
Si te asomas a la ventana y ves el sol en lo alto: ¿qué temperatura hace en la calle?
Si tu hija te dice que su novio calza un 42 de zapatos: ¿en cuanto tiempo acabará la carrera de arquitectura?
Deduzco. No deduzco. ¿Tendrá algo que ver una cosa con otra?
Y ahora dígame usted ¿le han intentado callar alguna vez diciéndole que no le pueden poner la epidural porque no ha alcanzado los tres centímetros de dilatación? Pues no tiene nada que ver una cosa con la otra.
Una buena matrona sabe cuando una paciente se está poniendo de parto. Y sabe también decirle cuando se está iniciando el parto. No es lo mismo. No es igual.
Una paciente puede ponerse de parto cuando se inician las contracciones y empiezan a ser regulares y continuas.
Y decimos que el parto se está iniciando cuando las contracciones empiezan a ser efectivas. Es decir, cuando empiezan a provocar modificaciones en el cuello de útero. Cuando el parto ya no se para. Cuando no hay vuelta atrás.
Y este es el momento en que se puede poner la epidural.
La epidural es para el parto. Si el parto ha empezado, ya no hay motivo para retrasar el comienzo de los beneficios que suponen el no padecer los dolores del parto.
A los anestesistas no nos gusta quitar el dolor (lo he dicho y repetido ya muchas veces). A los anestesistas nos gusta que no haya dolor. Yo no pongo la anestesia cuando el cirujano empieza a abrir el abdomen para operar a un paciente que padece una apendicitis. Yo lo duermo, lo anestesio, antes. Antes de que lo abran. A mí no me gusta quitar el dolor. Me gusta que no haya dolor.
Y en el parto es igual. No me gusta quitar el dolor. Me gusta que no se presente.
Y además tengo que utilizar dosis más bajas si empiezo pronto. Y las dosis totales son más bajas.
Por eso no entiendo lo de los tres centímetros.
Hay partos en que no se produce la dilatación hasta que pasan un número de horas. Son horas para estar tranquilas. No para agotarse.
La epidural no retrasa el comienzo del parto.
Créame, es verdad.
La epidural no aumenta el número de cesáreas.
Créame, es verdad.
Y si se empieza desde el primer momento es todavía más verdad.
Que no le mientan con los tres centímetros.
La foto forma parte de la experiencia de la mamá de Alicia en su parto, recogida en su blog.


