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martes, 13 de marzo de 2012

La vena del torpe


O lo que es lo mismo, la vena del incompetente, la vena del incapaz, la vena del inepto, la vena del insuficiente, la vena del negado, la vena del ignorante, la vena del inútil, la vena del ineficaz, la vena del negligente, la vena del nulo, la vena del flojo, la vena del vago.
Son todos sinónimos, significan lo mismo.

-Me molesta mucho el suero.
-Lo siento, señora, es que le han cogido la vena del torpe.

-Desde que me han cogido la vena en el codo no puedo dormir..
-Lo siento, señora, es que le han cogido la vena del incapaz.

-No puedo darle bien el pecho a mi niña con la vía en la flexura.
-Lo siento, señora, es que le han cogido la vena del inútil.

-No puedo comer bien con esta maldita vena.
-Lo siento, señora, es que le han cogido la vena del vago.

-Le han atado el brazo al abuelo para que el suero entre bien.
-Lo siento, señora, es que le han cogido la vena del flojo.

Y no es que el abuelo sea un flojo, no es que usted sea un vago, no es que su niño sean un inútil, no es que su esposa sea torpe, no es que su marido sea un nulo. Todo eso y más es el enfermero (o el médico) que le ha buscado la vena en semejante sitio.

No hay ningún libro de enfermería, ni de medicina, en el que se recomiende que se canalice la vena del codo. Ninguno. Todo lo contrario. Se recomienda siempre que se haga en zona de "no flexura". Se recomienda siempre que todos los procedimientos que se realicen al paciente le afecte lo menos posible a su vida diaria. Y este es el que más le afecta, sobre todo a los pacientes quirúrgicos.

¿Se imaginan lo difícil que puede ser lavarse los dientes con una vía venosa implantada en el codo? Y lo doloroso también. Así que la excusa de que en el codo duele menos es sencillamente mentira. Una mentira interesada. Una mentira egoísta. Cuando un sanitario intenta convencer a un paciente de que es mejor canalizar la vía venosa en el codo, en realidad está pensando sólo en él. Un pensamiento egoísta. Siento decirlo, pero es una asignatura pendiente que tienen los enfermeros en la mayoría de los hospitales españoles.

No es lo mismo sacar sangre para una analítica, que es un acto puntual, donde no se deja nada en el codo, que se pincha y se saca la aguja en el mismo proceso, que colocar un suero en el codo. No es lo mismo. Por eso voy a invitaros a que rellenen un documento y lo lleven encima cuando entren en un hospital y haya previsión de que le canalicen una vía. Estamos inventando el auténtico Consentimiento Informado, estamos inventando el "Yo consiento si Usted me respeta".

Y hágalo con tranquilidad, no se corte, si el enfermero o el médico se empeña en no hacerle caso, usted le dice:
-"Si usted no sabe, no se preocupe, que venga alguien que sepa".

sábado, 7 de mayo de 2011

El urólogo Yedai


Casi todo el mundo piensa que los anestesistas nos quedamos, en algún momento, dormidos en quirófano. Yo lo niego. Es imposible. Y si alguna vez sucediera, el despertar podría ser de pesadilla. Imagínense ustedes que te despiertan y ves la escena de la fotografía sin haber sido conscientes de todo el montaje ocurrido para preparar la cirugía. Podrías creer que el quirófano ha sido abducido por extraterrestres y que el cirujano ha tenido que sacar su espada Yedai para ahuyentarlos. Despertarse en la nave madre del Lado Obscuro de la Fuerza del Imperio Galáctico, con DarVader dando sus estocadas de agonía.
Es peligroso quedarse dormido, pueden ocurrir cosas fantásticas y no enterarte. Sería una pena que el futuro estuviera pasando por delante tuya y no tuvieras conciencia de su intrigante desafío contra la enfermedad.
El Láser Verde ha entrado en quirófano. Los Yedais están preparados para combatir los males del Imperio Tenebroso. El Capitán Han Solo nunca duerme.

domingo, 2 de enero de 2011

El placer de dejar de Fumar


Nadie puede discutir que fumar es un placer. Un placer que dura poco, pero un placer. Es un placer sobre todo en los primeros momentos. Y hay algún cigarrillo inolvidable. Y ya está.
A partir de ahí, es un querer dejarlo y no poder hacerlo.
Fumar era un placer en los tiempos de los abuelos, en que un cigarrillo duraba todo el día. Hoy por hoy fumar es un negocio. Desde que unos se dedicaron a echar cositas a los cigarrillos para que se consumieran rápido, rápido y más cosillas para que no pudieras dejarlo, ha dejado de ser un placer. Desde entonces hay muchos que pagan penosamente su cuota diaria para que unos pocos vivan de lujo a costa de ellos.
Por eso lo que verdaderamente te hace disfrutar hoy en día del tabaco es dejarlo.
Hay formas penosas para no fumar, pero hay otras que pueden ser un deleite.
El otro día lo hablaba con una pareja en la consulta.
-Yo creo que tu marido está deseando dejarlo. Os voy a decir un juego que puede ir muy bien para ayudar a conseguirlo. Él te escribe en un papel diez cosas que quiere, diez regalitos. Tú los pones en el orden que tú quieras y se los vas concediendo según como vaya cumpliendo.
Desde el primer momento se cruzaron unas miradas que me dieron a entender que no me estaban comprendiendo. Sin embargo, parecía que la complicidad estaba fraguando.
-Creo que ya sé lo que me va a pedir y no estoy dispuesta a concedérselo.
Las risas brotaron espontáneamente. Y están en ello.
Espero que lo estén disfrutando.
Estoy seguro que él lo conseguirá (yo en la historia clínica ya le puse EXFUMADOR de 20 cig/d). Y que ella hará lo posible por ayudarle.
Se puede disfrutar dejando el tabaco.
Feliz decreto.

martes, 15 de junio de 2010

Más papeles: Plantillas de Informes Anestésicos

Me dice Sonsoles en un comentario a una reciente entrada que a los médicos anestesistas no les gusta escribir. Diría Aristóteles: a los anestesistas no les gusta escribir, Miguel Ángel Palacio es anestesista, luego, a Miguel Ángel Palacio no le gusta escribir. Y Aristóteles tendría razón.
La anestesia es muy aburrida. Y qué bien que lo sea. Por eso, ¿os imaginais todos los días escribir lo mismo, lo mismo, lo mismo, lo mismo...?
Y además sabiendo lo que luego ocurre con relativa frecuencia. He visto a cirujanos y a secretarias que cuando van a ordenar una Historia Clínica para dar un alta, hacen limpieza de todo lo que creen que no sirve de las hojas y hojas que se acumulan en la carpeta del paciente. Y la primera que salía por pies e iba directamente a la papelera, era la Hoja de Anestesia. Espero que la legislación actual no lo permita hoy por hoy, pero, por si acaso, siempre me ha gustado escribir en la Hoja de Evolución, es decir, donde escriben los médicos.

Y para dar la lata nada mejor que ir por delante. ¿Tienen ganas de imprimir unas pegatinas? Así se libran de escribir. No se trata de escribir, se trata de dejarlo escrito. Que no es lo mismo.

Que emplean siempre la misma técnica para realizar una epidural para un parto. ¡Toma pegatina!. Sólo tienen que poner algún incidente y los datos del parto. si no les da tiempo a epidural y deciden intradural suave
si tienen programada una cesárea con técnica combinada dejando catéter epidural para el tratamiento del dolor postoperatorio o por si se alarga la cesárea...
para casos de legrado...obstétrico... o ginecológico...
Que hacen todos los días histeroscopia tras histeroscopia. Todas iguales... ¡Toma pegatina!
Cirugía laparoscópicas con IOT...
Histerectomía abdominales con Anestesia Combinada...
Prótesis de rodilla...
o de cadera...
ligamentos cruzados con técnicas combinadas.
Artroscopias de rodilla con intradural.
Artroscopia de hombro utilizando bloqueos de plexo y sedación.
Las aburridas varices con intradurales.
Cirugía endoscópica nasosinusal con una sedación y mascarilla laríngea.
Amigdalectomías con infiltración palatina.
Adenoides.
Microcirugía laríngea ambulatoria.
O técnicas menos habituales con una base de AG IV en ventilación espontánea y mascarilla facial...
o mascarilla laríngea
o con intubación OT
o combinada con sedación IV
o intradural y sedación
o un bloqueo de plexo con sedación IV
o anestesia local con sedación intravenosa en régimen ambulatorio
o con ingreso hospitalario

o modificarlo como quieras o como lo hagas más a menudo.

Sonsoles, hija, que a mí tampoco me gusta escribir.

sábado, 12 de junio de 2010

¿Historia o Gráfica de Anestesia?


Quizá tengamos nosotros la culpa de lo que pasa en quirófano. Quizá no.
¿Hemos acaparado los anestesistas el trabajo de la enfermería? ¿Son ellos/as los/as que no quieren hacerlo? ¿Por qué no hay Unidad Básica de Enfermería en quirófano basada en una atención al Enfermo, como su propio nombre indica, y no en los cuidados al Cirujano? ¿A cuánto está hoy el kilo de angulas en el Cantábrico? Son todas preguntas para las que no tengo respuesta ahora mismo.
Pero dicen que el hábito hace al monje, o como me dijo un paciente hace unos días, la flecha hace al arquero. Si observamos los materiales que tenemos en quirófano, que condicionan la forma de trabajo, quizá podamos seguirle la pista al jabalí.
En los Conjuntos Mínimos de Datos de las Historias Clínicas de los hospitales se hace mención a un Informe de Anestesia como documento fundamental dentro de la Historia Clínica. ¿Y EsoQuéEsLoQueEs?.
Yo creo que un Informe es un informe y una Gráfica es una gráfica.

Miramos a nuestro alrededor. El cirujano tiene la Hoja de Intervención Quirúrgica dónde no consta el número de puntos que da en cada tejido, ni cuánto tarda en dar cada punto. No dice cuánto tiempo ha gastado en cohibir una hemorragia. No dice la cantidad exacta de heces que ha pasado a peritoneo. No dice la de veces que ha tenido que poner y quitar los tornillos que no se adaptaban a la placa de osteosíntesis. No dice la cantidad exacta de pólipos que había en útero o en vejiga al hacer la histeroscopia o cistoscopia.
No he visto nunca a un cirujano en planta preparando la medicación que ha indicado para el tratamiento de un paciente. No he visto nunca a ningún especialista tomándole la temperatura a un enfermo ni vaciandole la bolsa de orina para conocer la diuresis.
Y no se me caen los anillos por hacerlo yo en quirófano. Pero el respeto al profesional de enfermería me hace que no trate de meterme donde no me llaman.
El paciente, cuando lo están operando, está generando información constantemente. Datos y más datos. Cifras que, hoy por hoy, ya recoge cualquier monitor avanzado y que podría guardarse en cualquier dispositivo de memoria. Pero, ¿es eso lo que quiere la enfermera?. ¿Ser sustituida por una máquina que haga su labor? El paciente en la mesa de quirófano ¿es transparente? ¿no se ve? ¿no lo ve la enfermera? ¿es que no precisa cuidados de enfermería? ¿ni siquiera cuando está despierto, que hoy muchas intervenciones se hace con el paciente sedado? ¿da más seguridad laboral el estar atendiendo al cirujano que al paciente? ¿la Termomix es más cómoda y práctica que la Cocinera Chef? Tampoco tengo respuestas para ésto.
¿Y si, para dar una solución factible, empezamos por cambiar las costumbres y usos? ¿Y si cambiamos la Gráfica de Anestesia? O mejor ¿y si no hacemos gráfica de intervención?.
Hay unas gráficas tipo trípticos en muchas Unidades de Reanimación Postquirúrgica que son tan amplias que se pueden recoger con facilidad todos los datos de evolución de los pacientes cuando éste llega a la Unidad después de una Intevención. ¿Y si esa Gráfica se comenzara a rellenar en la Planta de Atención Quirúrgcia el día de la Intervención y la Enfermera de Planta recogiera allí mismo la comprobación y confirmación de la administración de la Premedicación y Órdenes Previas? ¿Y si la enfermera de quirófano hiciera la recepción del paciente y la hiciera constar en ese tríptico, haciendo un seguimiento de enfermería de la intervención quirúgica y recogiera la situación del paciente a la salida de quirófano (constantes, drenajes, vendajes…)? ¿Y si, para poner la guinda, la enfermera de Reanimación hiciera la recepción del paciente y detallara los cuidados postanestésicos protocolizados? A mí me parece una idea de cine. Que toda la información importante esté en la misma hoja. Un paciente, una hoja.
¿Y el anestesista? ¿Qué hace el anestesista? Pues su informe de anestesia.
Para eso dejo dos posibles documentos (aunque yo empleo los dos).
Una pegatina que es un resumen anestésico que se coloca en la Hoja de Evolución Clínica.


y/o

Una hoja que está diseñada para que al doblarla tenga los cuatro cuadrantes que interesan en una anestesia. No les aburro con descripciones. Mírenla y si les gusta pueden utilizarla. No tiene copyrigth. A mí me parece útil. Bastante útil. La rellenaría el médico anestesiólogo y así dejaría constancia, tanto, de que se ha supervisado la historia clínica del paciente (en el primer cuadrante tienen que rellenar un resumen de historia clínica), como que se ha tenido constancia del seguimiento de la anestesia. Y no le quitamos ningún trabajo a ninguna enfermera interesada.
A cada uno lo suyo.
Y al enfermo, atención constante de enfermería.


P.D.: Esta historia surgió como Proyecto de Historia Anestésica en el Hospital Traumatológico de Granada. Estuvo pilotándose durante algún tiempo y, me consta, que a algunos especialistas les pareció práctica. Estuvimos en la comisión de Historia de Anestesia el Dr JMSC y un servidor. Creo que la Gráfica de la Intervención se unificara desde la planta de encamación sí tuvo más éxito que.

lunes, 15 de marzo de 2010

Tengo frío ¿me servirá la escalera analgésica de la OMS?


Si yo le dijera que tengo una sensación desagradable que me afecta emocionalmente que está en relación con una pérdida de mi bienestar y que me está provocando incluso daño o que creo que lo tengo, podrían pensar que sufro un dolor intenso. Algún listillo, incluso diría que estoy copiando la definición de dolor de la IASP. Pero se equivocan, ahora mismito, lo que tengo es frío. Y es que soy bastante friolero. Mi cuerpo de Cádiz no se ha llegado a acostumbrar a estas temperaturas de Granada. ¿Y cómo me quito el frío?. Lo he intentado todo y lo que mejor me va es la escalera analgésica de la OMS.

¿A que no se le ocurriría a usted ponerse una sola prenda para quitarse el frío?.
Se levanta por la mañana de la cama, mira por la ventana, ve la nieve alrededor y se imagina el frío que va a hacer ese día. Se va para el ropero. Se desnuda completamente y elige el abrigo de pieles.
En cuanto pisara descalzo la nieve y se le empezara a subir el frío entre los muslos desnudos, se daría cuenta que no ha realizado una elección adecuada.
Vamos a ver. Hemos mirado por la ventana. Hay nieve, es decir, hay mucho frío ahí afuera. Vamos otra vez al armario.
Empezamos. Unos calcetines, una ropita interior bonita y calentita y una camisetita.
Por ahora vamos bien. Estamos notando que el calorcito se nos va pegando al cuerpo.
Seguimos. Una camisa de franela. Un jersey de lana y unos pantalones de pana.
Así ya me atrevería a salir a la calle. Con un poco de suerte llegaría a la panadería para prepararme las tostadas del desayuno. Pero si tengo que ir al trabajo, tengo que ir más abrigado.
Después del desayuno, me pongo el abrigo.
Ya si puedo salir a la calle.
Que gusto sentir el frío en la cara y que no se te meta por la espalda. Que abrigadito voy.
Pero hoy me toca acompañar a unos amigos por el paseo del Darro. El sitio más frío de Granada.
Vuelvo al armario. Aquí están los guantes. Una bufanda. Un sombrerito.
Y ahora, que nieve otra vez si hace falta.
¿Y qué tiene que ver el frío y el dolor?. Pues que todavía hay médicos que cuando a un paciente no le va bien una medicación para quitar un dolor, lo desnudan entero, le quitan lo que estaba tomando y confían en otro medicamento más fuerte. Van de un medicamento a otro. Quizá es un exceso de confianza en que un sólo medicamento puede quitar el dolor, una sóla prenda para quitar el frío. Y sabemos que juntando prendas, sumando piezas de ropa, podemos quitar mejor el frío que con una sola.
Pues eso, la escalera analgésica.
Cada escalón una temperatura.
Que hay poco frío: calcetines, ropita interior confortable (no opiodes +/- coadyuvantes).
Una migita más de frío: pantalones de pana, jersey de lana gordo (opiodes débiles más escalón anterior).
Ojú que frío hace: abrigo de piel, chaquetón de cuero gordito (opiodes fuertes más escalón anterior).
Parece que llueve además, y el viento, y el barro que no se quita: Escogemos una bufanda. Un paraguas. Unas botas hasta la rodilla (infiltración de puntos gatillo, catéter epidural... y escalón anterior). Para cada problema una solución.
Y ya estoy más calentito.

martes, 9 de marzo de 2010

El Parto Humanizado


Va para un par de años que decidí dejar de atender partos al ritmo que lo venía haciendo en los últimos diez años. Fue una decisión forzada y no querida, pero mis superpoderes no daban para seguir durmiendo una media de 4 ó 5 horas diarias, no descansar fines de semana, ni fiestas, ni vacaciones. Se lo comuniqué a los ginecólogos e intenté pasar página. Sin embargo, siempre hay compromisos. Y algún pecado cometido en los últimos años que me impide desprenderme de una penitencia en forma de ginecóloga que me quiere, me quiere y me quiere.
Ayer estaba terminando el día cuando, despertando al último paciente, me avisaron que había llegado Ana con bolsa rota y estreptococo positivo. Al ser primigesta, se esperaba un parto lento. La duda estaba en ponerle la epidural en ese momento o preparar una inducción al día siguiente.

La matrona nos dió la clave. El registro mostraba una contracción de vez en cuando, pero ésta era dolorosa. La exploración hablaba de comienzo de parto, pero un cuello que estaba empezando a ponerse blandito y que "tenía buena pinta". La cabeza estaba alta. Así que, haciendo cuentas, lo recomendable era pasar las dos dosis de profilaxis antibiótica, intentar dejar descansar a la madre y prepararnos para una noche en que la cigüeña podía darnos la sorpresa.
Le recordamos a la madre ese trabajo apócrifo que dice que "los niños y niñas que nacen de día salen más guapos que los que nacen de noche" y tras ponerle el catéter epidural con una dosis de prueba inicial muy suave, Ana se fue a la habitación con una bomba de analgesia epidural programada. Todo quedó preparado para que Julia pudiera venir cuando ella lo tuviera a bien.
Creo que Julia se tenía por guapa y ustedes lo pueden comprobar en la siguiente foto. Y también la calificamos como prudente y simpaticona. Nos dejó dormir toda la noche y descansar a su madre y a su padre también.
A la mañana siguiente se estimuló el parto y la respuesta fue adecuada. Desde la primera gota del "gotero" sólo transcurrieron un par de horas para que se pusiera el cuello en 5 centímetros, bajara la cabeza y fuéramos preparando todo para recibir a esta preciosidad.

Cuando entramos en paritorio Ana estaba pelín nerviosa. Le recordamos cómo se empujaba con el juego de la botella y en dos empujones empezó a salir la cabecita de Julia. El papá había entrado y la palidez de los nervios y el temblor del susto del comienzo se convirtió en una enorme sonrisa que nos contagió a todos.
Ana tardó un tiempo en asimilarlo todo: "Si me ha costado trabajo convencerme de que estaba embarazada y todo ha sido tan rápido. No me lo puedo creer".

A Julia le espera una vida dura: sus primos tienen ya 22 años y va a ser la reinona de la familia. Todo miradas, regalos, mimos. Esperamos que lo disfrute.



EL NACIMIENTO DE JULIA


Ana, la mamá:




Entré en el paritorio tiritando literalmente de miedo y muy nerviosa, pero en seguida todo el equipo que me iba a asistir me tranquilizó creando un ambiente muy acogedor y cercano (muchas gracias a todos).
Me colocaron en la camilla y me dijeron que empujara, pero no lo debía de estar haciendo muy bien, así que me explicaron cómo debía de hacerlo de una manera muy gráfica, mediante el “juego de la botella”. Empujé una primera vez y todos decían “que bien lo estás haciendo, ya se le ve el pelito”, yo pensaba que me estaban engañando para tranquilizarme y que no me desesperara, pero cuando me dijeron tras empujar una segunda vez “ya está aquí la cabeza” me quedé totalmente perpleja, no me lo podía creer, pensaba que estaría al menos una o dos horas empujando y sufriendo para poder sacarla y cuando ví que había sido tan rápido y tan poco doloroso...(¡santa epidural).
Me dijeron que me asomara para verla y cuando ví esa pequeña cabecita ya empecé a emocionarme y cuando ya me propusieron que si quería que la sacara yo...uff! .La agarré y con la ayuda de la ginecóloga tiré de ella y la terminé de sacar, fue precioso, estaba ayudando a que mi niña viniera a este mundo.



Me la puse sobre el pecho y abrió sus ojitos y me miró, ya no pude contenerme y me puse a llorar, ¡cómo era posible que esa cosita tan perfecta fuese nuestra!, no había asimilado casi ni que estaba embarazada y ahora, de golpe y porrazo, había aparecido ante mí una cachorrita que dependía completamente de nosotros, ¿estaría preparada?, me daba igual, al mirarle la cara se me olvidaron todos mis miedos, acababa de nacer y ya la quería más que a nada en este mundo.

Alfonso, el papá:



Al entrar al paritorio me invadieron todos los comentarios de las experiencias que me habían contado mis amigos “verás cuanta sangre” “a mí casi me da un desmayo”, por eso entré muy nervioso y con mucho miedo, pero pronto se me olvidaron todas esas preocupaciones y empecé a vivir la experiencia en la que estaba inmerso.
Entré 10minutos después que Ana y me coloqué justo detrás, la ginecóloga y el anestesista me dijeron que cogiera la cabeza de Ana para ayudarla a empujar y pronto me sentí como uno más dentro de ese engranaje. Fue todo muy rápido, tras dos empujones Julia asomó la cabeza y me recorrió una sensación de tranquilidad y euforia por todo el cuerpo, había nacido mi hija, y lo digo así “MI HIJA”, con todo el orgullo que lo puede decir un padre.
Después de que Ana se la pusiera en el pecho para que Julia sintiera a su madre, a Julia le tocaba sentir a su padre, le quedaba abrazar a su padre, que su padre sintiera la respiración de su hija y la hija la de su padre. Ni que decir tiene que a Julia le caían dos cataratas de agua por su cabeza, que eran ni más ni menos que mis lágrimas, no podía parar de decir “que cosa más bonita”. Luego nos abrazamos los tres y tuve la sensación de que todo el equipo sentía lo que yo estaba sintiendo, que la emoción nos embargaba a todos, eso fue para mí una experiencia que nunca podré olvidar, sé que a lo largo de toda mi vida recordaré esta experiencia como lo mejor que me ha podido pasar, el haber hecho yo posible otra vida, la de mi hija Julia.
Gracias a todo el equipo que nos asistió ese día, en especial a Miguel Angel y Gloria, por darnos la oportunidad de vivir esta experiencia de una forma tan bonita y tan humana, gracias.



Gloria, la doctora:


Aquí me tienen. Yo soy la del fondo, la que trabaja el parto, la que trabaja en el parto, la que trabaja después del parto, la que disfruta el parto.¿Porqué tengo cara de pensativa?. Porque los partos me traen recuerdos. Porque los partos me rejuvenecen. Y es que no se me olvidará nunca, hace poco más de 19 años, cuando estaba dando a luz a mi hijo mayor, la sensacion tan impresionante, por inesperada, y el calor tan sorpresivo, porque me transmitía tantas cosas agradables, que senti en mis manos cuando la compañera que me estaba asistiendo me dijo "Gloria termina tú de sacar a tu hijo". Desde entonces, cada vez que hago un parto revivo esa sensacion. Por eso, a todas mis pacientes, cuando ya ha salido la cabecita de su hijo, les invito: "Incorpórate y termina de sacarte a tu hijo"; ellas me miran con cara de asombro y de tremenda felicidad como lo hizo ayer Ana cuando, con las manos abiertas y extendidas, tocó por primera vez a su hija Julia.......y la cara del papá que no sabe dónde mirar, que mira a la hija, que mira a la madre. Y todo esto sin gritos, sin dolor, con mucha emoción y con mucha humanidad.

sábado, 6 de marzo de 2010

El juego de la botella: ¿Jugamos Martuka?


Un poquito de imaginación. Estamos en medio del parto. Todo el mundo intenta ayudarte. Tú eres la protagonista y todos te lo recuerdan.
-Tú tienes que hacer el esfuerzo
-Empuja
-Sopla
-No empujes ahora
-No soples ahora
Y siguiendo las indicaciones todo puede ser muy fácil. Pero no siempre es así. Hay veces que el paritorio es como la arena del Circo, por la cantidad de gente que participan, y todos colaborando, y todos tratando de ayudar y todos recomendando.
-Agárrate aquí...
-No te contraigas tanto...
-No hables...
-No eches el aire...
-Empuja abajo...
-Hazte caca...
-Imagínate que tienes un tapón y empuja para sacarlo...
-Imagínate que estás estreñida...
Y todos hablando a la vez.
Entonces es el momento de sacar la botella y ponerse a jugar.

Cierra los ojos. No oigas a nadie.
Estás sola. Estas en la playa. Tirada sobre una toalla en la arena cálida. Tu marido te coge de la mano y te pone una botella en la barriga. Justo debajo del ombligo donde acaba el barrigón. Casi pegado al hueso. Coge aire despacito. Suéltalo. Coge otra vez aire. Suéltalo. Nos estamos preparando y hay que tener bastante oxígeno en los pulmones. Coge otra vez aire y quédatelo dentro.
Ahora es el momento.
Tu marido va a sostenerte la botella sobre la barriga y tú lo que tienes que hacer es levantarla.
Concéntrate en el culo de la botella. Pon toda la fuerza en ese punto. Empuja de menos a más y trata de mantener el pujo. Cuanto más tiempo aguantes, más efectivo es el pujo.
Cuando no puedas más suelta el aire.
Vamos a repetirlo.
Coge aire. Suéltalo. Coge aire. Suéltalo. Y botella para arriba.
Dos veces por cada contracción.
Ahora abre los ojos y los oídos. Estamos otra vez en paritorio.
¿Sabes lo que hemos conseguido?
Que todo el mismo diga la misma frase:
-"Qué bien estás empujando..., un empujoncito más y hemos terminado"

P.D.: Esta botella lleva el nombre de Martuka, para que la utilice pronto. Espero que le sirva y que la pueda prestar a muchas amigas.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Me gusta: Política de Jeringas


¿Que hay en esta jeringa?.
No es cuestión ponerle a un paciente lo que no se debe, pero tampoco tirar jeringas cargadas con medicación porque no se sabe lo que contiene y gastar el doble de cada cosa. Es costumbre entre los anestesistas el dedicar una jeringa a cada cosa.

En el quirófano suele haber jeringas de 2 ml, de 5 ml, de 10 ml, de 20 ml y de 50 ml.
Hay agujas subcutáneas, agujas intramusculares, agujas de carga.
Se puede hacer un protocolo de reconocimiento con combinaciones entre jeringas y agujas y con un marcado posterior de jeringas.
Se aconseja llevar un rotulador en el bolsillo y rotular todas las jeringas con la medicación que contiene. Esto es lo mejor, pero también hay veces que las prisas mandan y conviene utilizar una estrategia de carga, utilizando siempre las mismas jeringas para los mismos medicamentos, además de rotularlos. Y, para más seguridad, emplear unos marcadores especiales para que no halla posibilidades de confusión.
Por ejemplo, es una costumbre muy antigua utilizar el esparadrapo de tela para marcar las jeringas que contienen medicamentos especialmente peligrosos: en nuestro caso el fentanilo, que es un mórfico que puede producir insuficiencia respiratoria a las dosis utilizadas en quirófano, se carga en jeringa de 10 ml y le colocamos una banda de esparadrapo de tela en la base y los relajantes musculares se cargan en jeringa de 5 ml con banda de esparadrapo de tela en su base. Se suele colocar una aguja subcutánea en la jeringa de relajante muscular.
Utilizamos las jeringa de 2 ml para agentes vasoactivos que no precisen dilución, por ejemplo atropina. En caso de utilizar la jeringa de 2 ml para un relajante muscular, se coloca la banda de esparadrapo y sólo se suele utilizar para la relajantes despolarizantes. Se suele colocar una aguja subcutánea en la jeringa de relajante muscular.
Además de utilizar las jeringas de 5 ml con banda de esparadrapo para relajantes musculares, cuando no se marca con la banda, se suele utilizar para ansiolíticos.
La jeringa de 10 ml que no lleva banda de esparadrapo se suele utilizar para cargar los antibióticos y cualquier medicación que se vaya a diluir en un suero para pasar en la inducción anestésica, como puede ser profilaxis antiemética o para analgesia pre-emptiva.
Cuando se utiliza una medicación vasoactiva que exige titulación en su administración se diluye en jeringa de 20 ml y se le coloca aguja intramuscular. Si es efedrina se carga un ampolla en 20 ml y se marca con rotulador poniendo la palabra completa Efedrina o F en caso de urgencia (efe de efedrina).
En caso de cargar anestésicos locales se raya con rotulador el émbolo de la jeringa. El anestésico local se suele cargar con una aguja que se tira y se coloca una nueva para realizar una infiltración con garantías de esterilidad. Para confirmar que se ha realizado el cambio de aguja, se suele dejar la funda de papel sobre el protector de la aguja.
Dicho ésto explicaremos la foto de entrada, tendríamos:
Jeringa de 20 ml con embolo rayado: Anestésico Local para infiltración de herida quirúrgica o Infiltración Intraarticular de Rodilla. La funda de papel indica que la aguja es nueva.
Jeringa de 2 ml con aguja subcutánea: Anestésico Local para infiltración para canalización de vía venosa.
Jeringa de 2 ml con aguja intramuscular: Atropina.
Jeringa de 5 ml con banda de esparadrapo: Relajante muscular no despolarizante.
Jeringa de 5 ml: Ansiolítico.
Jeringa de 2 ml con banda de esparadrapo: Relajante muscular despolarizante.
Jeringa de 10 ml: Se utiliza para preparar antibiótico o para preparar diluciones medicamentosas.
Jeringa de 10 ml con banda de esparadrapo: Fentanilo.

Esta es mi política de Jeringas. En cada quirófano o en cada hospital puede haber una distinta, pero es bueno que exista un protocolo de carga de medicación, para evitar administraciones medicamentosas indeseadas y para que no se repita mucho la pregunta ¿Que hay en esta jeringa?.

Los tapones que pensamos que podemos utilizar, se conectan a agujas para conservar la esterilidad, por eso hay una aguja con un taponcito en una esquinita.

viernes, 12 de febrero de 2010

Me gusta: La Maniobra o Gesto del Cruce Limpio


¿Qué haces con el tapón de la llave de tres pasos mientras administra una medicación por vía intravenosa.
Dichoso tapón que se te cae al suelo, que si te lo quedas en la mano pierde la esterilidad y te da nosequé volverlo a poner, que si se te olvida se queda la vía abierta con riesgo de contaminarse.
Yo te propongo una maniobra que haga posible mantener la esterilidad: el Gesto del Cruce Limpio.

¿En qué consiste?. Pues en juguetear con el tapón y con la jeringa de medicación, de tal forma que en ningún momento moleste el maldito tapón, que no se contamine y que no se te caiga, que no se te pierda o te lo encuentres en el bolsillo después de pasar el antibiótico o el fentanilo.









El truco está en utilizar el hueco que hay entre el pulgar y la cara palmar del dedo índice para sujetar la aguja y dejarla allí todo lo que dura el proceso de la administración de medicamento.
Quitas el tapón con la misma mano de la jeringa.
Colocas el tapón en la aguja.
Ajustas la jeringa en la llave de tres pasos.
Giras la llave.
Administras la medicación.
Giras la llave otra vez.
Desconectas la jeringa de la llave.
Coges el tapón que tienes esperándote en la aguja.
Cierras la llave con el tapón.
Conectas la jeringa con la aguja.
Y ¡voilá!. Los gérmenes estarán esperando otro momento para invadir la nave nodriza.
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