Mostrando entradas con la etiqueta Frases famosas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Frases famosas. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de marzo de 2012

Frases famosas: No entiendo lo de los tres centímetros


Si te asomas a la ventana y ves el sol en lo alto: ¿qué temperatura hace en la calle?
Si tu hija te dice que su novio calza un 42 de zapatos: ¿en cuanto tiempo acabará la carrera de arquitectura?
Deduzco. No deduzco. ¿Tendrá algo que ver una cosa con otra?
Y ahora dígame usted ¿le han intentado callar alguna vez diciéndole que no le pueden poner la epidural porque no ha alcanzado los tres centímetros de dilatación? Pues no tiene nada que ver una cosa con la otra.
Una buena matrona sabe cuando una paciente se está poniendo de parto. Y sabe también decirle cuando se está iniciando el parto. No es lo mismo. No es igual.
Una paciente puede ponerse de parto cuando se inician las contracciones y empiezan a ser regulares y continuas.
Y decimos que el parto se está iniciando cuando las contracciones empiezan a ser efectivas. Es decir, cuando empiezan a provocar modificaciones en el cuello de útero. Cuando el parto ya no se para. Cuando no hay vuelta atrás.
Y este es el momento en que se puede poner la epidural.
La epidural es para el parto. Si el parto ha empezado, ya no hay motivo para retrasar el comienzo de los beneficios que suponen el no padecer los dolores del parto.
A los anestesistas no nos gusta quitar el dolor (lo he dicho y repetido ya muchas veces). A los anestesistas nos gusta que no haya dolor. Yo no pongo la anestesia cuando el cirujano empieza a abrir el abdomen para operar a un paciente que padece una apendicitis. Yo lo duermo, lo anestesio, antes. Antes de que lo abran. A mí no me gusta quitar el dolor. Me gusta que no haya dolor.
Y en el parto es igual. No me gusta quitar el dolor. Me gusta que no se presente.
Y además tengo que utilizar dosis más bajas si empiezo pronto. Y las dosis totales son más bajas.
Por eso no entiendo lo de los tres centímetros.
Hay partos en que no se produce la dilatación hasta que pasan un número de horas. Son horas para estar tranquilas. No para agotarse.
La epidural no retrasa el comienzo del parto.
Créame, es verdad.
La epidural no aumenta el número de cesáreas.
Créame, es verdad.
Y si se empieza desde el primer momento es todavía más verdad.
Que no le mientan con los tres centímetros.

La foto forma parte de la experiencia de la mamá de Alicia en su parto, recogida en su blog.

martes, 4 de mayo de 2010

Frases famosas: ¿Cuando puedo comer?


La mayoría de los pacientes se despiertan pidiendo un bocadillo de jamón. Y sería un buen negocio poner una bocadillería en la Sala de Despertar.
-"A mí uno con tomate restregado en el pan"
-"El mío, si puede ser, de jamón asado, que me estaba viendo el olorcito desde el pasillo"
Pero no se hagan ilusiones, que somos muy extrictos en esto del ayuno.

Hay veces que estamos tan a gusto en quirófano, con la luz apagada, la música ambiente relajante, el paciente contento de ver que el menisco le está quedando estupendamente para seguir haciendo deporte, que dan ganas de pedir unos cubatas y unos frutos secos. Pero todavía estamos lejos de inventar el QuirófanoPub.
-"Mire usted, parece que la intervención se está prolongando un poquito, ¿le apetece un Vodka con naranja o un RonPálido con CocaCola? ¿le traigo unas almendritas o prefiere algo dulce?"
Quizá si empeorara la crisis y los pacientes no quisieran operarse, se podría ir desarrollando esta idea, no sé.
Pero no. Perdonen la broma. Por muy mal que fueran las cosas no podríamos hacerlo. No es prudente.
Hay intervenciones en las que el paciente sale nuevo, feliz, saludando a la familia, tranquilizando el recién operado a los que le esperan en la puerta.
-"Pero Paquita, no llores, ¿no ves que tiene mejor color que tú?. El berrinche que te has pegado en la habitación y míralo lo bien que sale."
Y el Traumatólogo explica lo bien que ha quedado la prótesis de rodilla y que bajará a la habitación en seis u ocho horas.
-"¿Y hasta entonces no va a comer nada?"
Pues no. Nada. Por muy bien que esté. Nada de nada. No es prudente.
¡Vamos a ver! ¿no era por que tenía que vomitar la anestesia?
Pues no se equivoca nuevamente.
Ah, es que esta anestesia se orina ¿verdad?
Pues no, buen hombre, que la anestesia ni se vomita, ni se orina. Es por prudencia.
-¿Y qué tiene que ver la prudencia con el hambre?
Con el hambre no, con el sangrado.
El sangrado o cualquier otra complicación importante que pueda ocurrir dentro de las dos o cuatro horas después de acabada la cirugía. Y ese es el motivo fundamental por el cual no le damos de comer a muchos pacientes. Si ocurriera cualquiera de estas circunstancias y el paciente tuviera que volver a quirófano para resolverla, sería un problema que hubiera comido. Por eso en algunas intervenciones en que hemos actuado directamente sobre el tubo digestivo, hay que esperar a que vuelva a recuperar su función, pero en el resto de las operaciones, quien manda es la Señora Prudencia. Hasta que ella no nos dice que ha pasado el tiempo en que pueden ocurrir las complicaciones más frecuentes o graves de cada cirugía, no podemos repartir los bocadillos de jamón que tanto piden nuestros pacientes.

lunes, 12 de abril de 2010

Frases Famosas: "¿Y usted quién dice que es?"


Deseo tener una sección de frases que quiero que se aprendan los pacientes para decirlas en los momentos adecuados y quizá una que tenga su importancia sea ésta:
"¿Y usted quién dice que es?"

No puedo estar de acuerdo con don Antonio Burgos cuando, en un artículo ya con solera, reclamaba el usted en sus relaciones con el personal sanitario. Tengo que decirle que, llegado el momento, le daré más importancia a la música que a la letra. Que trataré de mirar más allá de los ojos de quien me hable y veré, entonces, si me tutea su boca pero, a la vez, si su corazón me está respetando el Usted. Pero sí que querré saber quién me está atendiendo.

Tengo derecho. Tengo derecho a que la persona que esté delante mía haciendo algo, sea la persona que tiene que hacerlo.
Tengo derecho. Tengo derecho a que la persona que se viste con el uniforme de sanitario no esté solamente disfrazada, sino que tenga la titulación que se lo permita.
Tengo derecho. Tengo derecho a que la persona que me informe de lo que alguien ha pensado que es necesario para mi curación, sea ese alguien y no un subalterno.
Tengo derecho. Tengo derecho a que la persona en quien yo deposite mi confianza sea digna de ella.
Tengo derecho. Tengo derecho a que si hay una persona que lo sabe todo de mí, que yo al menos sepa de ella que es quién debe ser.
Tengo derecho. Tengo derecho a que los responsables de controlar y saber quién es quién en cada sitio, me den la tranquilidad de que, realmente, a quién yo voy a dedicar la mirada de gratitud, a quién yo le voy a apretar la mano buscando el consuelo, a quién yo le tenga que agradecer sus cuidados, no sea en realidad un intruso.

P.D.: Quizá fue todo un sueño, pero me pareció ver un día a una vendedora de colonias sujetar una mascarilla y controlar una anestesia en una madrugada cercana. Y quizá sea espejismo que esta misma silueta se repita haciendo preoperatorios y Consentimientos Informados en los pasillos de un hospital día tras día.

lunes, 22 de marzo de 2010

Frases famosas: Póngame poca anestesia


Esta es una frase que no debería decirle usted nunca al médico anestesista que se encuentre en quirófano preparándolo todo para protegerle de los resultados de la cirugía.
Es como si yo le dijera a un bombero que trata de sofocar el fuego de mi casa que no emplee mucha agua. O que en un accidente de avión le dijera a la azafata que me diera un paracaídas chiquitito.

¿Qué ocurre cuando se pone poca anestesia? Se lo puede usted imaginar. La casa se quema entera. O el tortazo que me pego cuando me dirijo a toda prisa contra el piso mientras el paracaídas no llega ni a hincharse me deja repartido en mil trocitos desparramado en una inmensa llanura.
>-”¿Qué me dice?¿Qué exagero?. Bueno, un poco. Pero no quiero asustarlo. Y ya que estamos en el tema le voy a decir la verdad. Aunque usted y toda su familia se pusiera de rodillas delante del anestesista, nunca, se entera, NUNCA, ningún anestesista le pondría poca anestesia. Estese tranquilo y confíe. Se le va a poner la anestesia precisa. Ni más, ni menos”.
>-”Pero es una pena. Sí, una pena. ¿Que no lo entiende?¿Qué es lo que no entiende buen hombre?. ¡Si es muy fácil!”.
>-”¡Venga!¡Póngase estos patucos de plástico en los pies!¡Y esta mascarilla y este gorrito!¡Póngase esta bata!.”
>-“¡No!¡Así no!. Se ata por detrás. ¡Ande!¡Saque los brazos y déjeme ayudarlo!.”
>-“Vamos al quirófano III. Están despertando a un paciente. Escuche”.
-“¡Qué a gusto!¿No podría ponerme un poquito más?”
>-“¿No se lo dije? Al principio “NoMePongaMucha” y ahora “UnPoquitoMás”.”
>-“¡Venga por aquí! ¡No se entretenga!¡Mire a esa familia!¡La de la puerta de quirófano! El cirujano está informando a la familia. ¡Todo ha ido muy bien! ¡Todos contentos! ¿y la cara de satisfacción de la paciente?¡Le está cogiendo la mano a su marido y le pide un beso! ¡Vaya, vaya!.”
>-“¿Quiere seguir discutiendo? ¿No ve lo bueno que es proteger al paciente con la anestesia justa? ¡Vamos a tomarnos un cafelito y cuénteme sus impresiones! ¿Todavía no lo entiende? ¿Qué es lo que no entiende?¿Lo de la pena? Que ¿por qué me da pena?.”
>-“¡Tómese el café! ¿Que no puede?¿Que se lo he puesto muy caliente? Sí, ha sido intencionadamente. Tómeselo tranquilo. Tarde el tiempo que usted quiera. No hay prisa.”
>-“¿Quiere otro?¿No? Pues acompáñeme. Ya ha pasado el tiempo que yo tenía previsto. Vamos por aquí, no se me pierda. No puede ir solo por zona quirúrgica. Le llamaría la atención el Supervisor de quirófano. Por allí viene. “Hola JuanMa, ¿cómo va el día?”.
>-“Es un buen chaval. Lleva los quirófanos con mucha profesionalidad. Y es muy humano. Ya hemos llegado.”
>-“Por aquí. ¿A que es bonita?. Es una reanimación especial. Tanta luz. Tanta alegría. Es un lujo para los pacientes. Venga para acá. ¿La reconoces?. Pues sí, es la misma paciente que en la puerta estaba sonriendo. Aquí la tienes. Con una cara que empieza a ser de dolor. Las enfermeras le pondrán un calmante fuerte. Y posiblemente el médico anestesista ya le haya puesto algo en quirófano antes de despertarla. Dentro de un momento quizá esté peor. Una “horita mala”. Es la horita en que se va la anestesia y empezamos, de alguna forma a intentar que el dolor no triunfe.”
>-“¿Que no se puede hacer las cosas de otra forma? ¡Claro que sí! Se puede hacer tratamiento del dolor Postoperatorio. Que, ¿por qué no se hace aquí?. Esa es nuestra pregunta. Y, por ahora, no tiene respuesta. Llevamos diciéndole a los gerentes que hay que poner medios humanos y materiales para hacerlo. Ya en algunos hospitales españoles se hace, son los hospitales sin dolor. Suelen ser hospitales públicos. En la medicina privada depende de las compañías. Mejor dicho, de los responsables de las compañías. Que las cosas las hacen las personas, no las entelequias. Si el Director Provincial de la compañía cumple con su obligación, entonces, garantiza que se realice un Tratamiento del Dolor Postoperatorio adecuado. Si no, ya sabe… ¡No! ¡No es que no se haga! ¡Faltaría más! Nos pide que se lo hagamos a sus amigos y a los que él puede sacarle algo. ¿Qué se pensaba usted?”
>-"Incluso el Director Médico se permite el lujo de decir que el tema del dolor es un tema de cirujanos, que no nos metamos los anestesistas. Y que un nolotil lo calma todo. ¡Y todavía sigue en su puesto!."
>-“Así que pídale usted al cielo que la anestesia no sea poquita, sino que dure, que dure, que dure… Anestesia Duracel.”

lunes, 15 de febrero de 2010

Frases famosas: "¡En la puerta No, por favor, en la puerta No!"


Deseo tener una sección de frases que quiero que se aprendan los pacientes para decirlas en los momentos adecuados y quizá la más urgente sea ésta:
"!En la puerta NO!"


¿La foto es preciosa, verdad?. ¿Se imaginan?. De rodillas, con todo el público mirando, la soledad de que tú eres el maestro y el responsable del desafío.
Y sin saber qué saldrá por la puerta.
Toda la faena aprendida y repitiéndose una vez tras otra en la cabeza. Play... Rebobina... Play... Rebobina... Play...
Y la música empieza.
Y se oyen los movimientos en el cajón.
Ruidos de golpes.
Voces de angustia.
¡Y por ahí que viene!
Ya lo tengo frente a frente.
Mis ojos, miedosos, chocando con el miedo del oponente. Sorpresa.
Mi capote en la mano. Play...-Play...-Play...
El peligro haciendo sonar sus cascos en la arena.
El mundo se para de golpe.
Los gestos son automáticos. Todo sucede en un segundo. Sudor, suspiro, susto...

Sentimiento.

Sigo vivo. Y él sigue vivo.
Ha sido valiente. Tiene raza. Tiene vida. Y yo soy el encargado de velar por ella.
Recojo mi capote y me dispongo a ser su máximo valedor.

La faena ha empezado.

Y eso un día, y otro y otro.

Ya se han dado cuenta. Usted es el toro. Yo el torero. Ese es el juego.

Y estoy cansado.

No crea que no estoy preparado. Me siento muy torero.

Y le tengo a usted mucho respeto. Mucho.

Pero quiero jugar a otro juego.

Me encantan los toros. Por eso el ejemplo. No me gusta la Fiesta. Me gustan los toros. Espero no haberlo insultado.

Quiero dejar el capote. No quiero conocerlo a usted en la puerta de quirófano. No quiero que usted me conozca en la puerta de quirófano. Quiero dejar de torear a Puerta Gayola. Quiero conocerlo bien. Que hablemos en la tranquilidad y en la confianza que da el que nos sintamos personas. Que usted me explique. Que yo le explique.

-Yo soy su anestesista. ¡Encantado! ¿Cómo se encuentra?¿Qué miedos tiene?

No consienta que lo vea otro especialista. No quiera que el Mayoral lo conduzca por el chiquero hasta la plaza. Que no sea ésto una corrida de toros. Exija a ese Mayoral que sea un médico anestesista el que lo conozca y que le explique. Tenemos muchas cosas que explicar. Tenemos mucha tranquilidad que dar.

Que no lo veamos por primera vez en la puerta de quirófano. Exíjalo a quien crea que es el responsable. Grítele en la cara:
-"En la puerta NO, en la puerta NO!"

No firme ninguna vez más un Consentimiento Informado de Anestesia en la puerta de Quirófano.

Ayúdeme a cortarme a la coleta. No sabe usted lo que me pesa la montera...

Foto: Miedo y Tensión de Felipe 'Pipe' Caparrós Cruz
Directorio de blogs en España

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails