miércoles, 22 de diciembre de 2010

Todo está preparado para el Nacimiento


Cuando el Jefe de Servicio subió por la mañana en el ascensor no cayó en la cuenta de que iba una embarazada muy peculiar acompañándole.
Después recordó que le llamó la atención que la joven le decía a la mayor que le acompañaba, que agradecía la preocupación por ayudarla en la preparación del parto, pero que los tiempos habían cambiado y que prefería la colaboración de una matrona.
-Ana, no sé si podrás estar conmigo en el momento del parto. Ya sabes que José prefiere que lo tengamos en su pueblo.
Era una conversación corriente y moliente entre una pareja de mujeres que anticipaban las necesidades de un parto, por eso no le dio más importancia.
Todo ésto lo recordó de una forma espontánea cuando recibió la llamada del señor director:
-¿Sabes a quién tienes en Educación Maternal, recibiendo una clase?
Le faltó poco para soltar el teléfono sobre la mesa y correr por los pasillos hasta la sala de preparación al parto.
Cuando entró en la habitación del fondo del pasillo, pasó la vista por encima de todas las cabezas de las embarazadas que estaban en el suelo, acomodadas, haciendo los ejercicios de respiración e hizo una seña a la matrona, arrugando los ojos y encogiendo la cabeza.
A buena entendedora, pocas palabras basta. La matrona preparó el capote:
-María, muy bien. Repítelo ahora más lento, relajándote.
Ana sostenía por la espalda a su hija María y le ayudaba a realizar los ejercicios.
No lo podía creer. La Virgen María en clase de respiraciones y de pujos.
La misma cara de incredulidad que puso él, la habían puesto antes todas las compañeras que la vieron llegar.
-Pero María, si tu parto va a ser especial. Si tu parto va a ser modelo. Ya quisiéramos todas tener la garantía que vas a tener tú con el tuyo.
Y María contestaba con resignación y modestia.
-Nunca se sabe, amiga. Nunca se sabe. Por si acaso quiero ir bien preparada.

Cuando acabó la clase, el Jefe se dirigió a María:
-¡Qué bueno verla por aquí!. Me gustaría que me hubiera avisado para poder atenderla mejor. ¿Le apetece un café? ¿Le puedo invitar a desayunar?
-Se lo agradezco en el alma, pero no me quiero perder la clase de la analgesia epidural que va a dar ahora mismo el anestesista.
-¿Analgesia epidural?
-Nunca se sabe, hijo mío. Nunca se sabe.


P.D.: Felices fiestas y feliz entrada de año.

martes, 21 de diciembre de 2010

Me encanta Helsinki, creo en los Reyes Magos.




No le he escrito a Papá Noel este año, no tiene mérito, nunca lo hago. Tampoco me ha dado tiempo de escribir la carta de los Reyes Magos. Por eso no sé de quién viene este regalo: La declaración de Helsinki.
Dos simples páginas.
Una cuartilla por detrás y por delante.
Un par de docenas de párrafos...
Pero no pueden resumir mejor mi lucha de todos estos años.
Si tiene un ratito libre, desocupado lector que diría Cervantes, léaselo con tranquilidad.
Para las mentes ocupadas, me he permitido subrayarlos.
El paciente tiene derecho a información (¿dará esto pie a que se reconozcan de una vez las Consulta de Preanestesia?).
Los pacientes tienen derecho a tratamiento del dolor postoperatorio (¿se abrirán los baremos de tratamiento del dolor agudo como actos anestésicos simples?).
Las instituciones deberán de elaborar un Informe Anual sobre morbilidad y mortalidad relacionada con la anestesia y las medidas que toman para disminuir estos parámetros.
Y muchas cosas más.

No tiene desperdicio.
Una llamada a la sensatez.
Un respaldo al trabajo bien hecho.
A partir de ahora podemos sentirnos más seguros.

Si ya sabía yo que había Controladores Aéreos de Quirófano buenas personas.
Solo falta que los pacientes sean exigentes con sus compañías aseguradoras.
Solo falta que las compañías aseguradoras apuesten por la seguridad.
Estaré pendiente de comprobar qué compañías firman el Protocolo de Helsinki e intentaré darles información.
Y, por último, decidme: ¿quién de mis amigos ha escrito este año mi Carta a Los Reyes Magos?

sábado, 18 de diciembre de 2010

Todo un DonJuan


En este país es muy fácil llamarse Juan. Es más complicado que el respeto y el reconocimiento de los demás te hagan convertirte en don Juan. Pero lo auténticamente difícil es llegar a ser un DonJuan.
-Papá tengo un profesor de matemáticas que es guapísimo - es mi hija la que habla.
Un profesor de matemáticas guapísimo es un peligro para los padres, porque tiene el riesgo de fomentar más la imaginación que el cálculo.
-Yo lo tuve el año pasado y te prevengo, es más bueno y exigente que guapo - mi hijo pone las cosas en su sitio, o por lo menos, lo intenta.
-Tiene unos ojos, papá...
-Que no te equivoques, que no es un guaperas...
-Tiene una mirada, papá...
-Es un seductor, es verdad, pero duro como él solo. Ya verás en los exámenes. Se te hará difícil ganarte una buena nota.
-Yo no quiero una buena nota, quiero una sonrisa.

Éste es don Juan Tortosa. Un profesor de matemáticas encantador. Y temible.
-Con Don Juan estudias.
-Con Don Juan aprendes.
-Con Don Juan te esfuerzas.
-Don Juan te pone a prueba.
Son comentarios de alumnos en el patio del recreo de los Agustinos de Granada.
Un profesor encantador. Un profesor temible. Un profesor encantadoramente temible. Un profesor temiblemente encantador.
Quizá por eso, en el último mes, se ha enamorado de él una pérfida engatusadora.
-Juan, tengo malas noticias que darte, tienes leucemia.
Su corazón tiene espacio para todo, tiene fama de tener un gran corazón. Sus venas tienen capacidad para todo, no le asusta ningún problema, ninguna ecuación, ningún enunciado.
Don Juan tiene fama de salvar al libro de matemáticas de un suicidio inminente, porque le resolvió todos sus problemas. Sabe apostar por la vida.
Él, que ha puesto a todos sus alumnos tantos exámenes que aunque duraran dos horas se les hacían interminables, está, cara a cara, ante todo un auténtico concurso oposición con pruebas duras, muy duras, con enunciados complicados, con muchas incógnitas.
Pero él sabe que un Agustino, nunca lucha solo. Que, sus alumnos están con él. Y él pudo verlos delante del hospital esta semana. Y los nota cerca día a día, seguro. Al igual que sabe de la cercanía de los padres y las madres que hemos confiado en él durante todos estos años. Esos padres y madres que sabemos que ha sabido utilizar su encanto para que se enamoren de una asignatura difícil. Esos padres y madres que sabemos que va a dar plantón a su actual y dura compañera.
Lo echamos de menos en clase, lo echamos de menos en el colegio, lo echamos de menos en el polideportivo jugando las pachanguitas de FútbolSala con sus compañeros. Lo echamos de menos los lunes, hablando de fútbol, defendiendo a su equipo. Lo hemos echado de menos después del Clásico. Porque no todo son virtudes, Don Juan tiene un defecto. Es del Barça. ¿Qué le vamos a hacer?.
Nadie es perfecto.

martes, 7 de diciembre de 2010

Algunos controladores aéreos también tenemos Derechos


Me toca muy de cerca. Es lo que hay.
Generalmente se ha comparado el quirófano con una cabina de avión. Y allí nos metían a los médicos anestesistas. En la cabina.
Ya he dicho yo otras veces que me veía más como controlador. En la torre de control.
Por eso me toca de cerca.
Hace dos años compartí con mis compañeros mi idea de que hacen falta más médicos anestesistas en la medicina privada. Y para eso había que corregir ciertos errores.
Haciendo historia, la lucha que se había producido, hace ya años, para hacerse con el mercado anestésico, había llevado a una serie de condicionamientos:
-El beneficio de las compañías, que durante diez años no había subido NADA los baremos. Y es que cuando hay el número de médicos que tiene que haber es obligatorio pagarle a cada uno lo que se le tiene que pagar. Porque cuando hay menos anestesistas y ganan más, se le puede hacer un recorte en el baremo sin que haya unas protestas desmedidas.
-El beneficio particular de cada médico, que se concretaba en un sueldo final deslumbrante. Sin embargo se obtenía a costa de un mayor esfuerzo, una pérdida irrecuperable de la vida familiar y una acumulación de cansancio desorbitada.
Y ya está armado el follón. Difícilmente se sale de él.
Son las leyes del mercado. Por lo menos eso me dijo un Gerente provincial. Y debe de ser verdad.
Y el mercado debe de funcionar para que todo funcione. Es posible que haya algo de verdad en lo que decía el Gerente. Pero la tendencia a desequilibrarse todo es muy grande. Y si hubiera un punto intermedio, puede ser hasta aceptable.
Pero la cuerda se tensa. Y cuando está tensa:
-No hay ningún beneficio para el paciente.

Y entonces pasa lo que pasa.
Lo que no es rentable se deja de hacer:
-No es rentable la consulta de anestesia, pues se dice que no hace falta. Conclusión: Los Consentimientos Informados se hacen en la puerta de los quirófanos.
-No es rentable el Tratamiento del Dolor Postoperatorio, pues no se hace. Conclusión: "Si a un paciente de mi compañía le duele, que le den un Dorotir, como se ha hecho siempre (SIC)".
-El número de anestesias simultáneas aumentan, ¿qué hacemos?. (Personalmente, yo contraté a un compañero durante un año y me dejé en ello todos mis ahorros. No sé si puedo hacer más. Cuando el trabajo empezó a disminuir, no me lo he podido permitir).

La jugada es maestra por parte de las compañías (no de todas, doy fe): tienen a una serie de profesionales peleándose por trabajar, el sueldo es más bajo y no hay protestas. Y cuando alguien protesta se le echa y ya está.

Por eso defiendo que hay que regular las condiciones laborales de los médicos con las compañías privadas. Por eso defiendo el diálogo abierto. Por eso creo necesario que se tome en serio la opinión de los especialistas en la medicina privada (que no es tan privada, o si no, que se lo pregunten a los funcionarios). Por eso creo que no se debe de dejar a los pirómanos el cuidado de los incendios.

Que los controladores de quirófano también tenemos nuestros derechos.

P.D.: Mi solidaridad con los Controladores Aéreos Dignos, que haberlos seguro que los hay.

sábado, 4 de diciembre de 2010

La Sinrazón de los Controladores Aéreos


¿Cuántos controladores aéreos conocéis?
Mirad alrededor. Yo conozco a alguno.
Y no trabajan en los aeropuertos.

Yo no sé que hay de verdad en todo lo que me están contando. Y hablo de las razones. O de las sinrazones.
Puede ser que sea verdad que ser Controlador Aéreo en España haya sido un chollo. Que se hayan limitado las plazas de forma intencionada. Que pusieran filtros para que tuvieran que ser familiares directos de los que ya estaban dentro. Que ganaran mucho, mucho, mucho dinero. Que trabajaran mucho y, también, que descansaran mucho. O puede ser que todo sea mentira. Pero no me creo que todos fueran unos rastreros, que todos fueran unos interesados, que todos fueran tan sibilinos.
Permítanme que piense que algunos, o alguno, quisiera darle cierta racionalidad al trabajo. Que quisiera que hubiera equilibrio entre el trabajo y el sueldo, entre el trabajo y la vida familiar, entre el trabajo y el descanso. Alguno habría. Creo yo. Seré iluso. Pero lo pienso.
Voy a creer que alguien querría aumentar el número de plazas en los aeropuertos. Voy a imaginarme que alguien tuviera bastante con un sueldo un diez o incluso un veinte por ciento inferior. Voy a esforzarme y hasta voy a defender que la tendencia general fuera pensar que todo tenía que evolucionar, que cambiar, que mejorar. Y voy a pensar que en esto ha llegado el pulso entre Gobierno y el Colectivo. Cuando el plato todavía estaba por preparar. Cuando todo estaba crudo.
Un problema de velocidades. Los críticos no han tenido tiempo, o no han sabido ir a la velocidad adecuada para poder resolver el problema antes de que fuera tarde.
Y quizá sea hasta lógico. Se les ha quemado el cocido antes de meterlo en el horno. Y hay que saber cambiar a tiempo. Y ellos no han sabido. Se les había acabado ya el tiempo a los que estaban luchando contra los privilegios.
¿Cuántos intereses ha habido, mientras tanto, para que todo siguiera igual que estaba? ¿Por qué se ha mantenido todo exactamente sin cambios durante tanto tiempo?


Y lo mismo, lo mismito, veo a mi alrededor. Necesidades imperiosas de cambio.
Cambios que no llegarán, seguramente, a producirse.
Veo ControladoresAéreosDeLosMalvados en el hospital. Forzando al máximo la endogamia. No permitiendo que entre nadie nuevo. Creando círculos totalmente cerrados donde es imposible entrar. Imponen criterios estrictos que hace que cualquier pensamiento distinto sea tomado como Extraño, como Malvado, como Absurdo.
Y, máldita sea, me pilla todo tan cercano.
No quiero que los anestesistas sean los futuros ControladoresAéreosMalvados. No quiero escuchar las mismas críticas.
-¡Cuánto ganan!
-¡No descansan lo necesario!
-¡Son capaces de hacer cualquier cosa por dinero!
-¡Estaban llevando varias cosas a la vez!
-¡Tienen su merecido!

Espero que todo se arregle. No entiendo el Secuestro al que los ControladoresMalvados han sometido a la sociedad española. Espero que se tomen las medidas oportunas. Espero que paguen tanto los Culpables como los Responsables. Todo esto ha sido una patada al estado de derecho.

Pero, también espero que todo esto sirva para algo. Que, a partir de ahora, se mire alrededor. Que se vea y se descubran a todos los Controladores Aéreos que hay fuera de los Aeropuertos.

Haberlos lo hay.

Y hacen mucho daño.

¡Qué arte de niños!: Mi Bella Durmiente

¿Dónde hay buscar la mejor Guía para anestesiar a los niños? ¿Quién es capaz de conseguir ponerte realmente en su lugar? ¿Cómo saber lo que piensan cuando van a ser operados? ¿Qué es lo que pasa por sus cabecitas? ¿Hacemos más caso al miedo de los padres que al terror de los niños?
No hay nada mejor que preguntárselo. Y después, escucharlos. Y, siempre, tratar de entenderlos.
Para mi Tesis Doctoral sobre el Tratamiento del Dolor Postoperatorio en Niños, le pedí a mis pequeños pacientes que me hicieran un dibujo sobre su intervención.

¿Un feliz sueño?


No sería malo que todos los anestesistas dejáramos esa sensación en nuestros pacientes. Que hemos sido el Príncipe Feliz que ha velado sus sueños. Una princesa encantada que despierta enamorada al final de la intervención. Espero que Nadina, princesita, haya encontrado a su rey.

jueves, 2 de diciembre de 2010

El Punto tel

video
Seguro que saben lo que es el Bonotel, o el Cheqotel y muchas más cosas que acaban el tel. ¿Y saben lo que es el Punto tel? Lleva ya tiempo en la calle. Yo no puedo decirles cuánto. Lo he descubierto la semana pasada.
Si ustedes lo sabían de antes, perdónenme, creo que llevo bastante tiempo fuera del mundo, en mis nubes, en mis cosas y más apartado de la realidad de lo que en realidad me gustaría. A lo que iba: EL PUNTO TEL.
Puede que usted sea médico. Imagínese la siguiente escena, quizá le haya pasado antes muchas veces. Sucede en un congreso.
-Doctor, por favor, soy ElDelegadoDeLasPastillitasVerdes, ¿tiene un momento?
-Dígame.
-Me gustaría poderle informar de las novedades de MiGranEmpresa.
-Adelante.
-Pues BlaBlaBla BlaBlaBla, BlaBlaBla BlaBlaBla, ....
-Parece muy interesente.
-¿Verdad que sí doctor?. Me gustaría tenerle siempre informado. Si no le importa, le voy a pedir un favor.
-Si está en mi mano...
-¿Me podría dar su teléfono?
-Tome nota 666
-6
-No, 666
-Perdone, 666
-888
-¿También repetido?
-También.
-Siga......
Y tú sigues, confiando en terminar pronto.
Pero, luego.
-¿Me consideraría muy pesado si le pidiera el correo?¡Ya sabe!. Así le molesto menos.
Pues sí lo consideraría pesado. Pero voy a demostrarle que soy más educado que usted.
-RododendroVenturosoNoMeDigasQueNoMeAmasQueNoTengoMásVenturaNiMeEncuentroMásDichoso ¿lo tiene?.
-Creo que sí.
-No se olvide de acenturar la á de Más.
-¿Va con acento?
-Con acento. Y comience cada palabra con mayúscula, que mi servidor es sensible a las Capitals Letters. Y para finalizar, arroba punto e ese.
-¿Tiene fax?
-¿También quiere el fax?
-Si no le importa...
En ese del momento del congreso todo tus amigos se han tomado ya las cervezas y las tapas calentitas que están repartiendo al otro lado de la sala. Mientras, tú, educado y gentil sigues dando la información al representante.
¿Te suena todo ésto? ¿Verdad que sí? Pues ya no te va a pasar nunca más. La solución está en el punto TEL.
Vamos por partes.
Te compras un dominio. Un dominio de internet. Son 8 euros al año (ocho euros al año). Por supuesto, un dominio punto TEL. Metes en él toda la información que te piden los representantes; la que te piden los pacientes a la salida de esa boda en que te lo cruzas por la calle todo emperifollado y se acuerdan, en ese momento, que tienen que llamarte a la consulta; la que le das al compañero cirujano que a la salida del hospital te requiere tu correo para que le ayudes a reprogramar su ordenador enviándote un mensaje esa tarde con cada uno de los puntos que le fallan al iniciar su sesión.
A todos ellos y a alguno más le puedes decir lo siguiente a partir de ahora:
-Todo eso lo tengo en mi dominio punto TEL.
-¿Y eso que es?- te dirán incrédulos.
-Busca en internet la siguiente dirección: "Mianestesista.tel".
Y allí está todo.
Y te puedes ir directo a las cervezas fresquitas.
Y a las tapas calentitas.
Y al convite de la boda.
Y a tu casa, donde te espera tu sillón confortable, para descansar de tanto pesado.

P.D.: Si no vieron el video, aquí está la dirección de YouTube. No se lo pierdan. Es elegante y correcto. Y sale una chica de bandera.
http://www.youtube.com/watch?v=TZtXledBC_w

miércoles, 1 de diciembre de 2010

¡Qué arte de niños!: La Indirecta

¿Dónde hay buscar la mejor Guía para anestesiar a los niños? ¿Quién es capaz de conseguir ponerte realmente en su lugar? ¿Cómo saber lo que piensan cuando van a ser operados? ¿Qué es lo que pasa por sus cabecitas? ¿Hacemos más caso al miedo de los padres que al terror de los niños?
No hay nada mejor que preguntárselo. Y después, escucharlos. Y, siempre, tratar de entenderlos.
Para mi Tesis Doctoral sobre el Tratamiento del Dolor Postoperatorio en Niños, le pedí a mis pequeños pacientes que me hicieran un dibujo sobre su intervención.

¿Con cariño?


Cuando te presentan un dibujo así, te dejan fuera de juego. ¿Con cariño?. Más o menos, te están diciendo que has sido solamente una picadura de abeja. Un pinchacito. O un pinchazo. La avispa que puso el aguijón en su piel. La anestesia reducida a su expresión más elemental. Una jeringa.
Un buen mensaje.
Lo he pillado.

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