invisibles.Cuando una intervención compleja sale bien (casi siempre) verás en la foto que sale en la prensa al cirujano, al intensivista, al equipo de internistas que estudiaron al paciente, al director del hospital, al consejero o consejera de salud de la comunidad autónoma responsable y aunque ustedes crean que a nosotros no nos llamaron para la foto, no es verdad, estamos ... fíjese bien ... en la esquina ... delante de esa sombra que no pertenece a nadie ... ese es el anestesista ... ES INVISIBLE.

jueves, 21 de mayo de 2009

El derecho a un parto natural


Los médicos anestesiólogos estamos presente en el momento del parto porque hemos sido requeridos por las propias embarazadas para tratar de vivir la experiencia del parto de una forma menos traumática. Gracias a la valentía de una reina que quiso superar, hace más de 100 años, la discriminación a la que se sometía a las mujeres de su tiempo de no poder acceder a los beneficios de la medicina en el momento del parto, las mujeres pudieron quitarse de encima el lastre de tener que demostrar al mundo que el ser capaz de soportar los, a veces, terribles dolores, las convertía en más mujeres y en mejores madres.
En ese tiempo, los médicos anestesiólogos dieron lo que tenían y así se llamó la "Anestesia de la Reina" al uso del cloroformo en el momento del parto, lo que conllevaba un estado de sueño que posibilitaba superar la prueba del parto, bajo la protección de la inconsciencia.
No era la respuesta adecuada, pero, en aquel tiempo era lo mejor que se podía ofrecer.
Los tiempos han cambiado mucho y, hoy en día, disponemos de medios que posibilitan al médico el poder medicalizar el parto en beneficio de la gestante y del futuro recién nacido. Y digo bien, medicalizar el parto. Médico es una palabra hermosa, que recoge toda la historia de unos hombres y mujeres que han intentado poner todo su esfuerzo y conocimiento en beneficio del prójimo. Medicalizar no puede tener nunca un matiz peyorativo. Por eso creo que medicalizar el parto, es poner lo mejor que tenemos para poder humanizar y mejorar la atención al parto. No quiero caer en la trampa de confundir parto instrumentalizado (que lo puede hacer cualquier profesional sanitario que atiende el parto) con parto medicalizado (que sólo puede realizarlo aquel profesional que tiene todos los conocimientos y medios para poder mejorar la atención al parto).
Cuando una persona está sufriendo, lo más natural es que alguien le ayude a superar ese sufrimiento. En éste campo es en el que la Analgesia Epidural cumple con los objetivos que la embarazada desea en su proyecto de parto. Mi experiencia es que la epidural humaniza y hace más natural el parto.
El dolor no es sólo una sensación desagradable. El dolor es un mecanismo fisiológico que despierta y pone en marcha una serie de mecanismos mediados por sustancias que ejercen sus efectos, no siempre beneficiosos, sobre funciones importantes del organismo. Nuestro organismo es como una farmacia y ante ciertos estímulos responde liberando determinadas sustancias. El dolor libera catecolaminas. Las catecolaminas actúan en el sistema circulatorio elevando la tensión arterial, subiendo la frecuencia cardíaca y modificando el riego sanguíneo sistémico, aumentando la perfusión de los órganos que cree más importantes: el cerebro y el corazón, lo que puede comportar una disminución del área esplácnica (donde se encuentra el útero). Nuestro organismo está preparado para eso, pero en situaciones límites puede modificar el equilibrio necesario. Por lo tanto, la epidural, al frenar el mecanismo de liberación de catecolaminas, al inhibir el dolor que lo despierta, normaliza la tensión y la frecuencia cardíaca y mejora el riego uterino.
Con las dosis que empleamos en la Analgesia Epidural del Parto, tratamos de hacer un bloqueo selectivo donde sólo se afecten las fibras que conducen el dolor, que son las más finas. La mayoría de las veces, la paciente puede colaborar y ayudar en los pujos del parto porque no existe un bloqueo motor. Por eso sabemos, que la Analgesia Epidural no eleva el número de partos instrumentales, ni el número de cesáreas, haciendo más natural y más humano la atención del parto.
Incluso en caso de cesárea, la epidural mejora la atención a la pareja, porque permite que la futura madre pueda estar acompañada en el momento del nacimiento del niño (como ya saben desde hace bastantes años muchas mujeres granadinas atendidas en clínicas granadinas) y puede compartir ese momento inolvidable.
La Epidural no excluye ninguna forma de vivencia del parto. No es como el Parto Radical, que intenta limitar y reducir la atención al parto y que, vendido como parto natural repite de forma continua la palabra NO en casi todos los párrafos que contienen sus principios. Parece que el parto radical es un parto en contra de, más que un parto a favor de.
Los anestesiólogos pretendemos atender a la mujer embarazada respetando contínuamente la forma que ella elige para vivir su parto. Por eso, con las compañias de seguros que lo tienen concertado, disponemos de una Consulta de Anestesia para poner aclarar todas las dudas que pueda presentar la embarazada y donde se estudia y aconseja a la embarazada en la asistencia anestésica al parto a partir de la semana 36 del embarazo. En la visita que se realiza al Hospital del referencia, dentro de la Educación Maternal, los médicos anestesiólogos le podrían aclarar todas las dudas que se puedan presentar con respecto a la Analgesia Epidural para el Parto.

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