jueves, 27 de enero de 2011

Made in Spain


Yo también he disfrutado de muchos inventos Made in Spain, señor Juli Capella.
Vi a mi madre fregar los suelos de nuestra casa arrodillada durante mucho tiempo, con el cubo al lado y escurriendo la josifa. Y recuerdo la llegada de la fregona como la liberación que pudo curar las bolsas que ya le aparecían en sus rodillas.
He disfrutado del Chupa-Chups.
Me he montado en un Seita día tras día para acudir a la Facultad de Medicina y tengo unidas en la mente la belleza de las imágenes de los amaneceres en la Bahía de Cádiz, de las mareas y de los días de levante con el marco la ventanilla de ese minísculo coche, con mi cabeza apoyada en el cristal del asiento trasero izquierdo del amigo que nos llevaba y nos traía todos los días desde la Isla a Cádiz.
La paella de los domingos. ¡Qué rica como la hacía mi madre!
La guitarra española de mi amigo Pepe Nacente.
El ColaCao en el que he confiado todas las mañanas y que todavía no me ha regalado con sus efectos deseados de aumentar mi estatura los centímetros que me faltan.

Y quizá podría tener un comentario para cada unos de los inventos recogidos en tu libro.
Una idea estupenda. Un buen libro.
Es hora de sentirse orgulloso de nuestra inventiva. Es hora de rescatar nuestra dignidad.

Por eso, permítame una sugerencia. Permítame una incorporación en la edición siguiente. Una paginita más.

Una página de un invento que ha conseguido poner más de una sonrisa en muchas caras. Un invento que consuela a la mujer en el parto y al doliente en su lecho.

El invento: La epidural.

El inventor: Fidel Pagés, médico español.

El año: 1921.

El resultado: La sonrisa.

sábado, 22 de enero de 2011

El Senatone


Llevo días en que me pasa por la cabeza una sola cosa: hacerme rico.
No sé si porque la anestesia no da para tanto, trabaje uno lo que trabaje, o porque me gustaría tener cierta fortuna para permitirme algunos anhelos pendientes que parece que no van a llegar nunca cuando se va acercando uno peligrosamente a ciertas edades.
Así que he podido fabricar un aparatejo en el que confío para poder solucionar mis cuitas económicas: El Senatone.
Porque yo sé lo dificil que es entender un idioma extraño, porque yo sé de la necesidad de hablar en la lengua que me enseñaron en mi casa, porque yo sé lo que es tener que abandonar palabras familiares y tener que aprender palabros extraños.
Y tras un intenso diseño y una elaboración dificultosa, lo he estado probando estos días atrás, en las tiendas que hay delante de mi hospital, entre paciente y paciente. Y funciona perfectamente.
Ayer probé en la panadería. Entré y me puse en cola. Siempre hay mucha gente. El pan de Alfacar que venden en ella es antológico. Esperé cuidadosamente y me fui alegrando de que detrás mía se fueran colocando nuevos clientes. Cuando me llegó el turno, me coloqué el aparato en la encía, entre el segundo y tercer molar, en el hueco con el carrillo.
-¿Qué desea usted?
-Me pone dos Juanitos, una Telera y dos Manoletes.
Tenía ganas e ilusión en pedir pan en "gaditano" en una panadería granadina. Me acordé de la primera vez que lo hice allá por los años ochenta y también recordé la cara de estupor que me puso la dependienta.
-¿Qué quiere que le ponga?
Yo me limité a señalar con mi dedo las piezas de pan en que estaba interesado y ella fue seleccionándolo mientras me repetía:
-¿Como los ha llamado?
Y no pude repetir ni una letra Mi desconsuelo me congelaba la lengua y me enfriaba el alma.
Fue la primera vez que entendí que ya no estaba en mi casa. Y comprendí que la distancia entre Cádiz y Granada era un abismo que me distancia de lo mío.
En cerca de treinta años no había repetido la misma petición. Y mi alma se llenó de gozo, cuando la dependienta fue recogiendo de cada cesta las piezas que yo le había pedido y que a ninguno de los paisanos de la cola le llamaba la atención la forma en que requería el pan.
-¿Cuanto es?
-Pues han sido dos piezas pequeñas, una Casera y dos Barras Finas...
¡La traducción perfecta! ¡No había duda!¡El aparato funcionaba!
Tenía que poner una epidural, pero no pude aguantar la espera y me dirigí a la frutería de al lado.
-Antonio ¿tienes damascos?
-Me han llegado unos muy buenos de Níjar, ¿te pongo medio kilo?
Y me enseñó unos albaricoques con una pinta estupenda que tenía cerca de la balanza.
-Que sea un kilo, Antonio.

Y lo he probado día tras día y funciona estupendamente. Hay que colocárselo exactamente entre el segundo y tercer molar, porque está cerca del conducto auditivo y te sirve para traducir las frases que te dirigen algunos pacientes. ¡Me he librado de unos buenos líos en la consulta!

-Doctor tengo miedo a la anestesia.
-Dígame.
-Pues que cuando voy andando por la calle, me tengo que apontocá con mucha frecuencia.
Y ningún problema. La maquinita me traduce "apontocar".

-Doctor está hay fuera Manuela y se la ve mucho mejor.
-¿En qué lo has notado?
-En que viene muy retotollúa.
Y ningún problema. La maquinita me traduce "retotollúa".

-Necesita usted que la cuiden, María.
-No se preocupe usted doctor, que mi Isabel es muy colleja.
Y ningún problema. La maquinita me traduce "colleja".

Y me siento ya en Granada como en mi casa. Hasta cuando un paciente me dice:
-Cuidado con la polla doctor, que para pollas, pollas. No vayamos a pollas.
entiendo palabra a palabra y, hasta según la entonación, le doy un sentido u otro.

He escrito a José Bono para que lo usen en el Senado y también en el Congreso. Tengo cita con él el lunes que viene. Le voy a proponer un buen precio, nada de los trecientos mil euros que les está costando el pinganillo. Que yo quiero ser rico, pero no mucho. Nada más que lo suficiente.


No vayamos a pollas.

P.D.:

Apontocarse: Pararse y apollarse en los dos pies.
Retotollúa: Mujer arreglada en exceso.
Colleja: Dulce, apañada, coqueta.
Pollas: Su propio nombre lo dice.

lunes, 3 de enero de 2011

No os la perdais. Tenéis que verla.


Obligatorio verla. Imprescindible. Alucinannte. Puro cine. Si algún día vuelvo a nacer y soy actor me moriría si me dieran un papel como el del logopeda, o como el del rey.
MiEsposa es licenciada en FilologíaHispánica. Y le encanta. ¿No saben en qué consiste? Les explico.
Estamos en mi consulta. Le he dado unos días libres a mi enfermera. MiEsposa me ayuda.
-Te llama un paciente de Jaén.
-¿Te ha dicho que es de allí?
-No, es por la "j" velar.
-NoMeJjjjjjod.... (que diría el maño).

-Ha llamado una paciente de Ceuta.
-¿De Ceuta?
-Sí, la Ch fricativa...

Es decir, que cuando algunos sólo alcanzamos a ver el vestido, el peinado o la elegancia del calzado en alguien nuevo cuando te lo presentan, nada más abrir la boca, los filólogos saben dónde hemos nacido, dónde nos hemos criado y por dónde han transcurrido los destinos de nuestra vida.
En mi casa hemos visto cerca de 2011 veces MyFailLady, cuyos veinte primeros minutos son geniales.
Así que, cuando me propuso ver la película, ya me imaginé una hora y media de teorías lingüísticas, de tesis logopédicas.
Pero no. Me equivoqué.
He ido al cine a ver cine. Puro cine. Una película que enamora. Unos personajes que disfrutan sabiendo que están nadando en la magia. Unos diálogos y unas situaciones que derrochan inteligencia y sentimientos.
Después de ver muchas películas infantiles porque era lo más maduro que nos presentaban en el cine, ahora podemos disfrutar de una auténtica película en el más amplio sentido de la palabra. Le debía un recomendación a mi amiga LaMamáPediatra y va por ella.

domingo, 2 de enero de 2011

El placer de dejar de Fumar


Nadie puede discutir que fumar es un placer. Un placer que dura poco, pero un placer. Es un placer sobre todo en los primeros momentos. Y hay algún cigarrillo inolvidable. Y ya está.
A partir de ahí, es un querer dejarlo y no poder hacerlo.
Fumar era un placer en los tiempos de los abuelos, en que un cigarrillo duraba todo el día. Hoy por hoy fumar es un negocio. Desde que unos se dedicaron a echar cositas a los cigarrillos para que se consumieran rápido, rápido y más cosillas para que no pudieras dejarlo, ha dejado de ser un placer. Desde entonces hay muchos que pagan penosamente su cuota diaria para que unos pocos vivan de lujo a costa de ellos.
Por eso lo que verdaderamente te hace disfrutar hoy en día del tabaco es dejarlo.
Hay formas penosas para no fumar, pero hay otras que pueden ser un deleite.
El otro día lo hablaba con una pareja en la consulta.
-Yo creo que tu marido está deseando dejarlo. Os voy a decir un juego que puede ir muy bien para ayudar a conseguirlo. Él te escribe en un papel diez cosas que quiere, diez regalitos. Tú los pones en el orden que tú quieras y se los vas concediendo según como vaya cumpliendo.
Desde el primer momento se cruzaron unas miradas que me dieron a entender que no me estaban comprendiendo. Sin embargo, parecía que la complicidad estaba fraguando.
-Creo que ya sé lo que me va a pedir y no estoy dispuesta a concedérselo.
Las risas brotaron espontáneamente. Y están en ello.
Espero que lo estén disfrutando.
Estoy seguro que él lo conseguirá (yo en la historia clínica ya le puse EXFUMADOR de 20 cig/d). Y que ella hará lo posible por ayudarle.
Se puede disfrutar dejando el tabaco.
Feliz decreto.

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