
No he hablado hasta ahora de la enfermería en mi blog. Y no es por nada. Es que tengo las cosas muy claras. Siempre he trabajado con enfermera de anestesia. Y, en mi caso, eso tiene unas connotaciones muy importantes. La primera de ellas es que yo la he pagado siempre de mi bolsillo.
Creo que es un argumento bastante claro, que habla por sí mismo.
Pero hoy lo voy a explicar.
He estado en muchas conversaciones de pasillo en que se defiende o se critica que exista una enfermera de anestesia. Son discusiones recurrentes. Nunca llevan a nada. A la hora de la verdad nadie lucha lo suficiente para conseguirlo. Por eso si en vez hablar, la tienes que costear tú mismo, es decir tienes que mojarte, y te mojas, no hacen falta más argumentos. Siempre he pensado que las enferemeras de anestesia son imprescindibles. En quirófano y fuera del quirófano.
Sin embargo, hay algunas enfermeras que no quieren ayudar nunca al anestesista. Y se equivocan. La enfermera a quien ayuda es al paciente, no al médico.
Me ha sorprendido siempre que se hayan creado UBE en todas las plantas, en todas las áreas, en todas las secciones, sin embargo nunca se ha creado en los quirófanos. En los quirófanos la máxima aspiración de la enfermera es la de llegar a ser una instrumentista imprescindible. Punto. Y al paciente que le vayan dando.
En las puertas de quirófano todo son halagos y bendiciones para el paciente. Dentro de quirófano, allá que te las entiendas.
Y si en un hospital hay un paciente al que están atendiendo, tiene que haber siempre una enfermera a su lado que intervenga en sus cuidados. No se puede perder la continuidad en su atención.
La anestesia es un acto conjunto entre el equipo médico y la enfermería. Con las mismas obligaciones de enfermería que en la planta, o que en la UCI, por ejemplo, me da lo mismo: Preparación y administración de fármacos intravenosos, control de constantes, colocación de cánulas intravenosas y sondas vesicales, ayuda al especialista en maniobras específicas (intubación, infiltraciones, colocación de catéteres venosos centrales, epidurales, etc.), comprobación del CheckList Pre-Intra-Post Operatorio, papeleos varios...
¡Qué os voy yo a contar! Todas y cada unas de las técnicas de enfermería que se aplican al paciente quirúrgico. Un trabajo apasionante. Difícil. Gratificante. Un trabajo en equipo.
He compartido mi trabajo con muchas compañeras y compañeros: Encarnita Marcos, Ana Anula, Ángela, Miguel, Manolo, Rubén...
Y ahora, desde hace ya unos años en que me he sentido muy arropado, con Rafi. Hoy está en casa, con contracciones. Laura quiere salir y no la esperábamos hasta finales de Julio. La tenemos en reposo. Mis pacientes la echan mucho de menos porque además de trabajadora es dulce y cariñosa. Yo también la echo de menos. Es una gran profesional y una gran persona.
Cuídate, Rafi.



























