viernes, 29 de octubre de 2010

¡Que sí, que sí!¡Que a lo mejor tiene razón!


¡Que sí! Que a lo mejor tiene usted hasta razón, que yo no puedo comprobarlo. ¿Que dice usted que el pago de la consulta anestésica va incluido en el acto anestésico? ¿Que fue un acuerdo al que se llegó hace mucho tiempo? ¡Qué lástima que no pueda usted demostrármelo!¡Qué lástima que no haya ningún papel escrito! Yo no le voy a decir que sea un bulo que salta cada vez que le conviene a alguien callarnos la boca. Yo no le voy a decir que no tenga usted razón. No me atrevo a discutir con usted de ese tema. Pero me gustaría reflexionar un poco, si me lo permite, de las consecuencias que ha traido que, los altos cargos como usted, intenten defender ese razonamiento.

En primer lugar, me reconocerá que no hay muchas Consultas de Anestesia. Si no se pagan los Estudios Preanestésicos, es normal que no las haya. Una consulta tiene sus gastos: alquiler, luz, agua, teléfono, calefacción, impuestos, nóminas de personal... Los médicos anestesistas no ganamos dinero con lo que paga una compañía por un talón de Consulta de Anestesia. Por eso distinguimos dos tipos de compañías: las que se solidarizan con el médico y comparten los gastos con él y reconocen su trabajo, y LasOtras.

Pero es que hay más. Puedo reconocer que tenga usted razón. Que pudiera haber un acuerdo. ¿Cuántos años hace de eso?¿Cuántos años tendrá ese acuerdo?. Por lo menos unos años más, que desde que se promulgara la Ley del Consentimiento Informado, la que reconocía que el paciente tenía derecho a una información clara y fiable de cualquier técnica que supusiera un riesgo para su salud. Y la anestesia lo es. Raro es el día en que el paciente no nos dice: "Si yo no le tengo miedo a la operación, lo que me da miedo es la anestesia". Así que creo que hay que hacer un esfuerzo por ponerse al día, por llevar el ritmo de los tiempos. Por eso distinguimos dos tipos de compañías: las que respetan los derechos de los pacientes, y LasOtras.

Y usted me dice que es más caro pagarle a un Médico Anestesiólogo que a un Médico Internista. ¿Pero no sabe usted que en vez de pedir las pruebas necesarias, pide todo tipo de pruebas? (revise si no la de electrocardiogramas y radiografías de tórax que se le han hecho a niños de 4 años para operarlos de adenoides). Por eso le digo que no tiene razón. El Médico Internista es más eficaz en su trabajo cuando hace aquello para lo que se le ha contratado: Médico Internista de 08:00 a 15:00. Si pierde todos los días 2 ó 3 horas en la consulta de preoperatorios, lo pierde usted todos los días durante 2 ó 3 horas. Es ese el motivo por el cual ha tenido que contratar a otro Médico Internista. Pero además el Médico Internista no le puede explicar al paciente la técnica anestésica que se le va a aplicar. No está capacitado. No tiene ni idea de eso. Y el médico anestesista tiene que hacerlo en la puerta de quirófano, con lo cual, además de que no está bonito, pierde un tiempo precioso con cada paciente, antes de la operación, para darles esas explicaciones. Y, ya sabe usted también, que eso no tiene capacidad legal. Vamos, que no tiene defensa en un juicio. Por eso distinguimos dos tipos de compañías: las que hacen las cosas como deben, y LasOtras.

No quiero hablar del día que haya un problema gordo con un paciente y se pueda decir que no se estudió suficientemente al paciente, y, entonces, se empiecen a echar las culpas el internista que hizo el estudio y el anestesista que sólo dio el visto bueno en la puerta de quirófano, que ¡poca cosa más puede hacer con este enfoque que se pretende defender!. Ya me dirá usted qué hacemos entonces.

Ya ve usted a lo que se llega cuando se dice que el pago de la consulta de anestesia está incluido en el acto anestésico. No se empeñe en seguir defendiéndolo. Porque además, todas las demás compañías lo pagan. Y no es porque tengan más dinero, sino porque saben que lo importante no es que todo sea más barato, sino que sea más económico. Y cuando cada uno hace lo que tiene que hacer, al final se gasta menos.

Y comprenda que me dé un poco de risa cuando trata de seguir defendiendo que el precio de la consulta de anestesia está incluido en el pago de la operación cuando, además de no pagarla, no subieron durante diez años un solo euro el baremo de anestesia, mientras que las demás compañias se acercaban a la mitad del IPC por lo menos. ¿También estaría incluido el tratamiento del dolor en dicha cantidad que ustedes no han subido?. ¿ Cuándo hablaremos en serio del Tratamiento del Dolor postoperatorio?.

Pero no se preocupe, que aunque su compañía no me pague los preoperatorios, yo seguiré teniendo mi consulta abierta. No he dejado de ver ningún día a ningún paciente de su compañía que haya tenido alguna duda. No he dejado de ver ningún día a ningún paciente de su compañía que haya llamado a mi puerta. No he dejado de hablar ningún día con ningún padre de ningún niño que quisiera tener una charla conmigo más tranquila que la que se tiene en la puerta de quirófano. Y no le he cobrado a ninguno de ellos. El dinero lo pongo yo de mi bolsillo. Yo pago las consultas de anestesia. Y, mientras haya compañías que colaboren conmigo en el mantenimiento de los gastos, seguirá abierta.

Para mí hay dos tipos de compañía: las solidarias, y LasOtras.

Y un solo tipo de paciente.

sábado, 23 de octubre de 2010

Un sueño


Siempre soñé con tener una foto así. Y la tengo. Tengo suerte.
Siempre soñé con una imagen parecida. Y no sabía que yo podía estar en ella. Tengo suerte.
Siempre soñé que en un atardecer podría compartir la belleza del sol huyendo. Y que tú estarías conmigo. Tengo suerte.
Siempre soñé que alguien le pondría música a un momento mágico. Y no hay melodía más dulce que el poder compartir contigo un recuerdo. Tengo suerte.
Siempre soñé que un duende guardaría los mejores momentos de mi vida y me los pasaría alguna vez para recomponer una sonrisa. Tengo suerte.
Hoy, un duende, mi duende, mi hija, me ha sorprendido con una imagen que yo creía que sólo existiría en el recuerdo de la arena, en la nostalgia de la espuma por su ola propietaria, en la presencia del brillo dulce de tu mirada. Y hoy, tengo suerte, sé que la felicidad se comparte. Que alguien ha sido testigo de ella.

jueves, 21 de octubre de 2010

Queridos amigos


Necesito que los días duren 50 horas (cincuenta horas). Si no, no creo que pueda dar la talla.
Se me están acortando tanto los días, que se me junta el saludo del amanecer a ese hombre que se está dejando la barba y me guiña desde el otro lado del espejo de mi cuarto de baño, con la compañía que me ofrece cuando se lava los dientes por la noche, que se espera hasta que yo llego, y se despide de mí con mirada dulce invitándome a que me cuide y descanse un poco más.
Entre una y otra escena, pasa un segundo. Un segundo intenso en que DesayunoMiPanConAceiteYUnCaféCargadito y LlevoALosNiñosAlColePorLaAutovíaRepletaDeCoches y EmpiezoLaConsultaLosLunesYJuevesALasOchoEnPuntoHastaElMediodía y ComoBocadillosDeTortillaDeAtúnDíaSíYDíaNoEnUnPasilloDelHospital y SaltoDeUnQuirófanoAOtroCheckListProfilaxisInducción y MeGustaDespertarALosPacientesDormirSuaveDespertarSuave y EscriboInformesTratamienyosInformoAFamilaresYAcompañoAlPacienteALaURPA y TratoDeNoPerderLaSonrisaDeLaBocaConCirujanosPacientesYEnfermeras y MeGustaMuchoLoQueHagoYDisfrutoDemasiadoDeMiTrabajo y HoyMiHijoQuiereVerElFútbolConmigoQueEstáElMadridQueSeSale y
ALaVueltaHayQuePararConMiEsposaEnMercadonaYTerminarLaCompra y
LosPerrosSeEscapanYHayQueBuscarlosPorLosAlrededoresDeLaCasa y
TengoQueOrdenarElDespachoYTirarTodoLoQueNoCojoDesdeHaceAños y
HayQueRevisarLasCuentasDelBancoQueEsteAñoPareceQueHayDemasiadosGastos y
PasaOtroDíaSinAbrirElBlogDeLaDoctoraJomieny y NoTengoPerdónDeDiosPorqueMeGustóSuÚltimaEntradaYNoLeDejéNingúnComentario y
ComoHechoDeMenosLosZumosDeNaranjasDelGarfioYLasCancionesDeBerni y
QuéBuenaLaEntradaDeEstadísticaDeECJPRSeLaTengoQueEnseñarAMisHijos y
TengoQueResponderAMartukaYAJuanaYMandarMiTeléfonoAlGangasQueVieneAGranada y
VisitarElBlogDeSonsolesYDeAnestesiadosYMandarUnAbrazoAlMañoYLosEnfermeroas y
SeguirLoDelCoronelTimermannnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn y
OtraVezMeQuedoDormidoDelanteDelOrdenador y
DiosMíoLasDoceYQuéRápidoSeMeHaPasadoElDía y
MeSiento_ESPECIALMENTE_DESCONCHADO_YQuienLoEntiendaYaLoSabe

¿Quién sabrá hacer que los días sean más largos?

martes, 19 de octubre de 2010

Diferencia entre arreglar y resolver.


El Moli fue mi compañero de guardia durante mucho tiempo y en una ocasión me explicó la diferencia que había entre estos dos conceptos tan parecidos.
Durante las guardias hospitalarias siempre buscas un momento para poder contarle a tu mujer lo dura que es la guardia, o para preguntarle a tu hijo si ha entendido todo en clase o quiere que su papaíto le resuelva alguna duda. Y en todos los hospitales hay una habitación en la que ponen un teléfono para que los médicos se puedan poner en contacto con el exterior. Y en todos los hospitales ese teléfono será el peor teléfono de toda la planta.
-¿Qué pasa hoy, Moli?
-Que la clavija tiene la cejilla rota y constantemente se suelta, pero no hay nada que un buen anestesista no pueda arreglar con un buen trozo de esparadrapo.
Y el teléfono seguía su agonía, sobreponiéndose a todas las eventualidades posibles.
-¿Y hoy que pasa?
-Que se ha despegado un poco la soldadura del cable que se conecta con el micrófono del auricular y, según como lo cojas, escuchas o no. Nada, una tontería. Ahora mismo lo arreglo.
Estuvimos cerca de cinco años de pareja de guardia y cerca de cinco años en que, un mes sí y otro también, había que hacer una operación a vida o muerte al dichoso teléfono.
En un momento en que las guardias fueron mucho más acaparadoras y no había tiempo de acercarse al teléfono como MacGuiber, pero sí como usuario, no podíamos conectarnos con nuestros hogares hasta que, al día siguiente, nos arrastrábamos agotados hasta el tranquillo de nuestras casas.
Fue entonces cuando decidimos dar partes diarios del mal estado de conservación del teléfono.
Y parte que dábamos, milagro que ocurría. No saben ustedes la cantidad de conocimientos que puede haber en el Servicio de Mantenimiento de un hospital para conseguir prolongar la vida de cualquier chisme. La de Premios Nobeles que podría tener España si se reconociera la categoría de "La Chapuza" como especialidad científica.
Pero llegó un día en que al entrar en la habitación el Moli no vio el aparato. El cabreo fue doble. Por una parte por que se le coge cariño a las máquinas cuando las tienes cerca durante mucho tiempo procurando alegrarte la vida. Por otra parte porque se presentaba otro día de penosa guardia sin poder darle el beso de buenas noches a tu familia.
Al día siguiente entró el Moli en el despacho del jefe afeando la mala conducta del ladronzuelo.
-Y encima un GILITONTO nos ha robado el teléfono del despacho, no sé dónde vamos a llegar.
Ya se veía sin teléfono para todos los días de nuestra vida. Pero al empezar la siguiente guardia, me llamó el Moli al cuartito para enseñarme el despampanante aparato que nos iba a acompañar en nuestras batallas.
-Parece que hemos resuelto el problema, Moli.
-Pues eso parece, porque ya el cacharro no tenía más arreglo. Es la diferencia entre arreglar y resolver.
Hoy, después de muchos años, pienso que hay que poner todo el empeño necesario en arreglar, una y otra vez, los problemas que nos surgen, sin desfallecer. Y sigo admirando a la gente que pone todo su esfuerzo y conocimiento en darle una solución a todo, sin pedir nada a cambio. Es una buena forma de afrontar muchas contrariedades.
Hoy, después de muchos años, ya lo sabe el Moli, os voy a confesar que yo fui el ladronzuelo GILITONTO que tiró el teléfono y todos sus cables en el primer contenedor de basura que me encontré en la calle al acabar la guardia.

sábado, 16 de octubre de 2010

Pedro y el lobo


No hace falta que les presente a Pedro, ¿o sí?.
Pedro está siempre en quirófano. Atento al lobo.

Una de las misiones del anestesista es ahuyentar al lobo. Hacer todo lo posible para que no se presente. Saber de sus costumbres, de sus horarios, de sus trampas, de su astucia. El anestesista, como buen pastor, debe ser más listo que cualquier lobo.
Al lobo le gusta dar sustos a los pacientes frágiles de corazón. Le endulza la vida a los pacientes melosos. Agota a los abuelitos. Y le encanta hacer de las suyas cuando el pastor se despista o se duerme.
Todo pastor que se precie sabe que necesita un ayudante. No se puede mantener la atención constantemente. Es bueno compartir el cansancio.
Por eso hay que confiar en Pedro. ¡Atento si Pedro te avisa!. Hay que hacerle siempre caso a Pedro.
Hubo una vez un Pedro que le dio mala fama a todos los Pedros, pero la cosa ha cambiado, eso es cosa del pasado, ¿o no?.
¿Te fías de tu Pedro?¿No te fías de él?
¿Cómo debe ser un buen Pedro? Está claro: inteligente.
Mi Pedro es un aparato al que yo le confío en control de las constantes más importantes de mis pacientes.
Por ejemplo, el pulso:
-"Pedro, avísame si se enlentece o si se acelera".
Por ejemplo, la tensión arterial:
-"Pedro, avísame si se sube mucho o baja mucho".
Por ejemplo, los niveles de oxígeno en la sangre:
-"Pedro, avísame si se se pone demasiado azulito".
Y Pedro me avisa:
-"Pipipipipí, Pipipipipí, Pipipipipí....."
Que quiere decir:
-"El lobo, el lobo, el lobo..."
Y sabe distinguir si el pulso se está acelerando o si es que el paciente está jugando con la pinza que tiene colocada en el dedo. Y sabe distinguir entre que está disminuyendo el aporte de sangre a la mano o es que coincide que le está tomando la tensión en ese momento en la misma mano que tiene el sensor de pulso. ¡Es listo mi Pedro!¿verdad?.
Se imaginan un Pedro que constantemente y por cualquier motivo estuviera gritando:
-"El lobo, el lobo, el lobo..."
Acabarían no haciéndole caso nunca, incluso cuando apareciera el lobo.
Se imaginan un Pedro que cuando los cirujanos utilizaran el bísturí eléctrico estuviera gritando constantemente:
-"El lobo, el lobo, el lobo..."
Como si el paciente hubiera entrado en fabrilación ventricular. Acabarían no haciéndole caso nunca, incluso cuando fuera verdad.
¿Que no siga?¿que el Pedro qué tu tienes es de los que gritan constantemente?¿que en tu quirófano ya nadie le hace caso a tu Pedro?
¡Bueno!¡me callo!
Creía yo que no había tantos antiguos Pedros, creía que ya todos eran inteligentes.
¡Y yo que estaba preocupado porque quiero enseñar a mi Pedro a que si le digo que se calle durante tres minutos porque hallamos detectado ya algún lobo y él detecta otro lobo con perores intenciones, pase de la orden de estar callado y me avise!. Bueno, ya no hablo más.
-¡Qué suerte tengo con mi Pedro! A lo mejor, si los que nos dejan sus ovejas para que las cuidemos lo supieran...

P.D.1: La velocidad con que se está desarrollando la tecnología informática no se corresponde con la actualización del aparataje anestésico en quirófano. Las compras para anestesia, en realidad para el paciente, ocupan los últimos lugares de los presupuestos hospitalarios.


P.D.2: Cuando una alarma de un monitor anestésico se apaga, se apagan todas las alarmas durante 3 minutos. La incorporación de un sistema que diera prioridad a una serie de incidentes que se suelen asociar a situaciones de alta peligrosidad evitaría problemas importantes. Ej: Si durante una intubación dificultosa se desconectan las alarmas al confirmar una disminución de la tensión, no se detectará una disminución de los niveles de oxígeno en la sangre del paciente durante los tres minutos siguientes al momento en que se desconectaron las alarmas.


domingo, 10 de octubre de 2010

Yo tero un Pupete


Hay villanos que lo son a su pesar. Hay villanos que tienen un corazón grande, grande, grande. Solo hay que ayudarles a encontrarlo.
Yo tero un Pupete.
Yo quiero un villano que me cuente un cuento antes de dormir.

jueves, 7 de octubre de 2010

Anestesia Privada y Vida Privada: El nudo lo Confirmó todo.






El Monasterio de los Jerónimos de Granada es un tesoro escondido en medio de la ciudad. Un paraiso, un oasis.
Hay una Granada mora sublime, que encandila, que conoce todo el mundo. Y una Granada cristiana, no menos cautivadora, pero que está reservada para los granadinos y para los visitantes curiosos de descubrir la ciudad oculta.
Y allí es dónde eligió el padre Toñín el lugar en el que se iba a celebrar la Confirmación de mis dos hijos.
Todo estaba preparado: "En el nombre del Padre, del Hijo, del Espiritu Santo. La Gloria del Señor se derrame sobre nosotros".
Y me sonó el teléfono.
Saben que trabajo con una Ginecóloga que se llama Gloria, y esa misma Gloria me apareció a mí en la pantalla de mi teléfono. Es decir, que mientras la Gloria divina se desparramaba sobre todos los asistentes de la ceremonia, yo tenía mi propia Gloria reservada sólo y exclusivamente para mí.
-"Miguel Ángel, una cesárea urgente".
Me había resguardado, para poder contestar a la llamada, en el pórtico que da entrada a la iglesia y tuve que volver sobre mis propios pasos para coger las llaves del coche del bolso de MiEsposa. Afortunadamente estaban a mano, no tardó más de tres eternos minutos en abrir todos las cremalleras, bolsillos y escondrijos del pequeño bolso y solo le faltó volcar todo el contenido sobre el banco de la iglesia. Pero aparecieron, al fín.
En la cola de la máquina de cobro del parkin sólo había una señora, que estaba tratando de abonar el total de su aparcamiento, acompañada de una "ayudante" que le asesoraba amablemente de que los billetes hay que estirarlos antes de meterlos en la máquina y de que todavía faltaba alguna cantidad, que ella metía céntimo a céntimo por la ranura.
A la salida del aparcamiento me encontré una familia entrando en un coche aparcado en medio de la calle, como si de una pasarela Cibeles se tratara, recreándose cada uno de ellos en mostrar sus preciosos vestidos de fiesta antes de entrar en el utilitario.
El Monasterio no está lejos del Hospital y tuve la gentileza de ir saludando a todas las cámaras del Ayuntamiento que registran a los coches que avanzan por el carril TaxiBus y cuyas fotos confirmarán que no estoy hablando de un suceso inventado.
Al llegar al hospital todo estaba en orden, había dado tiempo de preparar a la paciente para la cesárea y me dio lugar de preparar la medicación antes de que llegara a quirófano.
La futura mamá no se creía lo que estaba ocurriendo. Faltaban todavía cuatro semanas para que naciera Javier, pero había acudido al hospital, en contra de la opinión de todas sus amigas y conocidas, porque se había notado que tenía un flujo algo más abundante de lo que consideraba normal y se había encontrado con que los acontecimientos se habían acelerado como si se hubiera subido en un tobogán que le precipitara al vacío.
La matrona, sospechando una fisura de la bolsa, le había hecho un registro al niño y se puso de manifiesto que las contracciones uterinas que había empezado a tener la madre, no le sentaban nada bien a Javier. Cada contracción se asociaba a un descenso intenso de la frecuencia cardíaca, que remontaba poco después y llevaba de nuevo a Javier a tener un ritmo normal. Las alteraciones del ritmo sugerían que había un problema latente que había que resolver pronto.
Los abuelos venían en camino, pero no había opción de esperarlos.
La anestesia no tuvo ninguna complicación y mientras que en el Monasterio de los Jerónimos una veintena de jóvenes confirmaban su confianza en desenredar su vida alrededor de un ideal, los padres de Javier tomaban conciencia de que cada vez que este niño proteste en el futuro, no tendrán más remedio que hacerle caso.

Nació un niño sano, que transformó todas las preocupaciones en alegría, las lágrimas en sonrisas.
El motivo de todas las modificaciones que se habían puesto de manifiesto en la exploración que la matrona había realizado previamente, era que durante el embarazo, entre brazada y brazada, entre salto y salto en el líquido amniótico, Javier se había hecho un nudo auténtico en su cordón. Un nudo que afortunadamente había estado flojo, un nudo que quizá se había apretado un poco en el comienzo de las contracciones y que amenazaba con irse apretando, o no, con el paso del tiempo.
Un nudo que lo confirmaba todo. Un nudo que hacía la competencia a la Confirmación que se estaba celebrando en el Monasterio de los Jerónimos. Un nudo que me ataba a la vida el día en que no pude estar con mis hijos en su ceremonia de Confirmación.



martes, 28 de septiembre de 2010

Hasta aquí hemos llegado


Dicen que el Maño nos deja.
Y no es verdad.
Dicen que el Maño cierra.
Y no es verdad.
Dicen que el Maño no tendrá su casa abierta todos los días.
Y no es verdad.
Dicen que el Maño nos deja huérfanos.
Y no es verdad.
Quizá hoy es cuando me encuentro más cerca del Maño.

Yo creo que ha tenido un ataque de humanidad, que es una debilidad muy propia de él.
Yo creo que en estos dos años, todos los días de cada semana de cada mes, han estado luchando la persona y el personaje. Miguel Ángel y el Maño. Miguel Ángel con el Maño. Miguel Ángel contra el Maño. Miguel Ángel junto al Maño. Y Miguel Ángel, siempre, siempre, ha sabido controlar al Maño. Pero el personaje es ladrón de profesión. Y el personaje tiene vida propia. Y lo que Miguel Ángel nunca pondría en boca del Maño, se pueden encargar algunos de los que asisten a esa representación diaria, para decir que el Maño dijo, no dijo o dejo de decir. Son las cosas del mundo virtual. Son las cosas de la popularidad. Es decir, que algunos espectadores son capaces de sacar de sus orejones palabras o frases que nunca salieron de la boca del Maño/MiguelÁngel y pueden jurar y perjurar que son suyas. Y no merece la pena gastar tiempo de tu vida en dar explicaciones. El Maño no puede robarle tiempo ni vida a Miguel Ángel.
Quienes me conocen saben que me sumerjo en Borges de vez en vez. Creo que en su poema "Borges y yo" recrea muy bien el desdoblamiento que hay entre lo que eres y la imagen que tienen de tí.
Yo quiero al Maño, pero admiro a Miguel Ángel. Yo disfruto con el Maño, pero me preocupa Miguel Ángel. Yo puedo pasar sin el Maño, pero no entiendo ya mi vida sin Miguel Ángel.
El Maño no tiene por qué volver, porque no se ha ido. El Maño no deja un vacío, porque desfallecería hasta Hércules intentando retirar el cúmulo de regalos con que nos ha ido obsequiando día a día.
Y Miguel Ángel sí tiene derecho a un descanso. Tiene derecho a un aparte. Tiene derecho a una suplencia. Tiene derecho al banquillo.
Y, al igual que los entrenadores destacan a algún jugador sacándole del terreno de juego 5 minutos antes de que acabe el partido, para que todo el estadio se ponga en pie para vitorearlo, para agasajarlo, para aplaudirle, yo me levanto y juntos mis manos en un sentido y largo aplauso.

Y te espero, Maño, en el próximo partido.

Ánimo.

martes, 31 de agosto de 2010

Cuentos para el verano: Carta de Amor


Son las siete y media de la mañana. El día apareció fresco tras la puerta del apartamento. La playa no está lejos. Me he propuesto hacer deporte, empezar a cuidarme. Más bien diría que a recuperar viejas costumbres.
Desde que he pisado la arena blanca, me ha llamado la atención un reflejo brillante en el borde de la orilla, escasamete a unos dos kilómetros de donde yo estoy atándome los cordones de las zapatillas.
El reflejo atrae mi interés durante toda la carrera. Al acercarme me he dado cuenta de que es una botella que me estaba llamando. En su interior he encontrado un mensaje, es una Carta de Amor:

No te lo querrás creer, pero desde nuestro reencuentro me siento mejor persona.
Te escribo estas palabras sabiendo que no estás, que no las leerás hasta la vuelta de tu descanso. Tuviste tiempo para entrar en mi CorreoNube y recordarme que te gusta pasar el verano es zonas no tan calurosas. Que buscas paisajes donde se pueda pasear al atardecer y donde la única calidez la ponga la mano de tu pareja de siempre, sobre tu mano. Me dices que a tu hijo siempre le ha gustado perderse en un pais extranjero y encontrarse consigo mismo sin más compañía que su pensamiento. Que tu hija gusta de emociones más tranquilas, más serenas. Que aprovechas el gusto de la aventura del primero y la tranquilidad de la segunda para recorrer algo de mundo y para volver al reposo de tu nido.
Un nido del que no he sabido nada durante mucho tiempo.
Yo también tengo mi nido, ya te lo he dicho. Yo también tengo mi nido.

Es hermoso poder tener la oportunidad de vivir un reencuentro. Poder abrir una puerta de tu casa que había quedado estancada, sellada, con tantos objetos dentro. Poder llevarle un poco de sangre a algunas células de tu corazón, con las que solo podías contar cuando se trataba de liberar un suspiro, cuando la melancolía se apoderaba de tu cuerpo.
Y vuelve a entrar la luz venciendo al olvido. Y el aire se vuelve limpio.
Y yo me encuentro mejor. Me sé mejor. Soy mejor.
Siempre que me ha surgido una dificultad en mi vida, cuando se volvía insuperable, me llegaba el recuerdo de tí. El desánimo llamaba a mi puerta en forma de frase machacona: "No lo vas a conseguir... Igual que con ella, que también se fue."
Y era duro. Pero yo también he sido duro. Y todo lo que he superado me ha hecho más fuerte.
Pero siempre quedaba el lamento: "Ella..., ella...., ella..."
Ha habido temporadas en que te he llegado a olvidar. La falta de esperanza en un posible reencuentro, la seguridad de que habíamos pasado página, de que los capítulos que escribimos juntos en nuestra vida nadie más lo volvería a leer, ni siquiera nosotros mismos, habían conseguido formar una coraza alrededor de todo lo que pudiera recordarme a ti.
Pero ahora, que te siento cerca, aunque sigues lejos, muchas cosas se han movido dentro de mí.
Tengo problemas, como todo el mundo. Pero, increíblemente, se están resolviendo uno a uno, misteriosamente. Sobre todo, de los que precisaban de mí para solucionarse. Y es que he vuelto. No sé donde estaba, pero he vuelto. Me siento más parecido al joven del que me he sentido siempre tan orgulloso, que del anciano con el que estaba empezando a acostumbrarme a convivir.
Por eso te escribo esta carta de amor, porque estoy volviendo a enamorarme de mí mismo.
Te la escribo, pero no te la envío; la tiro al mar, porque no sé si el destinatario eres tú o quizá la esté escribiendo para mí. Que las olas decidan.

P.D.: Perdona la mancha marrón que emborrona el papel, sé que no te gusta que tome café con hielo mientras escribo.


¿Alguién conoce dónde puedo encontrar al destinatario?

jueves, 12 de agosto de 2010

Frases para el verano


Estoy como el inglés: Satisfé.

También es una frase de mi madre. Es un contrasentido. Parece que si acaba en é acentuada, sería más bien francés. Si fuera inglés sería, quizá, alguna palabra que acabara en sonido aid. Qué sé yo. Pero, en la familia, la seguimos empleando.
Háganse a la idea. Estás estupendamente, has comido, jugado, paseado, terminado de ver la película de tu vida... y de pronto te viene a la cabeza lo a gusto que te encuentras. Es el momento. Miras a tu alrededor, te repantigas en el sillón, miras a todos y cada uno de los tertulianos y sueltas la frase.
Como el inglés.
Consejos para su uso adecaudo: elegir una velada en que todos y cada uno puedan suscribir la frase. Todos se podrán sentir como el inglés, satisfé.
Es decir, satisfé.

martes, 10 de agosto de 2010

Apuesta contra todos los amigos de la Mañosfera


Me apuesto contra todos y cada uno de los amigos de la Mañosfera que antes de que acabe el año se habrán leído este libro.
Me interesan 4 fechas:

1) Escribíis en una entrada del blog el día en que penséis "pues yo no pienso leérmelo nunca".
2) A continuación sería curioso saber el día que os digan "he encontrado un libro I_N_T_E_R_E_S_A_N_T_Í_S_I_M_O, ¿no te lo has leído, tú, que estás siempre mirando a la pantalla del ordenador?"
3) El día que te lo regalen o lo compres y lo pongas encima de la montaña de libros y digas "ahora no tengo tiempo de leerlo, ya lo cogeré cuando acabe otros que tengo pendientes..."
4) Y, por fin, cuando lo acabes y te preguntes "¿ha escrito algo más este tío?

sábado, 7 de agosto de 2010

Frases para el verano


¡Qué bien se vive cuando se vive bien!

No es mía. Es de mi madre. Se conformaba con poco. No la decía cuando le rodeaba la abundancia, sino cuando cualquier cosa pequeña la hacía feliz y estaba acompañada de sus seres queridos.
Consejo para su adecuado y buen uso: dígase siempre mirando directamente a los ojos de una persona amada.

lunes, 2 de agosto de 2010

Hoy ha sido mi cumpleaños


MiEsposa me ha hecho una tarta de chocolate que está para chuparse los dedos.
Me gustaría invitaros a un trocito. ¿Os apetece?

domingo, 1 de agosto de 2010

Cuentos para el Verano: La Historia de Don José


Don José se quedó viudo y todos lo sentimos. Estaba tan unido a su esposa que nadie pensaba que pudiera haber un recambio para el corazón de ese hombre. La soledad le llegó en un momento en que la vida parecía que había cobrado toda las deudas pendientes y que sólo quedaba el empezar a disfrutar los frutos de tantos años de esfuerzo, de sacrificio, y de ausencia de vida propia. Sus hijos ya casados, los nietos repartiendo sonrisas. Los bancos dormitando después de la gran comilona que había representado la hipoteca, los estudios universitarios de la prole, los renting, los imprevistos y todos los números que, representados en monedas y billetes, van dibujando la vida de una familia, mientras se va construyendo.
Por eso, cuando la sonrisa empezó a aparecer nuevamente en su cara, cuando la felicidad empezó a rescatar gestos y sentimientos que llevaban escondidos mucho tiempo en un rincón silencioso de su corazón, todos sus amigos miraron a lo más alto para agradecer ese premio tardío que les reconfortaba de esa inmerecida injusticia.

Y la historia corrió de boca en boca. Fue el cotilleo de todos sus amigos durante bastantes veladas. Su pareja era un amor oculto. No por parte de él, que hubiera sido impensable, sino por parte de ella. Una administrativa de otra planta que había suspirado, en silencio, por poder compartir una pequeña parte de su hermosa vida. Una persona prudente que nunca se había atrevido a demostrar con ningún gesto, con ninguna palabra, ningún sentimiento que pudiera poner en riesgo la apacible vida de la pareja.
Y como no podía ser de otra manera, don José quiso hacer, y lo hizo, estable su relación. La boda fue sencilla. Acudieron todos sus hijos y nietos. Y las lágrimas de tristeza, recordando a la madre que nunca dejó de estar presente, también brotaron en los ojos de la nueva esposa. Y esas lágrimas se convirtieron de una forma dulce, suave e imprecisa, en sonrisas compartidas que auguraban una merecida feliz segunda parte.
Don José tuvo en su nueva esposa un soporte completo para todas sus actividades. Su vida continuó la senda que ya había sido emprendida años atrás y se vio, en su nueva etapa, una prolongación natural de lo que había sido hasta ahora. Su nueva mujer no destacó para nada como un añadido sorpresa, sino que se adaptó a darle una feliz sencillez a la vida que se había roto inesperadamente.
Cuando Don José tuvo el accidente de tráfico y estuvo encamado tantos días en el hospital, los cuidados, las miradas cariñosas, las atenciones que tuvo por parte de su esposa, declararon públicamente que el amor anidaba en la pareja.
-“Quiero volver a coger el coche en cuanto que salga”-fue la frase que definió la recuperación física y moral de Don José durante su convalecencia.
-“Ya veremos. ¿Quieres que te ayude con el postre?”
-“Hoy lo voy a intentar yo solo”.
Y, como cada día en que se daba un paso nuevo, como cada día en que se notaba un avance, Don José reclamaba su besito y su abracito después del esfuerzo realizado. Las enfermeras y el personal de la planta se sonreían cuando veían a ese abuelete y a esa jovencita compartir, día tras día, la lenta y persistente recuperación con esas gratificaciones tan románticas.
Atrás habían quedado, muy apartados y distantes, los momentos en que Don José había pensado que toda su vida no tenía sentido. Que le costaba encontrar una razón para seguir compartiendo su tristeza con sus hijos, familiares y amigos. Que su mirada se quedaba fija en un punto, al final de la carretera, que le prometía la quietud completa. Una quietud que se disipaba en el último momento, retomando el control del volante y de su vida.
-“Mañana me dan el alta. Tráete el coche.”
-“No sé si será buena idea. Lo consultaré.”
Y a lo largo del día, se fue confirmando que no había ningún problema para que condujera. Hasta el fisioterapeuta, con su voz dulce y melosa, dio su visto bueno al alumno ejemplar que tanto había avanzado en su larga estancia.
-“Aquí están las llaves. Yo iré detrás de ti mientras salimos.”
-“¿Has traído el móvil?”
-“Sí, pero no está conectado con el bluetooth del coche. Todavía está con el mío porque lo he estado utilizando estos días.”
No había maletas que hacer. Todo había sido recogido en los días previos.
-“Voy a comprar unas frutas y otras cosas que me faltan para preparar una cena esta noche. Tardaré un poco en llegar a casa. ¿Por qué no vas a casa de tu hijo mientras que yo llego?”
-“Le daré la sorpresa.”
Don José salió del aparcamiento del hospital sin ningún problema. Se sentía libre. El coche respondía perfectamente. Era el mismo coche donde había tenido el accidente. Había dado tiempo a que lo repararan y lo notaba completamente nuevo. Parecía recién salido del concesionario. Así se sentía el también. Completamente reparado. Para vivir su nueva novísima vida. Su tercera oportunidad.
Miró por el espejo retrovisor y comprobó que su esposa le seguía. Cogió el teléfono y se acordó que no había conectado el bluetooth. No había tiempo de hacerlo. Aprovechó el semáforo para llamarla. Ella se encontraba inmediatamente detrás. Vio en su cara la sorpresa por la llamada. Don José notó que la llamada quería colgarse del altavoz de su coche. Sonó una vez más, pero dejó de hacerlo cuando ella contestó:
-“¿Qué quieres ahora?”
-“¿Lo estoy haciendo bien? ¿Cómo conduzco?”
Le gustó comprobar la sonrisa en cara de ella y pasaron unos segundos hasta que la escuchó decir:
-“Perfectamente, no hay un conductor mejor que tú en toda la calle.”
-“¿Me he ganado otro besito y otro abracito, entonces?”
-“No lo dudes.”
-“Te estaré esperando ansiosamente. No tardes.”
-“Cuelga ya que te vas a estrellar. No tardaré. Te lo prometo.”
En el siguiente semáforo ella se puso a su lado para girar a la izquierda. Cuando la luz cambió de color sonó el móvil en el coche. A ella no le dio tiempo de atender la llamada, por lo que saltó el automático del coche de Don José. Por los altavoces de su coche se escuchó una voz melosa y sensual.
-“¿Has dejado ya a tu maridito? Nos vemos donde siempre en media hora, cariño.”
Don José vio como se alejaba el coche de su esposa, mientras que descubrió como su cara se volvía inquieta hacia él.
La calle se le hizo interminable. Salió de la ciudad y se dirigió a la autovía. Un punto en el horizonte. Un punto de atracción que le sugería una inmovilidad completa. Una sonrisa apareció en su cara. Agradecía haber tenido una segunda oportunidad. Pero se sentía sin fuerzas para una tercera. Ya no había motivos. No tenía razones para este esfuerzo. Cuando llegó la curva, los músculos soltaron el volante y no hubo último momento para controlar su vida.
Los amigos decían, en el momento del luto, que quizá había habido algo de precipitación en volver a coger el coche esa misma tarde. Y todos coincidieron en resaltar la falta de consuelo que comprobaron en la mirada de la joven viuda.

jueves, 15 de julio de 2010

Cuentos para el Verano: El Hombre De Pittsburg

Para este primer Cuento para el Verano, sigo recuperando Antiguallas.
Estamos en los alrededores del año 92. Empezábamos, en mi hospital, a atender los transplantes hepáticos. Un sacrificado cirujano estuvo varios meses en hospitales extranjeros aprendiendo las técnicas necesarias. Le escribimos una carta que pretendía acompañar su soledad en aquellos lejanos paises. Aquí la tienen.
El Hombre de Pittsburg
Últimas investigaciones realizadas por científicos de gran autoridad en el terreno de la Arqueología y de la Historia Comparada, han llegado a la conclusión de que Dios no creó el mundo, sino que lo que creó fue Pittsburg. Una bella ciudad en el continente americano donde le desbordó la creatividad.
En menos de 7 días creó todo lo que le vino a la cabeza y la guinda fue le hombre inteligente (el homus de Pittsburg), que nada más despertarse le dijo a Dios:
-Padre supremo, voy a crear una Universidad.


Y dicho y hecho: aulas, campus, laboratorios de investigación... La empresa fue ardua y dificultosa, pero nada se le resistía al empeño del hombre de Pittsburg.
Dios, cansado de su obra, fue al paraiso a dormir. A la vuelta se encontró la Universidad ya terminada y buscó al artífice de tan bella obra. Y lo encontró. Y la sorpresa fue grande.
Se hallaba cerca de un río pensativo con las lágrimas saltadas y tirando piedras al agua.
Dios lo vió tan triste que se apiadó de él.
-Padre Supremo, ya tengo la Universidad. Todo está acabado. Pero no tengo objeto de estudio. Necesito de tu ayuda inestimable.
Dios se alejó pensativo. Y compasivo y magnánimo tuvo un momento de inspiración y creó al marranillo y le se lo ofreció al solitario humano y le dijo:
-Hombre de Pittsburg, aquí tienes a tu compañero.



Convencido del resultado feliz de su última creación, Dios creyó conveniente dejar al hombre de Pittsburg sólo y se dedicó a explorar la totalidad de su obra. Día a día fue sorprendiéndose de la belleza de lo que iba encontrando, hasta que llegó en sus andares a una región dónde se quedó tan prendado que decidió quedarse.
Cerca de dos colinas entre las que pasaba un río, las vistas de una sierra cubierta de nieve, le invitó a duplicar su acto creativo y allí nació el nuevo hombre (homus serranus de Granada) y al que, para que no tuviera el mismo problema que su compañero, le dejó el marranillo al lado.
Dios es sabio y, por lo tanto, discreto y respetuoso, por lo que dejó sólo al nuevo hombre para que desarrollara, sin ningún tipo de limitación, las ideas que fuera generando.
Pasado un tiempo, Dios se acercó a Pittsburg a hacerle una visista al hombre inteligente creado por él. Su alegría fue inmensa y ese día se dedicaron a visitar todos los Departamentos de la Universidad y el hombre puso al día a Dios del descubrimiento más grande que jamás hubiese sospechado.
-Padre Supremo, he inventado el transplante.


Los cerdos estaban felices en sus jaulas termorragulables, la comida siempre dispuesta. Antes de realizar la experiencia, se les dormía para evitar el sufrimiento, y ya había lechoncillos nietos de los primeros supervivientes de los transplantes.
Tan sorprendido quedó Dios de tal obra que surgió en Él un gran interés por saber lo que estaría haciendo el hombre serrano de Granada. Y rápidamente viajó hasta las faldas de la Nevada Sierra para encontrarse con él.
Cuando llegó a las colinas del río vió al hombre descansando y preparado para comenzar un sencillo banquete. El olor era agradable y Dios se sentó con el hombre para iniciar una placentera conversación.
-Hijo mío, que has hecho durante este tiempo.
-Padre Supremo - le contestó el homus serranus de Granada - he inventado el Jamón - y una gran sonrisa llenó su cara.

Dios intentó que el hombre de Pittsburg transmitiera sus conocimientos al hombre serrano y puso en contacto a los dos y estuvieron juntos durante semanas y semanas. De esa unión salió un incunable que aún hoy se puede ojear en alguna casa escondida de la Alpujarra:

"El Manual del Marranillo"
o
"De la Matanza al Transplante, como quedarse con el Cante".

lunes, 12 de julio de 2010

Vacaciones


Cuando un médico trabaja en la medicina privada, todo el mundo supone que puede organizar sus vacaciones de tal forma que daría envidia hasta a un MaestroEscuela. Un anestesista, no.
Siempre nos cuesta irnos de vacaciones. Por eso, desde estos primeros día de Julio, intentamos organizar las vacaciones de los demás. Es decir, que más que tener vacaciones, las damos.
Y yo les voy a dar vacaciones.

Cuando tienes una Cartera de Cirujanos a los que atender, cada uno hijo de su padre y de su madre, es difícil coordinar sus vacaciones o coordinar tus vacaciones con todos ellos. Así que, llegado este momento tratas de convencerlos, a todos, de que han trabajado MuchoYBien y de que se han ganado unas MerecidasVacaciones, lo más amplias posibles.
Y entre medias, entre hueco y hueco, le da a uno tiempo de cogerse unos diítas, que buena falta me hace.
Sin embargo, en el blog es distinto. Uno puede organizar mejor a los lectores. Los puede organizar mejor y darles, también, unas merecidas vacaciones.
Supongo que estarán cansados. Ha sido mucha carga el aguantar mis desahogos anestésicos. Y yo les agradezco su paciencia.
Y yo también necesito reposo.
Necesito reposo para poder recobrar la inspiración con interesantísimos sucesos de la desconocida Historia de la Anestesia. Y, el descanso de ustedes me vendrá bien para que las acepten con ilusión renovada.
Necesito reposo para organizar el resto del año, que se abre con posibilidades de cambio.
Necesito reposo para aprobar un par de asignaturas pendientes en un máster de PadresParaAdolescentes.
Necesito reposo para sacar MatrículaDeHonor en otro máster no oficial de RelacionesDePareja, del que ponen exámenes inesperados y en el que siempre conviene llevar el temario bien aprendido.
Espero que las vacaciones les cundan. Se las tienen bien ganadas.
Quizá nos veamos en Octubre. De ustedes depende.
Les dejo un par de relatos programados para no perder el contacto.
Gracias por aguantarme en este mi primer año de BlogueroAmateur.

sábado, 10 de julio de 2010

Echando luz sobre la Factura en la Sombra. 3.0


-"No me salen las cuentas. Vaya rollo en el que me ha metido usted, señor Director"
-"¿Qué problema hay?"
-"El problema de Matrix. La unión entre el mundo real y el mundo virtual"
-"¡Qué cosas tiene usted!"
-"Y sin la oportunidad de elegir entre la pastilla roja y la azul"

-"Desde que vino el representante sindical a que se le explicara lo de la Factura en la Sombra y usted le dijo que yo me encargaría de hacerle un dossier, empezaron los problemas. Si usted se hubiera limitado a decir que se le hiciera un par de ejemplos... Pero el empeño en tratar de hacer un Libro de Caja con la armonización de los gastos e ingresos con las Facturas que se le entregan a los pacientes... Ahí está el problema."
-"No lo veo. ¿Cual es el problema?"
-"El problema está en que no cuadran los números. Sumando todas las facturas los ingresos sobrepasan los gastos."
-"¿Y por qué cree que ocurre ésto?"
-"La tabla de facturación es una tabla genérica que se hizo por consenso. Con un trabajo bien elaborado, sin duda, pero dónde se recogía una valoración de actos médicos sin una relación exacta con el mercado."
-"Y..."
-"Con los sueldos proporcionalmente más bajos que tienen los médicos y la enfermería en el sistema público, en relación con los tomados como patrón, que eran los gastos medios en hospitales de nuestro entorno, tendríamos unos ingresos bastante más elevados..."
-"Y..."
-"Que cuando los pongamos en conocimiento de los sindicatos, podrán sacar una serie de conclusiones entre las que destacarán que el estado reconoce sus bajos sueldos. Claro. Con esta facturación en la medicina privada, se haría un reparto de beneficios entre los trabajadores o habría que disminuir la factura"
-"Opto por lo segundo"
-"Entonces las Mutuas nos podrán reclamar que le disminuyamos los baremos. Ya sabe usted que nosotros nos encargamos de atender a pacientes que no pueden ser atendidos por ellos"
-"Pues parece que sí es un problema"
-"Y sin poder elegir entre la pastilla roja o azul"
-"Parece que nos vamos a comer un marrón...."

P.D.: ¿Puedo estar equivocado?. Seguramente. O no...

viernes, 9 de julio de 2010

Los bollos y los sacrificios


Érase que se era que un Jefe se Servicio recibía, día sí y día no, indicaciones del director del Hospital para aumentar la productividad de su Área.
Éste buen Jefe de Anestesia (comprendan que estamos en un cuento y puedo inventarme criaturas imposibles) tenía la suerte de estar rodeado de un fabuloso grupo de residentes ansiosos de aprender y de unos facultativos responsables y concienciados (perdonadme que aquí no acuda a la fantasía, porque se me ha agotado entera en la creación del primer personaje).
-Con dos adjuntos de guardia ya no podemos cubrir tanta urgencia y haría falta poner a tres cada día. Eso supondría hacer más guardias. Empezaremos a partir de mañana. ¿Alguna pega?
Y los miembros del servicio asentían
-Tendríamos que redistribuir las guardias de residente para que simpre hubiese un RGrande y un rchico. Empezaremos a partir de mañana. ¿Alguna pega?
Y los residentes del servicio asentían.
-Haría falta reorganizar los salientes de guardia para cubrir los huecos que se nos están quedando por el aurmento de trabajo que tenemos. Empezaremos a partir de mañana. ¿Alguna pega?
Y los residentes y los miembros del servicio asentían.
Los que saben de cuentos saben que a la fiera es peligroso alimentarla, así que el Director pedía cada vez más y más, y el Servicio respondía haciendo lo que podía.
Y todo tiene un límite.
¿Y quién le pone el cascabel al gato?

Es el momento de que se sienten y piensen en una cosa que les voy a decir: las matemáticas son mentira. Los números llevan a muchos errores. La suma y la resta tienen trampas oscuras camufladas en su interior.
Los médicos residentes eran los que más sufrían el exceso de trabajo. Algún que otro día tenían que suspender su rotatorio para cubrir algún que otro hueco. Y cada vez se les exigía más. Y ellos habían estado siempre a la altura. Pero todo tiene un límite. Y decidieron ser ellos los que le pusieran el cascabel al gato.
-AmadoJefe nos gustaría que invitara usted al SeñorDirector a uno de nuestros desayunos para poder encontrarle una solución razonable a nuestros problemas.
Háganse una idea. Una sala más bien pequeña, una mesa camilla, una gran fuente de bollos en medio, una jarra de leche y una gran cafetera humeante, además de un par de sofás donde se distribuyen el resto de los residentes. El Dire, el Jefe y el ResiValiente sentados en la mesa. Empieza la reunión.
-En primer lugar quiero darles las gracias por haberme invitado a este desayuno y así tener la oportunidad de agradecerles la colaboración que siempre he tenido de vosotros y que espero seguir teniendo. Si tengo que decir que estoy orgulloso de tener residentes en mi hospital, destaco por encima de todos a los resis de anestesia.
-Muchas gracias, SrDirector.
-Vayamos al grano, estamos aquí por la necesidad que tiene el hospital de que hagáis una guardia más de puerta y una guardia más en vuestro servicio. ¿No es eso? Es un pequeño sacrificio que supondría un gran impulso en la asistencia.
-¿Café con leche o sólo? - pregunta el residente.
-Con leche, gracias.
-¿Le apetece un bollo?
-Tienen buena pinta. Me comeré uno.
-Están buenísimos SrDiector, seguramente no podrá conformarse sólo con uno.
-Tienes razón -responde el SrDirector, mientras coge otro y se lo lleva a su boca.
-Hemos hablado largo y tendido del tema de las Guardias SrDiector y queríamos decirle que sabemos de la importancia que tiene para nuestra formación el poder aprovechar nuestro tiempo de residencia anestesiando a pacientes agudos en situaciones especiales. Cuando yo empecé la residencia hacía 4 guardias, ¿se acuerda?. Cuatro guardias de especialidad y una de puerta. ¿Le apetece otro bollo? Tome usted, ¡están riquísimos!
-Muchas gracias, sí que me acuerdo. Pero las necesidades han cambiado y estoy agradecido de su esfuerzo.
-Gracias a usted, SrDirector. Creo que el aumento de guardias ha mejorado mi formación. ¿Otro bollo? No se lo querrá perder, ¿verdad? Están exquisitos. Sería una pena que no se aprovecharan.
-Siempre me han gustado así los residentes. ¿Usted es de cuarto año, verdad? Voy a ver si puedo ir buscándole un hueco para el año que viene. Y hablando de huecos, creo que voy a llenar el último huequecito que me queda con el bollo que me ofrece.
-SrDirector, hemos estado hablando nuestros compañeros y yo y ha llegado el momento de decirle que no podemos aceptar su ofrecimiento.
-¿Cómo dice usted? ¿Que no pueden hacer dos guardias más? No le estoy pidiendo ningún sacrificio. Son sólo dos simples guardias.
-SrDirector le apetece a usted dos sencillos bollos más - le dice el residente cogiendo un bollo con cada mano -, son dos simples y sencillos bollos. No me dirá que no puede con dos sencillos bollitos de nada.
El SrDirector se ahorró tener que dar explicaciones de que ya se había comido 5 bollos anteriormente. Se dio cuenta de que había recibido una buena clase de Gestión. Muy docente. Muy instructiva. Una clase que explicaba que la distancia que existe entre dos y cuatro no es la misma que entre cinco y siete. No señor: las matemáticas son mentira. Los números llevan a muchos errores. La suma y la resta tienen trampas oscuras camufladas en su interior.
Que se lo preguntaran a Mike Powell que sabía que no era lo mismo pasar de 8,9 a 8,95 en el salto que pasar de 8,95 a 9, a los que nunca llegó. Nadie le recriminó entonces que era solamente un sencillo medio centímetro más.

jueves, 8 de julio de 2010

Puyolazo


Dícese del GOLAZO que se consigue con un remate de cabeza, a saque de corner, cuando se toma impulso desde el centro del campo.
Otros términos
Deportividad
Forma en que un alemán acepta la derrota ante un Gran Equipo
Alegría
Manera en que todo un pueblo acepta formar parte de un Gran Equipo

miércoles, 7 de julio de 2010

Soy Un Pesado


Más de uno lo pensará. Más de uno, yo mismo, ve que me repito. Más de uno abrirá la página y la cerrará sin meterse a fondo, viendo que vuelvo a sacar el mismo tema de siempre. Ustedes me van a perdonar. Pero creo que ya lo he dicho todo o casi todo sobre el mismo tema, sobre el mismo tema, sobre el mismo tema, sobre el mismo tema....
Y como quiero salirme de este surco rayado donde estoy metido, les voy a pedir un favor.

Más que un favor les voy a proponer un intercambio. Yo dejo de hablar de la Consulta de Anestesia y ustedes empiezan a hacerlo cuando tengan oportunidad. ¿A que es fácil?.
Yo voy a cumplir desde ahora mismo. Si tengo que hablar algo a partir de ahora, diré "Ya saben ustedes de que hablo...", o bien "No quiero repetirme otra vez....", o quizá "Les remito a páginas anteriores..."
Porque lo ideal sería que yo no tuviera que hablar del "tema" porque el "tema" no existiera (han visto que ya estoy cumpliendo con mi palabra...).
Así que ya saben, si tienen algún amigo influyente que me pueda dejar sin "tema" búsquenlo pronto e insistan todo lo que puedan. Si tienen algún amigo influyente saquen el "tema" como sin querer, aunque no venga a cuento. Si tiene algún amigo influyente, o si no lo es, también, compartan este peso conmigo.
Yo no lo voy a sacar más durante un tiempo.
Sólo voy a esforzarme por seguir con mi consulta abierta para intentar hacerlos. Porque el "tema", puedo esconderlo, pero aparece día tras día en la puerta de quirófano, insistente, pesado, muy pesado.
-"¿Tampoco a usted lo ha visto ningún anestesista hasta ahora?"

martes, 6 de julio de 2010

¿Cómo te va, Marta?


O quizás, ¿cómo te ha ido?.
Traté de contactar con alguien de la clínica de Barcelona donde programaste el parto, pero no conocía a nadie.
Espero que todo haya ocurrido como te mereces.

domingo, 4 de julio de 2010

Echando luz sobre la Factura en la Sombra. 2.0


-Sí, señor Director es muy fácil de entender.
-Soy todo oídos.
-Yo me operé hace 6 meses.
-Fue una prótesis de rodilla. Pierna izquierda.
-Sí señor. Hubiera dado lo mismo que fuera la derecha. Me dolían las dos igual. El traumatólogo me dijo que estaba peor la derecha. A mí me daba igual cual me operara.
-¿Está usted contento? ¿Cómo se encuentra?
-De la operación, muy bien. La pierna está perfecta. Me dolió un poco al principio, pero fíjese cómo la muevo.
-Es verdad. Cojea más de la pierna mala. Es normal.
-Pues eso es lo que quiero arreglar.
-No se preocupe. Todo tiene arreglo.
-Sí, pero la fecha prevista para mi operación será para dentro de dos años.
-Seguramente que usted se equivoca. En mi hospital, la lista de espera no es mayor de seis meses.
-Y tiene usted toda la razón. Lo que pasa es que el tiempo no empieza a contar desde hoy. Y usted lo sabe.

-Yo no lo sé, porque no es así. Está usted diciendo cosas de las que podría arrepentirse,
-Pues se lo voy a explicar. Quizá esté equivocado y me saque usted del error.
-No tengo ningún problema en corregirle tranquilamente.
-Mire usted hoy he visto al traumatólogo que me ha dicho que necesito cirugía. Me ha pedido una radiografía para confirmar la operación. La cita para la radiografía es para dentro de un mes. La revisión será, por tanto, un mes más tarde. Con suerte hemos adelantado 2 meses. Luego me verá el traumatólogo y tendré que pasar por la consulta del Reumatólogo, que me hará un tratamiento con infiltaciones y otras cosas, para disminuir el dolor. Lo han hecho con dos conocidos míos. Aparecen y desaparecen de la lista de espera. Dicen que les quitan el dolor.
-También tiene usted derecho.
-No lo dudo. Con este tratamiento estaré unos meses. Y luego vuelta a empezar. Iré al traumatólogo y me dirá que necesita otra radiografía. Dos meses más. Es lo que los pacientes llamamos el efecto lavadora. Entras en el centrifugado y hasta que no dejas de dar vueltas y más vueltas, no te cuelgan en alguna lista en la que empiece a correr el tiempo. Así me puedo llevar los dos años que le he adelantado. ¿Quiere apostarse algo conmigo?
-No es cuéstión de apuestas.
-Usted perdone. Tiene usted razón. Esto no es un juego. Pero entienda que para mí es lo mismo dos años, seis meses, que dos días. En este punto de dolor que estoy, preferiría que no pasara ni siquiera un minuto.
-Eso es lo que no puede ser.
-En eso es en lo que yo creo que el equivocado es usted.
-Parece que yo no sé nada de mi trabajo...
-No estoy diciendo eso. Pero yo quiero una alternativa.
-¿En qué consistiría?
-Tengo aquí la Factura en la Sombra de la anterior intervención. Mire el coste final en el recuadrito de abajo.
-Sé donde está. Yo intervine en la elaboración de la factura.
-Pues mire usted, todo consiste en que yo le ahorre a usted el dinero de la intervención.
-Estaría bien eso.
-Como ya sé cuanto cuesta la intervención, por lo cual estoy muy agradecido, he ido a otros hospitales a preguntar cuánto me cobrarían por operarame la otra pierna. Y mire usted lo que me he encontrado.
-Sáqueme de la ignorancia.
-Que cobrándome menos dinero, me operan éste mismo mes, que tengo derecho a habitación individual, que conozco el nombre del traumatólogo que me va a intervenir, incluso del anestesiólogo que trabaja junto con él, que por cierto me garantiza analgesia postoperatoria con catéter epidural, que tengo fisioterapeuta desde el tercer día de la intervención y que ya conozco a varios amigos que se han operado en el mismo hospital y con el mismo equipo y que están muy contentos. Un negocio redondo para usted.
-Querrá decir para usted.
-Bueno también. Pero usted sale ganando porque me quita de la lista de espera. Los gastos se van a reducir, ya le digo que me cobran menos. Reduzco también la factura de medicación analgésica hasta el momento de la operación. Reduzco las visitas a urgencias. Y si usted se anima, podemos operar a mi mujer de las dos rodillas, que lleva un año en lista de espera y se ahorra un pico.
El Director del Hospital se vuelve en su silla giratoria y mira por la ventana de su despacho mientras masculla: "Si ya dije yo que estoy de la Factura en la Sombra nada más que servía para traer problemas...."

viernes, 2 de julio de 2010

Kamasutra y Anestesia


Si yo los sentara a ustedes en un quirófano y les tapara los ojos escucharían frases como estás:
-"No la has metido bien. Déjame que yo te la coloque. Así..., así..., así está mejor"
-"Ahora parece que está estupenda, sujétala bien, mejor por la punta, acércala despacito y quémamela enterita"
Y es que la cirugía tiene momentos muy ardientes.
La anestesia quizá sea más aburrida, somos más de estética, de posturas.
-"Que bien estás ahora. No te muevas para nada que termino enseguida. No te voy a hacer daño."
No veo como seguir. Quería hacer una entrada seria y llamativa sobre las posiciones en anestesia y me he metido en un buen lío. Quizá solo sirva para aumentar el número de visitas. 
Creo que lo dejaré para otro día.
El sexo se está metiendo en todas partes.
Espero no haberles molestado. Les debo una.

miércoles, 30 de junio de 2010

Rosario no me dio el numerito


Ya conocen a Rosario. Se decica todos los días a dar el numerito. Vive de eso.
-"¡Rosario, a ver qué numero me das hoy!"
-"Hoy te voy a dar uno que acabe en dos, pa que a las penas le digas adios".
-"¡Rosario, que quiero cambiar de vida"
-"Uno que acabe en nueve, nueve, pa que así cambies y te renueves..."
Ayer fue a quirófano.

Estaba sentada en un taburete junto a la mesa de operaciones.
-"Me voy"
-"¿Qué dices Rosario?"
-"Que no me opero"
-"¿Que no te operas?"
-"Tengo un ataque de ansiedad grandísimo. Me voy"
-"Pues yo me voy contigo"
La cogí de mi brazo y nos salimos al pasillo.
La intervención estaba preparada para un cuarto de hora después. Todavía no había llegado el cirujano. No había ninguna prisa.
Rosario padece de Vertigo de Meniêre. El tratamiento es realizar una inyección dentro del oído de una medicación que afecta al nervio responsable del equilibrio. Se suele hacer con sedación en quirófano. Hay que abrir la membrana del tímpano con una lancetita y hay pacientes que lo pasan mal.
Rosario lo estaba pasando mal de solo pensarlo.
-"Rosario, yo tampoco tengo ganas de estar aquí. También tengo ganas de irme. Pero es una pena que habiendo llegado hasta aquí, te vayas ahora. Esto va a ser un momentito..."
-"Que me voy"
-"Pues me voy contigo. Nos tomamos un café por ahí."
-"Con el marido tan celoso que tengo, no íbamos a poder llegar muy lejos."
-"Salimos por una puerta que no nos vea..."
Fue la primera sonrisa que echó Rosario.
-"Es que me acuerdo de tantas cosas. Me pongo mala. Se me aprieta el corazón de una forma. No puedo ni pensar en que me duermas."
-"Ah, ¿pero es sólo eso?. Pues no te duermo y en paz. En cuanto que venga el cirujano le digo a ver si podemos hacerlo sin dormirte."
Le dije que mientras venía el médico le iba a dar una pastillita que le iba a sentar muy bien y ella accedió. Y allí que estábamos Rosario y yo paseando por los pasillos y saludando a los auxiliares que pasaban.
-"Mira que buena pareja hacen."
-"Como se entere tu marido, nos mata."
Y en esto que llegó el cirujano.
-"Que hemos pensado hacerlos sin sedación."
Y primera pega.
-"Pues no va a ser posible."
-"Es que dice que está muy nerviosa."
-"Aunque sea le coges una vía venosa, por si hiciera falta."
"¡Pues vaya!", pensé. Pero menos mal que mi compi ponía algo de cordura en el asunto. Con una vía en una paciente nerviosa tenemos más tranquilidad en lo que estamos haciendo. Pero me tocaba a mí colocarle la vena.
¿Han visto ustedes la vena que va por el dorso de la cola de los ratones blancos?. Esos chiquititos que sacan en algunas actuaciones de circo. No se habrán fijado nunca, claro. Yo sí sé que existen. Estuve un mes entero administrando medicación en la vena de la cola a un ratoncito tras otro para hacer un trabajo sobre el Propofol. Cada vez que veo una vena pequeña, pequeña, pequeña... me acuerdo de aquel trabajo.
La sentamos en la mesa de quirófano para cogerle la vía y le puse un poco de anestesia local. El cirujano, que viene de buena casta (no en vano es descendiente del que descubrió aquello de las huellas dactilares) empezó a echar una mano.
-"¿Y dónde tienes el puesto de la ONCE, Rosario?"
-"Pues..."
-"Qué gracia, cerca tiene mi hija una casa..."
-"¡Qué bonitas que son. Yo hubiera querido comprarme una, pero...."
-"Pues esto...."
-"Pues lo otro..."
-"Pues lo de más allá...."
Y, mientras tanto le puede coger la venita de ratón que tenía en el dorso de la mano.
-"Rosario, te vamos a echar en la camita, que ya te estará haciendo efecto la medicación que te has tomado, no vayas a marearte..."
Le puse por la vía una mijita de medicación, que ayudó a que estuviera más tranquila.
-"Vamos a empezar."
Y empezamos, y seguimos, y continuamos, y terminamos.
Rosario me tenía cogidas las manos mientras duró todo y nos contó cosas de sus hijas, de su marido, de su puesto, de los premios...
-"Perdonen ustedes por el numerito..."
-"Mira Rosario, te permito todo menos eso, que hoy no nos has dado el numerito. Que sabemos que tu vives de eso, que todos los días vas repartiendo numeritos, pero que hoy nos hemos quedado con las ganas. Conque nos debes uno, Rosario. Nos debes un numerito".

Espero que te cures, Rosario.

domingo, 27 de junio de 2010

No ha pasado nada


Un susto. Un frenazo. No saber si has tenido los reflejos suficientes. Ruido de cristales.
¿Quién ha tenido la culpa?
¿Ha pasado algo? ¿Cómo está el otro?
Comprobar que todo está bien. Respirar.
Pensar si los compañeros tienen la razón.

Durante muchos años llevo visitando a los pacientes los fines de semana para comprobar que la analgesia postoperatoria es adecuada. La compañía no paga nada.
Sábados y domingos que no desayunas con tu familia. Que te pierdes partidos de balonmano, actividades escolares y extraescolares. La compañía no paga nada.
Vacaciones que comienzan más tarde para completar un postoperatorio sin dolor. La compañía no paga nada.
Y los primeros años había una razón. "Éstos de las compañías no saben nada de los beneficios de una buena analgesia. Habrá que demostrárselo y ver que la eficacia se une a una disminución de costes que hace que la opción analgésica sea económica". Y los años pasan. La compañía no paga nada.
Y te das cuenta que los gerentes pasan totalmente del tema. Que es tu guerra personal. Que es un sacrifio. Que los pacientes lo agradecen. Que merece la pena seguir intentándolo.
Pero hoy...
Hoy, se me desmoronan los argumentos. Hoy tenía programado un partido de pádel a las 9:30. Acompañé a mi mujer hasta las pistas a las 9:00 para hacer la reserva. Me llamaron del hospital porque se había acabado la dosis de analgesia de una paciente. La compañía no paga nada. Me acerqué al hospital para recargar la dosis antes de que comenzara el partido. Frenazos. Cristales.
Siempre he pagado con mi tiempo, con mi esfuerzo, con el tiempo de mis hijos, de mi familia. Hoy el precio podía haber sido más caro.
Quizá los compañeros tengan razón. Hay cosas que no están pagadas.

miércoles, 23 de junio de 2010

¡Juana! Nos vamos de Capirotes, de Procesiones, de Tambores...

Mira Juana, en esta pantalla, además de 14 números que te dan información de 14 cosas distintas, se ven los capirotes de 4 penitentes, que sobresalen por encima de una muralla.
Tú no lo oyes, pero de fondo, un tambor sordo y seco marca el ritmo y la cadencia que indica que la procesión sigue un curso normal. Aguza un poco el oído, puede ser que percibas un ruido como de cadenas arrastrando.

Cuando empecé la especialidad, el aparato más puntero que teníamos en el hospital era un Engström 300. Nada de números. Nada de gráficas. Nada de tendencias. La imaginación al poder. Se escuchaba el tambor, que era el pulso del paciente y se escuchaba el ruido de cadenas, que era el esfuerzo del aparato para introducir el aire al interior de los pulmones.
Eran años donde estudiabas la fisiología respiratoria y te la creías en un acto de fe. En quirófano lidiabas tú solo, ayudándote con tus pocas neuronas especializadas en recopilar, procesar, inferir, recordar, decidir, para diferenciar lo que podía ser una respiración de un pulmón con patología restrictiva, de uno con funcionamiento normal, de uno con patología obstructiva. Lo dicho, la imaginación al poder.
Hoy ves. Puedes ver. El aparato te desnuda ante tí lo que está ocurriendo. Gracias a Dios, necesito menos neuronas, que ya empiezan a escasear.
Y puedes hasta jugar. Puedes ver penitentes donde el aparato te da información del comportamiento de presiones en vía aérea. Estamos viendo una ventilación con presión positiva. El aparato manda un volumen al paciente y te informa de como lo recibe el pulmón del enfermo. Después de una subida rápida, vertical, corta, en dónde abre la compuerta de entrada y aporta todo el flujo de aire con una compuerta de salida cerrada, cierra la compuerta de entrada y deja que el volumen se distribuya por todo el pulmón. Después de un tiempo, en que se ha realizado el intercambio gaseoso, se abre la compuerta de salida y observamos una caída brusca que permite que salga todo el aire. Durante el intervalo siguiente la compuerta de salida y de entrada están cerradas e inmediatamente se abre la compuerta de salida, para comenzar un nuevo ciclo. Viene otro capirote. Y luego otro. Y otro. Y otro.
La muralla de abajo nos marca el flujo de aire. Vemos cómo hay una subida brusca, una parada, una bajada brusca y una vuelta al nivel inicial. Cada subida y bajada coincide con la apertura y cierre de las compuertas que hemos hablado antes.
¡Lo que hubiera dado yo por ver ésto de residente!
Hubiera visto capirotes muy espigados cuando la resistencia de la vía aérea aumenta, por ejemplo en un asmático en que se ve un espasmo bronquial. Cuando el paciente se cierra, las presiones aumentan y los picos se elevan.
Hubiera visto una espantá de penitentes, cuando hay una desconexión accidental durante la intervención.
Hubiera visto espontáneos que se meten en la fila cuando el paciente inicia respiraciones voluntarias y lucha contra el respirador si se pasa la relajación o si empiezas el proceso de despertar al paciente y tienes, entonces, la seguridad de que puedes pasar de ventilación controlada a espontánea o asistida.
Y, también distinguir entre una ventilación controlada, dirigida por el aparato, y una ventilación espontánea, realizada completamente por el paciente.
La ventilación del aparato es un proceso en que el aire se introduce en el paciente a presión. Es como si se pusiera un fuelle en su boca y se empujara. El aire entra a presión positiva. Por eso el inicio de la respiración viene marcado por un aumento de presión. Cuando es el paciente el que respira, el fuelle lo tenemos dentro, son los pulmones los que atraen el aire. Por eso la curva comienza con una bajada. Estamos trabajando con presión negativa. El paciente aspira el aire. El aparato mete el aire.
Aquí tienes una gráfica de ventilación espontánea.
Y, ¡qué bonito todo!. Los numeritos verdes son de la gráfica verde. Los numeritos amarillos de la gráfica amarilla. Tenemos un paciente que está haciendo respiraciones espontáneas de 823 mL cada una, lo que corresponde a un volumen minuto de 5,8 L/min. Y si te fijas en los valores de las presiones te darás cuenta lo impresionante que es el funcionamiento de los pulmones. Estamos trabajando con unas presiones de 1 a 3 cm de H20, cuando el aparato necesita de presiones de 3 a 19 para hacer el mismo trabajo. Si trabajáramos con ese esfuerzo, tendríamos que dejar de respirar a las 3 de la tarde, para descansar por tanto trabajo y poder seguir al día siguiente. ¿Qué te parece?

¿Qué quieres, ahorrar oxígeno? Hacemos una ventilación a bajo flujo. Reducimos la cantidad de oxígeno que aportamos al circuito y el aparato retira el CO2 con el depósito de Cal Sodada que tiene tiene en medio de las tubuladuras. Y todo lo puedo hacer por que el monitor de al lado me está dando la tranquilidad de que me controla el carbónico espirado y así comprueba que no sube nada. ¡Todo funciona perfectamente!
¿Te gusta, verdad?, Pues si puedes influir en algo en la compra de aparatos, si tienes mano en que se renueve el aparataje del hospital, no dejes que la Semana Santa sea una Semana de Pasión, de Tormento. Ya ves que podemos disfrutar de la procesión, de los penitentes, de los tambores.
¿Nos tomamos unas tapitas y seguimos viendo Pasos?

La Supervisora de Planta


Creo que se llamaba Aurora. ¿Cómo se me ha podido olvidar el nombre de aquella niña?. Hace mucho tiempo de ésto. Sí, creo que se llamaba Aurora, podría tener unos 6 añitos.
Aurora era muy dispuesta. Tan dispuesta que llegó al hospital con una quemadura de aceite hirviendo que, afortunadamente, le había afectado a la parte posterior de la pierna derecha. La zona del talón era la que estaba peor. Sin embargo, una quemadura en una sitio donde debe de haber movimiento, puede dejar una limitación importante. Había intentado ayudar a la madre en la cocina y...

Don Carmelo se había formado en Alemania. Era el Jefe de Servicio de Cirugía Infantil. En Alemania le habían hecho especialista. En Alemania había aprendido a operar todas y cada una de las patologías del niño. En Alemania le habían hecho un cirujano seguro. Pero, a pesar de todo, en Alemania no dejó de ser un niño. Don Carmelo era el niño grande de la planta. Y Don Carmelo había puesto todo su empeño en que Aurora no tuviera ninguna limitación por culpa de las cicatrices del tobillo.
Todos los días, Don Carmelo, curaba a Aurora. Todos los días.
Eso suponía que todos los días Aurora, todos los días, pasaba por quirófano.
La cura de una cicatriz de quemadura trata de que no se formen bridas que condicionen tiranteces. Don Carmelo había pedido un apósito especial que, después de frotar con cepillo, limpiar, desbridar... colocaba con mucho amor sobre la herida. Y yo no sé si el amor o el apósito iba haciendo efecto día a día.
Aurora llegaba a quirófano toda dispuesta, con la sonrisa en la cara. Se había levantado por la mañana temprano y había ido a darle un paseo a Manuel, un niño que precisaba ventilación artificial y que ella ayudaba a colocar en su silla de ruedas con ventilador todos los días y llevarlo al comedor, pasando antes por las habitaciones para ir despertando a todo el mundo. Manuel esperaba con ilusión todos los días la visita de Aurora y se dejaba pasear por ella a lo largo del pasillo, ayudándola a despertar a sus compañeros. Ella no podía desayunar por culpa de la cura diaria, así que ayudaba a las enfermeras con los más pequeñitos y siempre tenía tiempo de hacer un dibujito, de contar un cuento, de sacar una sonrisa a la pandilla de enfermitos.
Aurora llegaba a quirófano toda dispuesta, con la sonrisa en la cara. Menos un día. Un día en que volvió a ser niña.
-Miguel Ángel, yo no quiero que me duermas.
-Qué tontería estás diciendo Aurora, ¿es que no quieres curarte?
-Sí que quiero. Si yo lo único que digo es que me gustaría poder desayunar con mis amigos, poder seguir jugando con ellos por las mañanas, poder pasear a Manolito y llevarlo de una habitación a otra... Y todos los días me quedo sin mañanas. Todos los días salgo borracha del quirófano. Algunas veces con mareos que me hacen vomitar una y otra vez. Otras, cuando me pincháis NoSeQuéCosa, teniendo unas pesadillas que parece que estoy loca. Yo lo que quiero es que me hagan la cura sin dormirme.
-Eso no puede ser, Aurora.
-¿Y si hablamos con Don Carmelo?
-Bueno, vamos a hablar con Don Carmelo.
Y buscamos al NiñoGrande que hacía de Jefe.
-Te va a doler Aurora.
-Seguro que no, Don Carmelo, con lo primoroso que es usted.
-Quedan todavía muchos días...
-Por eso mismo, Don Carmelo...
Y Don Carmelo me miró y en su mirada había la comprensión de un niño ante otro niño.
-Vamos a intentarlo.
Y nos fuimos a quirófano.
Aurora se puso boca abajo. Me cogió la mano. Creo que era yo el que apretaba más fuerte. Me miró a los ojos. Me sonrió.
-Empezad cuando queráis.
Y Aurora hablaba, hablaba, hablaba... Y sonreía. Don Carmelo se vistió de ángel e hizo, ese día, todo lo que hacía todos los días, pero flotando en el aire. Miraba el campo quirúrgico y miraba a la niña. Frotaba. Curaba. Limpiaba. Flotaba.
-Y ya hemos terminado.
Quizá ha sido el día en que más callado he visto a todo el personal de quirófano. Quizá ha sido el día en que más tensión había en el ambiente. Y quizá fue el día en que más nos curó a todos nosotros, los curanderos, las palabras de una niña y su sonrisa, sobre todo su sonrisa.
-Pues me voy, que Manolito me estará esperando.

lunes, 21 de junio de 2010

La Roja


Mira Del Bosque, que no te cojo más el teléfono. Que no te tengo que sacar de dudas. Que tú solo puedes llevar el equipo hasta lo más grande. Que cojas confianza de una vez. Que tienes un equipo que vale todo el oro del mundo. Que ya te hemos ayudado bastante. Que te concentres, que nosostros estamos concentrados ya.

Te da envidia este equipo. ¿Querías haber fichado a una de las dos abuelas?. Te sorprenderían, sabrían hacer punto de cruz con el juego. Tenemos un delantero que remata bien desde las alturas, que para eso es Piloto. Una Canaria que no tiene nada que envidiarle a Pedrito. Un Intelectual que le sacaría los colores al mismísimo Marchena. MiEsposa misma, que te hace una tortilla de patatas donde van más huevos que los que podrías encontrar en cualquier equipo rival.
O cualquiera de mis Cuñadas, que están dispuestas a pegarse a Cristiano, Kaká o incluso al Bello Cannavaro y no dejarlos dar ni un sólo pase.
¡Y los jóvenes! Nuestro futuro. Que no se cansan nunca. Sirven para delante, para atrás, para los medios...
Que te confíes. Que tú puedes. Que nosostros confiamos en tí.
Vamos Del Bosque.
Vamos Roja, que todos estamos detrás.
¿O es que no nos notas? ¿O es que no nos ves?
Directorio de blogs en España

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails