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miércoles, 23 de febrero de 2011

23F1981


Un joven asustado por no haber sido nunca valiente y muy disconforme con su vida anterior, decidió romper con sus miedos y con sus ataduras. El mundo se puso de su lado y se levantó con el sol más luminoso y la marea más coqueta y en el rincón más bonito del universo (por supuesto La Caleta), le dió ánimos para buscar la felicidad. Mientras otros daban brillo a fusiles, mientras otros ocultaban consignas y engaños, la vida le ayudó a buscar la sonrisa más hermosa y ponerla en un cruce, delante de él. O quizá fue en las escaleras de entrada a una facultad.
-Me gustaría volver a hablar contigo. Me gustaría tener una oportunidad de reencontrarme, contigo.
Y ese día, la esencia de ese día, quedó grabado en el viento, en la sombra de un gran ficus, en el brillo de las estrellas, en la espuma de las olas, en las huellas de la arena mojada.
Y ese día, ese mismo día, se repite mágicamente año tras año.
Porque ese día, dicen algunos jóvenes enamorados, almas locas descarriadas, que paseando por la Caleta te asoma la alegría a los ojos sin saber de dónde viene. Que la sombra de los árboles es cálida. Que las estrellas se esconden tras la luna llena, vergonzosas, azoradas. Que las olas escriben palabras de amor en la orilla y que no se borran hasta que alguien suspira. Y que si miras hacia atrás en el momento de la puesta de sol, las huellas que han dejado tus pasos, esconden el nombre de tu enamorada.
Y mientras otros piensan en balas, en disparos, en disputas, en La Caleta, la brisa recuerda que un joven empezó a ser feliz, que terminó encontrándose y que al pasar de los años agradece que nadie olvide ese día. Aunque sea por otra cosa.

sábado, 27 de noviembre de 2010

¿Hablas inglés? ¿Sabes idiomas?


En La Salle me enseñaron francés. Y lo aprendí como se aprendía en aquellos tiempos. Que ni sabes, ni te atreves. Pocas veces me he plantado delante de un francés o una francesa para demostrarles mis conocimientos en el idioma de Moliëre, Voltaire o Descartes. ¿ComanTáLevú? ¿QuesQuSéLá? BonyúMadam.
El poco inglés que sé, por decirlo de alguna forma, lo he aprendido yo solito (BaiMaiSelf). Es una mezcla de inglés puro de Gibraltar (el GurMoninPichita de los bobis de la Roca), mezclado con un poco de el Dats'inglish, el Jom'inglish y algún que otro QuéSéYoInglish.
Por eso cuando me dijeron que había una paciente inglesa que se había roto la cadera, me santigüé tres veces.
Y no era inglesa. No. Y no lo descubrí porque distinguiera el acento NoLondinense de la paciente, de nombre Clásida, ni porque descubriera que empleaba expresiones impropias de la Sity. Lo supe porque, ante lo previsible del inmenso ridículo que anticipé en mi primer encuentro con la extranjera, eché mano de una traductora llamada Kati.
-Doctor Palacio, han dejado una nota para avisar a una intérprete si hiciera falta.
Y claro que hacía falta. Me puse en contacto con Kati y quedamos a una hora prudente para poner en marcha el estudio preanestésico.
A la hora en punto coincidimos todos en la habitación.
-GurMornin. Kati, por favor, dile que soy el médico anestesista.
Y las erres, las ges y los borbotones salieron de la boca de la traductora. Me costó un rato entender, que no entendí nada, que aquello no era inglés.
Clasida era holandesa y sabía hablar tres idiomas: alemán (la lengua de Kati), el holandés y el inglés. Y los tres perfectamente. Así que alemán. Alemán de alemania. Alemán de no enterarme de nada de lo que estaban hablando.
Y aquello me envalentonó.
El día siguiente, en reanimación, me atreví a balbucear un poquitito de inglés. Y debe ser que los efectos de los sedantes, o el desparpajo que ella le echó, hizo que empezáramos a entendernos.
Para ser sinceros, yo empleaba más el inglés que hablan en una cafetería de Cádiz, dónde en la solería que hay detrás del mostrador te avisan que saben hablar doce idiomas: inglés, francés, ruso, chino, alemán, italiano, polaco, rumano, japonés, coreano, y NoSéQuéMás con una aclaracion final: con las manos. Que dominan doce idiomas, pero, ¡cuidado!, si nos dejamos ayudar con las manos.
Buena escuela esa. Una escuela de la que yo aprendí también a estar callado en diez idiomas distintos.
Pues eso, que estábamos ella y yo en reanimación y que empezamos a entendernos.
Los días siguientes, que iba a visitarla a la habitación por aquello del control del dolor postoperatorio, nuestra conversación era cada vez más fluida: que si la AnalyesiaMachin, que si PuchDeBaton IfIuJavPein, que JauArLlú... Todas las horas de esfuerzo en solitario de mi dedicación personal al idioma, puestas encima de la mesa, día a día, con un éxito inmenso.
Pero les voy a contar un secreto. El mérito no es mío. Clásida ha demostrado que es una persona especial. Una persona que entiende y que se hace entender. Un encanto de paciente.
Ayer le dieron el alta. Se despidió de todo el mundo repartiendo sonrisas. Y la sorpresa la encontró la auxiliar cuando fue a arreglar la habitación.
Clásida había deshojado unas rosas esa misma mañana y había dibujado un corazón en el suelo con los pétalos de las flores. En medio, dicen que con rojo carmín de labios, había escrito un GRACIAS en español dedicado a todo el personal.
¿Verdad que con pacientes así no hace falta aprender idiomas?

sábado, 23 de octubre de 2010

Un sueño


Siempre soñé con tener una foto así. Y la tengo. Tengo suerte.
Siempre soñé con una imagen parecida. Y no sabía que yo podía estar en ella. Tengo suerte.
Siempre soñé que en un atardecer podría compartir la belleza del sol huyendo. Y que tú estarías conmigo. Tengo suerte.
Siempre soñé que alguien le pondría música a un momento mágico. Y no hay melodía más dulce que el poder compartir contigo un recuerdo. Tengo suerte.
Siempre soñé que un duende guardaría los mejores momentos de mi vida y me los pasaría alguna vez para recomponer una sonrisa. Tengo suerte.
Hoy, un duende, mi duende, mi hija, me ha sorprendido con una imagen que yo creía que sólo existiría en el recuerdo de la arena, en la nostalgia de la espuma por su ola propietaria, en la presencia del brillo dulce de tu mirada. Y hoy, tengo suerte, sé que la felicidad se comparte. Que alguien ha sido testigo de ella.

jueves, 21 de octubre de 2010

Queridos amigos


Necesito que los días duren 50 horas (cincuenta horas). Si no, no creo que pueda dar la talla.
Se me están acortando tanto los días, que se me junta el saludo del amanecer a ese hombre que se está dejando la barba y me guiña desde el otro lado del espejo de mi cuarto de baño, con la compañía que me ofrece cuando se lava los dientes por la noche, que se espera hasta que yo llego, y se despide de mí con mirada dulce invitándome a que me cuide y descanse un poco más.
Entre una y otra escena, pasa un segundo. Un segundo intenso en que DesayunoMiPanConAceiteYUnCaféCargadito y LlevoALosNiñosAlColePorLaAutovíaRepletaDeCoches y EmpiezoLaConsultaLosLunesYJuevesALasOchoEnPuntoHastaElMediodía y ComoBocadillosDeTortillaDeAtúnDíaSíYDíaNoEnUnPasilloDelHospital y SaltoDeUnQuirófanoAOtroCheckListProfilaxisInducción y MeGustaDespertarALosPacientesDormirSuaveDespertarSuave y EscriboInformesTratamienyosInformoAFamilaresYAcompañoAlPacienteALaURPA y TratoDeNoPerderLaSonrisaDeLaBocaConCirujanosPacientesYEnfermeras y MeGustaMuchoLoQueHagoYDisfrutoDemasiadoDeMiTrabajo y HoyMiHijoQuiereVerElFútbolConmigoQueEstáElMadridQueSeSale y
ALaVueltaHayQuePararConMiEsposaEnMercadonaYTerminarLaCompra y
LosPerrosSeEscapanYHayQueBuscarlosPorLosAlrededoresDeLaCasa y
TengoQueOrdenarElDespachoYTirarTodoLoQueNoCojoDesdeHaceAños y
HayQueRevisarLasCuentasDelBancoQueEsteAñoPareceQueHayDemasiadosGastos y
PasaOtroDíaSinAbrirElBlogDeLaDoctoraJomieny y NoTengoPerdónDeDiosPorqueMeGustóSuÚltimaEntradaYNoLeDejéNingúnComentario y
ComoHechoDeMenosLosZumosDeNaranjasDelGarfioYLasCancionesDeBerni y
QuéBuenaLaEntradaDeEstadísticaDeECJPRSeLaTengoQueEnseñarAMisHijos y
TengoQueResponderAMartukaYAJuanaYMandarMiTeléfonoAlGangasQueVieneAGranada y
VisitarElBlogDeSonsolesYDeAnestesiadosYMandarUnAbrazoAlMañoYLosEnfermeroas y
SeguirLoDelCoronelTimermannnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn y
OtraVezMeQuedoDormidoDelanteDelOrdenador y
DiosMíoLasDoceYQuéRápidoSeMeHaPasadoElDía y
MeSiento_ESPECIALMENTE_DESCONCHADO_YQuienLoEntiendaYaLoSabe

¿Quién sabrá hacer que los días sean más largos?

martes, 19 de octubre de 2010

Diferencia entre arreglar y resolver.


El Moli fue mi compañero de guardia durante mucho tiempo y en una ocasión me explicó la diferencia que había entre estos dos conceptos tan parecidos.
Durante las guardias hospitalarias siempre buscas un momento para poder contarle a tu mujer lo dura que es la guardia, o para preguntarle a tu hijo si ha entendido todo en clase o quiere que su papaíto le resuelva alguna duda. Y en todos los hospitales hay una habitación en la que ponen un teléfono para que los médicos se puedan poner en contacto con el exterior. Y en todos los hospitales ese teléfono será el peor teléfono de toda la planta.
-¿Qué pasa hoy, Moli?
-Que la clavija tiene la cejilla rota y constantemente se suelta, pero no hay nada que un buen anestesista no pueda arreglar con un buen trozo de esparadrapo.
Y el teléfono seguía su agonía, sobreponiéndose a todas las eventualidades posibles.
-¿Y hoy que pasa?
-Que se ha despegado un poco la soldadura del cable que se conecta con el micrófono del auricular y, según como lo cojas, escuchas o no. Nada, una tontería. Ahora mismo lo arreglo.
Estuvimos cerca de cinco años de pareja de guardia y cerca de cinco años en que, un mes sí y otro también, había que hacer una operación a vida o muerte al dichoso teléfono.
En un momento en que las guardias fueron mucho más acaparadoras y no había tiempo de acercarse al teléfono como MacGuiber, pero sí como usuario, no podíamos conectarnos con nuestros hogares hasta que, al día siguiente, nos arrastrábamos agotados hasta el tranquillo de nuestras casas.
Fue entonces cuando decidimos dar partes diarios del mal estado de conservación del teléfono.
Y parte que dábamos, milagro que ocurría. No saben ustedes la cantidad de conocimientos que puede haber en el Servicio de Mantenimiento de un hospital para conseguir prolongar la vida de cualquier chisme. La de Premios Nobeles que podría tener España si se reconociera la categoría de "La Chapuza" como especialidad científica.
Pero llegó un día en que al entrar en la habitación el Moli no vio el aparato. El cabreo fue doble. Por una parte por que se le coge cariño a las máquinas cuando las tienes cerca durante mucho tiempo procurando alegrarte la vida. Por otra parte porque se presentaba otro día de penosa guardia sin poder darle el beso de buenas noches a tu familia.
Al día siguiente entró el Moli en el despacho del jefe afeando la mala conducta del ladronzuelo.
-Y encima un GILITONTO nos ha robado el teléfono del despacho, no sé dónde vamos a llegar.
Ya se veía sin teléfono para todos los días de nuestra vida. Pero al empezar la siguiente guardia, me llamó el Moli al cuartito para enseñarme el despampanante aparato que nos iba a acompañar en nuestras batallas.
-Parece que hemos resuelto el problema, Moli.
-Pues eso parece, porque ya el cacharro no tenía más arreglo. Es la diferencia entre arreglar y resolver.
Hoy, después de muchos años, pienso que hay que poner todo el empeño necesario en arreglar, una y otra vez, los problemas que nos surgen, sin desfallecer. Y sigo admirando a la gente que pone todo su esfuerzo y conocimiento en darle una solución a todo, sin pedir nada a cambio. Es una buena forma de afrontar muchas contrariedades.
Hoy, después de muchos años, ya lo sabe el Moli, os voy a confesar que yo fui el ladronzuelo GILITONTO que tiró el teléfono y todos sus cables en el primer contenedor de basura que me encontré en la calle al acabar la guardia.

martes, 28 de septiembre de 2010

Hasta aquí hemos llegado


Dicen que el Maño nos deja.
Y no es verdad.
Dicen que el Maño cierra.
Y no es verdad.
Dicen que el Maño no tendrá su casa abierta todos los días.
Y no es verdad.
Dicen que el Maño nos deja huérfanos.
Y no es verdad.
Quizá hoy es cuando me encuentro más cerca del Maño.

Yo creo que ha tenido un ataque de humanidad, que es una debilidad muy propia de él.
Yo creo que en estos dos años, todos los días de cada semana de cada mes, han estado luchando la persona y el personaje. Miguel Ángel y el Maño. Miguel Ángel con el Maño. Miguel Ángel contra el Maño. Miguel Ángel junto al Maño. Y Miguel Ángel, siempre, siempre, ha sabido controlar al Maño. Pero el personaje es ladrón de profesión. Y el personaje tiene vida propia. Y lo que Miguel Ángel nunca pondría en boca del Maño, se pueden encargar algunos de los que asisten a esa representación diaria, para decir que el Maño dijo, no dijo o dejo de decir. Son las cosas del mundo virtual. Son las cosas de la popularidad. Es decir, que algunos espectadores son capaces de sacar de sus orejones palabras o frases que nunca salieron de la boca del Maño/MiguelÁngel y pueden jurar y perjurar que son suyas. Y no merece la pena gastar tiempo de tu vida en dar explicaciones. El Maño no puede robarle tiempo ni vida a Miguel Ángel.
Quienes me conocen saben que me sumerjo en Borges de vez en vez. Creo que en su poema "Borges y yo" recrea muy bien el desdoblamiento que hay entre lo que eres y la imagen que tienen de tí.
Yo quiero al Maño, pero admiro a Miguel Ángel. Yo disfruto con el Maño, pero me preocupa Miguel Ángel. Yo puedo pasar sin el Maño, pero no entiendo ya mi vida sin Miguel Ángel.
El Maño no tiene por qué volver, porque no se ha ido. El Maño no deja un vacío, porque desfallecería hasta Hércules intentando retirar el cúmulo de regalos con que nos ha ido obsequiando día a día.
Y Miguel Ángel sí tiene derecho a un descanso. Tiene derecho a un aparte. Tiene derecho a una suplencia. Tiene derecho al banquillo.
Y, al igual que los entrenadores destacan a algún jugador sacándole del terreno de juego 5 minutos antes de que acabe el partido, para que todo el estadio se ponga en pie para vitorearlo, para agasajarlo, para aplaudirle, yo me levanto y juntos mis manos en un sentido y largo aplauso.

Y te espero, Maño, en el próximo partido.

Ánimo.

jueves, 12 de agosto de 2010

Frases para el verano


Estoy como el inglés: Satisfé.

También es una frase de mi madre. Es un contrasentido. Parece que si acaba en é acentuada, sería más bien francés. Si fuera inglés sería, quizá, alguna palabra que acabara en sonido aid. Qué sé yo. Pero, en la familia, la seguimos empleando.
Háganse a la idea. Estás estupendamente, has comido, jugado, paseado, terminado de ver la película de tu vida... y de pronto te viene a la cabeza lo a gusto que te encuentras. Es el momento. Miras a tu alrededor, te repantigas en el sillón, miras a todos y cada uno de los tertulianos y sueltas la frase.
Como el inglés.
Consejos para su uso adecaudo: elegir una velada en que todos y cada uno puedan suscribir la frase. Todos se podrán sentir como el inglés, satisfé.
Es decir, satisfé.

sábado, 7 de agosto de 2010

Frases para el verano


¡Qué bien se vive cuando se vive bien!

No es mía. Es de mi madre. Se conformaba con poco. No la decía cuando le rodeaba la abundancia, sino cuando cualquier cosa pequeña la hacía feliz y estaba acompañada de sus seres queridos.
Consejo para su adecuado y buen uso: dígase siempre mirando directamente a los ojos de una persona amada.

lunes, 12 de julio de 2010

Vacaciones


Cuando un médico trabaja en la medicina privada, todo el mundo supone que puede organizar sus vacaciones de tal forma que daría envidia hasta a un MaestroEscuela. Un anestesista, no.
Siempre nos cuesta irnos de vacaciones. Por eso, desde estos primeros día de Julio, intentamos organizar las vacaciones de los demás. Es decir, que más que tener vacaciones, las damos.
Y yo les voy a dar vacaciones.

Cuando tienes una Cartera de Cirujanos a los que atender, cada uno hijo de su padre y de su madre, es difícil coordinar sus vacaciones o coordinar tus vacaciones con todos ellos. Así que, llegado este momento tratas de convencerlos, a todos, de que han trabajado MuchoYBien y de que se han ganado unas MerecidasVacaciones, lo más amplias posibles.
Y entre medias, entre hueco y hueco, le da a uno tiempo de cogerse unos diítas, que buena falta me hace.
Sin embargo, en el blog es distinto. Uno puede organizar mejor a los lectores. Los puede organizar mejor y darles, también, unas merecidas vacaciones.
Supongo que estarán cansados. Ha sido mucha carga el aguantar mis desahogos anestésicos. Y yo les agradezco su paciencia.
Y yo también necesito reposo.
Necesito reposo para poder recobrar la inspiración con interesantísimos sucesos de la desconocida Historia de la Anestesia. Y, el descanso de ustedes me vendrá bien para que las acepten con ilusión renovada.
Necesito reposo para organizar el resto del año, que se abre con posibilidades de cambio.
Necesito reposo para aprobar un par de asignaturas pendientes en un máster de PadresParaAdolescentes.
Necesito reposo para sacar MatrículaDeHonor en otro máster no oficial de RelacionesDePareja, del que ponen exámenes inesperados y en el que siempre conviene llevar el temario bien aprendido.
Espero que las vacaciones les cundan. Se las tienen bien ganadas.
Quizá nos veamos en Octubre. De ustedes depende.
Les dejo un par de relatos programados para no perder el contacto.
Gracias por aguantarme en este mi primer año de BlogueroAmateur.

domingo, 4 de julio de 2010

Echando luz sobre la Factura en la Sombra. 2.0


-Sí, señor Director es muy fácil de entender.
-Soy todo oídos.
-Yo me operé hace 6 meses.
-Fue una prótesis de rodilla. Pierna izquierda.
-Sí señor. Hubiera dado lo mismo que fuera la derecha. Me dolían las dos igual. El traumatólogo me dijo que estaba peor la derecha. A mí me daba igual cual me operara.
-¿Está usted contento? ¿Cómo se encuentra?
-De la operación, muy bien. La pierna está perfecta. Me dolió un poco al principio, pero fíjese cómo la muevo.
-Es verdad. Cojea más de la pierna mala. Es normal.
-Pues eso es lo que quiero arreglar.
-No se preocupe. Todo tiene arreglo.
-Sí, pero la fecha prevista para mi operación será para dentro de dos años.
-Seguramente que usted se equivoca. En mi hospital, la lista de espera no es mayor de seis meses.
-Y tiene usted toda la razón. Lo que pasa es que el tiempo no empieza a contar desde hoy. Y usted lo sabe.

-Yo no lo sé, porque no es así. Está usted diciendo cosas de las que podría arrepentirse,
-Pues se lo voy a explicar. Quizá esté equivocado y me saque usted del error.
-No tengo ningún problema en corregirle tranquilamente.
-Mire usted hoy he visto al traumatólogo que me ha dicho que necesito cirugía. Me ha pedido una radiografía para confirmar la operación. La cita para la radiografía es para dentro de un mes. La revisión será, por tanto, un mes más tarde. Con suerte hemos adelantado 2 meses. Luego me verá el traumatólogo y tendré que pasar por la consulta del Reumatólogo, que me hará un tratamiento con infiltaciones y otras cosas, para disminuir el dolor. Lo han hecho con dos conocidos míos. Aparecen y desaparecen de la lista de espera. Dicen que les quitan el dolor.
-También tiene usted derecho.
-No lo dudo. Con este tratamiento estaré unos meses. Y luego vuelta a empezar. Iré al traumatólogo y me dirá que necesita otra radiografía. Dos meses más. Es lo que los pacientes llamamos el efecto lavadora. Entras en el centrifugado y hasta que no dejas de dar vueltas y más vueltas, no te cuelgan en alguna lista en la que empiece a correr el tiempo. Así me puedo llevar los dos años que le he adelantado. ¿Quiere apostarse algo conmigo?
-No es cuéstión de apuestas.
-Usted perdone. Tiene usted razón. Esto no es un juego. Pero entienda que para mí es lo mismo dos años, seis meses, que dos días. En este punto de dolor que estoy, preferiría que no pasara ni siquiera un minuto.
-Eso es lo que no puede ser.
-En eso es en lo que yo creo que el equivocado es usted.
-Parece que yo no sé nada de mi trabajo...
-No estoy diciendo eso. Pero yo quiero una alternativa.
-¿En qué consistiría?
-Tengo aquí la Factura en la Sombra de la anterior intervención. Mire el coste final en el recuadrito de abajo.
-Sé donde está. Yo intervine en la elaboración de la factura.
-Pues mire usted, todo consiste en que yo le ahorre a usted el dinero de la intervención.
-Estaría bien eso.
-Como ya sé cuanto cuesta la intervención, por lo cual estoy muy agradecido, he ido a otros hospitales a preguntar cuánto me cobrarían por operarame la otra pierna. Y mire usted lo que me he encontrado.
-Sáqueme de la ignorancia.
-Que cobrándome menos dinero, me operan éste mismo mes, que tengo derecho a habitación individual, que conozco el nombre del traumatólogo que me va a intervenir, incluso del anestesiólogo que trabaja junto con él, que por cierto me garantiza analgesia postoperatoria con catéter epidural, que tengo fisioterapeuta desde el tercer día de la intervención y que ya conozco a varios amigos que se han operado en el mismo hospital y con el mismo equipo y que están muy contentos. Un negocio redondo para usted.
-Querrá decir para usted.
-Bueno también. Pero usted sale ganando porque me quita de la lista de espera. Los gastos se van a reducir, ya le digo que me cobran menos. Reduzco también la factura de medicación analgésica hasta el momento de la operación. Reduzco las visitas a urgencias. Y si usted se anima, podemos operar a mi mujer de las dos rodillas, que lleva un año en lista de espera y se ahorra un pico.
El Director del Hospital se vuelve en su silla giratoria y mira por la ventana de su despacho mientras masculla: "Si ya dije yo que estoy de la Factura en la Sombra nada más que servía para traer problemas...."

miércoles, 30 de junio de 2010

Rosario no me dio el numerito


Ya conocen a Rosario. Se decica todos los días a dar el numerito. Vive de eso.
-"¡Rosario, a ver qué numero me das hoy!"
-"Hoy te voy a dar uno que acabe en dos, pa que a las penas le digas adios".
-"¡Rosario, que quiero cambiar de vida"
-"Uno que acabe en nueve, nueve, pa que así cambies y te renueves..."
Ayer fue a quirófano.

Estaba sentada en un taburete junto a la mesa de operaciones.
-"Me voy"
-"¿Qué dices Rosario?"
-"Que no me opero"
-"¿Que no te operas?"
-"Tengo un ataque de ansiedad grandísimo. Me voy"
-"Pues yo me voy contigo"
La cogí de mi brazo y nos salimos al pasillo.
La intervención estaba preparada para un cuarto de hora después. Todavía no había llegado el cirujano. No había ninguna prisa.
Rosario padece de Vertigo de Meniêre. El tratamiento es realizar una inyección dentro del oído de una medicación que afecta al nervio responsable del equilibrio. Se suele hacer con sedación en quirófano. Hay que abrir la membrana del tímpano con una lancetita y hay pacientes que lo pasan mal.
Rosario lo estaba pasando mal de solo pensarlo.
-"Rosario, yo tampoco tengo ganas de estar aquí. También tengo ganas de irme. Pero es una pena que habiendo llegado hasta aquí, te vayas ahora. Esto va a ser un momentito..."
-"Que me voy"
-"Pues me voy contigo. Nos tomamos un café por ahí."
-"Con el marido tan celoso que tengo, no íbamos a poder llegar muy lejos."
-"Salimos por una puerta que no nos vea..."
Fue la primera sonrisa que echó Rosario.
-"Es que me acuerdo de tantas cosas. Me pongo mala. Se me aprieta el corazón de una forma. No puedo ni pensar en que me duermas."
-"Ah, ¿pero es sólo eso?. Pues no te duermo y en paz. En cuanto que venga el cirujano le digo a ver si podemos hacerlo sin dormirte."
Le dije que mientras venía el médico le iba a dar una pastillita que le iba a sentar muy bien y ella accedió. Y allí que estábamos Rosario y yo paseando por los pasillos y saludando a los auxiliares que pasaban.
-"Mira que buena pareja hacen."
-"Como se entere tu marido, nos mata."
Y en esto que llegó el cirujano.
-"Que hemos pensado hacerlos sin sedación."
Y primera pega.
-"Pues no va a ser posible."
-"Es que dice que está muy nerviosa."
-"Aunque sea le coges una vía venosa, por si hiciera falta."
"¡Pues vaya!", pensé. Pero menos mal que mi compi ponía algo de cordura en el asunto. Con una vía en una paciente nerviosa tenemos más tranquilidad en lo que estamos haciendo. Pero me tocaba a mí colocarle la vena.
¿Han visto ustedes la vena que va por el dorso de la cola de los ratones blancos?. Esos chiquititos que sacan en algunas actuaciones de circo. No se habrán fijado nunca, claro. Yo sí sé que existen. Estuve un mes entero administrando medicación en la vena de la cola a un ratoncito tras otro para hacer un trabajo sobre el Propofol. Cada vez que veo una vena pequeña, pequeña, pequeña... me acuerdo de aquel trabajo.
La sentamos en la mesa de quirófano para cogerle la vía y le puse un poco de anestesia local. El cirujano, que viene de buena casta (no en vano es descendiente del que descubrió aquello de las huellas dactilares) empezó a echar una mano.
-"¿Y dónde tienes el puesto de la ONCE, Rosario?"
-"Pues..."
-"Qué gracia, cerca tiene mi hija una casa..."
-"¡Qué bonitas que son. Yo hubiera querido comprarme una, pero...."
-"Pues esto...."
-"Pues lo otro..."
-"Pues lo de más allá...."
Y, mientras tanto le puede coger la venita de ratón que tenía en el dorso de la mano.
-"Rosario, te vamos a echar en la camita, que ya te estará haciendo efecto la medicación que te has tomado, no vayas a marearte..."
Le puse por la vía una mijita de medicación, que ayudó a que estuviera más tranquila.
-"Vamos a empezar."
Y empezamos, y seguimos, y continuamos, y terminamos.
Rosario me tenía cogidas las manos mientras duró todo y nos contó cosas de sus hijas, de su marido, de su puesto, de los premios...
-"Perdonen ustedes por el numerito..."
-"Mira Rosario, te permito todo menos eso, que hoy no nos has dado el numerito. Que sabemos que tu vives de eso, que todos los días vas repartiendo numeritos, pero que hoy nos hemos quedado con las ganas. Conque nos debes uno, Rosario. Nos debes un numerito".

Espero que te cures, Rosario.

miércoles, 23 de junio de 2010

La Supervisora de Planta


Creo que se llamaba Aurora. ¿Cómo se me ha podido olvidar el nombre de aquella niña?. Hace mucho tiempo de ésto. Sí, creo que se llamaba Aurora, podría tener unos 6 añitos.
Aurora era muy dispuesta. Tan dispuesta que llegó al hospital con una quemadura de aceite hirviendo que, afortunadamente, le había afectado a la parte posterior de la pierna derecha. La zona del talón era la que estaba peor. Sin embargo, una quemadura en una sitio donde debe de haber movimiento, puede dejar una limitación importante. Había intentado ayudar a la madre en la cocina y...

Don Carmelo se había formado en Alemania. Era el Jefe de Servicio de Cirugía Infantil. En Alemania le habían hecho especialista. En Alemania había aprendido a operar todas y cada una de las patologías del niño. En Alemania le habían hecho un cirujano seguro. Pero, a pesar de todo, en Alemania no dejó de ser un niño. Don Carmelo era el niño grande de la planta. Y Don Carmelo había puesto todo su empeño en que Aurora no tuviera ninguna limitación por culpa de las cicatrices del tobillo.
Todos los días, Don Carmelo, curaba a Aurora. Todos los días.
Eso suponía que todos los días Aurora, todos los días, pasaba por quirófano.
La cura de una cicatriz de quemadura trata de que no se formen bridas que condicionen tiranteces. Don Carmelo había pedido un apósito especial que, después de frotar con cepillo, limpiar, desbridar... colocaba con mucho amor sobre la herida. Y yo no sé si el amor o el apósito iba haciendo efecto día a día.
Aurora llegaba a quirófano toda dispuesta, con la sonrisa en la cara. Se había levantado por la mañana temprano y había ido a darle un paseo a Manuel, un niño que precisaba ventilación artificial y que ella ayudaba a colocar en su silla de ruedas con ventilador todos los días y llevarlo al comedor, pasando antes por las habitaciones para ir despertando a todo el mundo. Manuel esperaba con ilusión todos los días la visita de Aurora y se dejaba pasear por ella a lo largo del pasillo, ayudándola a despertar a sus compañeros. Ella no podía desayunar por culpa de la cura diaria, así que ayudaba a las enfermeras con los más pequeñitos y siempre tenía tiempo de hacer un dibujito, de contar un cuento, de sacar una sonrisa a la pandilla de enfermitos.
Aurora llegaba a quirófano toda dispuesta, con la sonrisa en la cara. Menos un día. Un día en que volvió a ser niña.
-Miguel Ángel, yo no quiero que me duermas.
-Qué tontería estás diciendo Aurora, ¿es que no quieres curarte?
-Sí que quiero. Si yo lo único que digo es que me gustaría poder desayunar con mis amigos, poder seguir jugando con ellos por las mañanas, poder pasear a Manolito y llevarlo de una habitación a otra... Y todos los días me quedo sin mañanas. Todos los días salgo borracha del quirófano. Algunas veces con mareos que me hacen vomitar una y otra vez. Otras, cuando me pincháis NoSeQuéCosa, teniendo unas pesadillas que parece que estoy loca. Yo lo que quiero es que me hagan la cura sin dormirme.
-Eso no puede ser, Aurora.
-¿Y si hablamos con Don Carmelo?
-Bueno, vamos a hablar con Don Carmelo.
Y buscamos al NiñoGrande que hacía de Jefe.
-Te va a doler Aurora.
-Seguro que no, Don Carmelo, con lo primoroso que es usted.
-Quedan todavía muchos días...
-Por eso mismo, Don Carmelo...
Y Don Carmelo me miró y en su mirada había la comprensión de un niño ante otro niño.
-Vamos a intentarlo.
Y nos fuimos a quirófano.
Aurora se puso boca abajo. Me cogió la mano. Creo que era yo el que apretaba más fuerte. Me miró a los ojos. Me sonrió.
-Empezad cuando queráis.
Y Aurora hablaba, hablaba, hablaba... Y sonreía. Don Carmelo se vistió de ángel e hizo, ese día, todo lo que hacía todos los días, pero flotando en el aire. Miraba el campo quirúrgico y miraba a la niña. Frotaba. Curaba. Limpiaba. Flotaba.
-Y ya hemos terminado.
Quizá ha sido el día en que más callado he visto a todo el personal de quirófano. Quizá ha sido el día en que más tensión había en el ambiente. Y quizá fue el día en que más nos curó a todos nosotros, los curanderos, las palabras de una niña y su sonrisa, sobre todo su sonrisa.
-Pues me voy, que Manolito me estará esperando.

lunes, 21 de junio de 2010

La Roja


Mira Del Bosque, que no te cojo más el teléfono. Que no te tengo que sacar de dudas. Que tú solo puedes llevar el equipo hasta lo más grande. Que cojas confianza de una vez. Que tienes un equipo que vale todo el oro del mundo. Que ya te hemos ayudado bastante. Que te concentres, que nosostros estamos concentrados ya.

Te da envidia este equipo. ¿Querías haber fichado a una de las dos abuelas?. Te sorprenderían, sabrían hacer punto de cruz con el juego. Tenemos un delantero que remata bien desde las alturas, que para eso es Piloto. Una Canaria que no tiene nada que envidiarle a Pedrito. Un Intelectual que le sacaría los colores al mismísimo Marchena. MiEsposa misma, que te hace una tortilla de patatas donde van más huevos que los que podrías encontrar en cualquier equipo rival.
O cualquiera de mis Cuñadas, que están dispuestas a pegarse a Cristiano, Kaká o incluso al Bello Cannavaro y no dejarlos dar ni un sólo pase.
¡Y los jóvenes! Nuestro futuro. Que no se cansan nunca. Sirven para delante, para atrás, para los medios...
Que te confíes. Que tú puedes. Que nosostros confiamos en tí.
Vamos Del Bosque.
Vamos Roja, que todos estamos detrás.
¿O es que no nos notas? ¿O es que no nos ves?

jueves, 10 de junio de 2010

Antiguallas: La Anestesia Infantil



Voy a intentar recuperar en Antiguallas una serie de escritos inéditos o publicados en algún medio, que salieron de mi modesta mano en tiempos pasados. Pido que me perdonen por algunos de ellos. En otros espero seguir contando con su amable paciencia.
El primero que quiero rescatar es un artículo que me publicaron en una Gran Revista que nació como fruto del esfuerzo personal de un gran amante del periodismo de Granada: Ildefonso Cañizares. La revista se llamó Poleo-Menta. El artículo "La Anestesia Infantil".

Dormir a un niño es muy fácil: coges y lo duermes. Ninguno se resiste. Anestesiarlo es distinto. Y más bonito. Más gratificante. Don Juan Jiménez Fortis, desde su cátedra del quirófano de Cirugía Infantil de la sexta planta del Hospital Materno Infantil, nos inició a muchos médicos anestesiólogos de Granada en el respeto al niño a la hora de atenderlo. Personalmente, tuve la gran suerte de coincidir con el doctor don José Manuel Sánchez Carrión en mis años de aprendizaje y recuerdo que era una verdadera experiencia gratificante el verlo inducir a un niño al estado de sueño.
Manolo decía que un médico anestesista que se dedicara a la anestesia infantil debía de empezar por saberser todos los dibujos animados que ponían por la tele y conocer a todos los personajes protagonistas de las películas para niños. Siempre procuraba no hacer llorar a ningún niño pequeño en quirófano y guardaba sus mejores cuentos para tal ocasión. La anestesia consiste en eso: en cuidar a los pacientes, tengan la edad que tengan, y cuidar todos los detalles.
Pero quien realmente me enseñó la actitud que hay que tener con los niños en quirófano fue una criaturita de apenas 4 años que, una vez en la mesa de quirófano, no hacía más que preguntar:
-¿Mi madre no puede entrar?


A lo que nosotros contestábamos:
-No, no puede
y otra vez:
-¿Mi madre no puede entrar?
Y nosotros:
-Que no, que no puede, chiquitín.
Después de muchas veces repetir pregunta y respuesta, nos dijo:
-Y entonces, ¿quién me va a coger la manita mientras me ponen la anestesia?
Por supuesto que no faltaron voluntarios y voluntarias para arropar al niño en la mesa de quirófano.

Desde entonces, he comprobado que ese niño era un adelantado, porque en todos los libros de anestesia moderna viene la recomendación de que haya siempre en quirófano un familiar cercano al niño, preferentemente padre o madre, durante el comienzo de la inducción anestésica.
El tratar al niño como a una persona y no como un saco de patatas, ha permitido desarrollar facetas tan importantes de la anestesia infantil como la Visita Preoperatoria, para que el niño contacte y conozca a médico anestesista que lo va a atender; la Premedicación Anestésica, que consigue, mediante la administración de medicamentos previamente a la cirugía, tranquilizar no solo al niño, sino también a los padres, que ven como su hijo no vive la intervención como algo traumatizante; y las Técnicas de Tratamiento del Dolor Postoperatorio, que procura disminuir el sufrimiento en los días posteriores a la intervención del niño.

El objetivo de la anestesia infantil es no añadir más sufrimiento al niño y a sus familiares en un momento tan incierto como es el de la operación por una enfermedad.


El dibujo está sacado del mismo número de Poleo Menta. Pido disculpas por no tener en este momento constancia del nombre del dibujante.

lunes, 31 de mayo de 2010

Carlos, lo voy a intentar, te lo prometo.


El primer día que el padre de Carlos vino a la consulta a decirme que su médico lo tenía que operar, se lo dije muy claramente:
-"Tienes que decirle a Carlos que lo más seguro es que no podamos ser amigos".
Y no es por mí, sino por él. Y por los amigos que tiene. Que no es que no los quiera yo para mí, sino porque me han defraudado mucho este año. Y no tanto a mí, sino a mi hijo, que tenía mucha confianza en ellos.
-"Nunca le he mentido a un paciente, y lo mejor es que tú se lo digas lo antes posible" - le dije al padre.
-"Bueno, Carlitos es comprensivo. Es buena gente".
-"Pero que quede claro, por favor, que quede claro".

Lo que tenía que quedar claro es que yo soy del Cádiz. El Real Madrid es a mi hijo a quien le gusta. Todavía.
Cuando llegó Carlitos las cosas estaban bastante claras.
-"¡Del Cádiz!".
-"Pues sí, del Cádiz. ¡Qué le vamos a hacer!".
Y me intentó convencer de que me acercara al madridismo y me contó lo bueno que es el Madrid.
-"Vamos anda, no me cuentes rollos".
-"Un club señor, lleno de buena gente".
-"No me cuentes trolas, que todos los del Real Madrid sois iguales".
-"¡Mira!. Te voy a enseñar una cosa".
Y sacó su móvil. Empezó a tocar botones y me lo puso delante:
-"Aquí tienes, ¿lo conoces?".
-"El de la silla de rueda eres tú, al lado está tu madre y el que está a vuestro lado, ¿quién es?".
Mi mujer que estaba mirando me dice:
-"Creo que es Pepe, ¿no?, que se está dejando crecer el pelo".
Efectivamente, era Pepe, segú Carlos y su padre el más simpático y cariñoso..Y luego aparecieron Kaká, Sergio Ramos, Higuaín, Bencemá, Raúl, Casillas, Granero, Garay...Una foto con cada uno de ellos.





Y como colofón Cristiano Ronaldo.

El padre me contó que estaban en la cola del Parque de Valdebebas , que ni siquiera tenían idea de poder ver de cerca a algún jugador, pero que se acercó un agente de seguridad y les dijo "acompáñenme". Que creían que era por lo de la silla de ruedas. Que le pasaron por pasillos y pasillos hasta llegar a una sala. Que les dijeron "esperen aquí". Que el padre extrañado le preguntó al agente que por qué le habían llevado hasta allí. Y el agente de seguridad le dijo: "No he sido yo, ha sido Chendo, que os ha visto en la cola y ha dando la orden a todo el club de que se pusieran a vuestra disposición".
Pues eso, un club Señor, con mayúsculas. Para perdonarles todo lo que han hecho este año. Y para perdonarles también lo que no han hecho.
Un club Señor.
Pero lo de contratar a Mourinho....
No sé, lo intentaré, Carlitos, te lo prometo...
A propósito, ¿Rosa también es del Madrid?. ¡Qué pillo eres!.


miércoles, 21 de abril de 2010

Quizá tuvo un día malo


A todos nos pasa. Te levantas un día y no estás pa ná, ni pa nadie. Y quizá Él tenía motivos sobrados para estar nervioso. Cuando uno se propone imposibles, el estrés te juega malas pasadas. 
¿A quién se le ocurre crear el mundo en seis días? Fueron seis, que el séptimo descansó.


Y cuando empezaba un día, tenía que prepararse para la faena que organizaba para ese día y, a la vez, supervisar todo lo hecho la jornada anterior.
Que si "¿la luz del sol es la adecuada?", que si "¿las aguas y las tierras se están separando por donde yo quería?", que si "¡qué animal mas feo! ¿seguro que lo he creado yo?", que si "¡muchas estrellas y ninguna se ve!, tengo que quitarle intensidad a la luz de la Luna o mejor la voy recortando cada día un poquito y así voy quitando la monotonía de todos los días iguales". "¿Y si el sol lo saco unos días antes y otros después?". "Me está quedando todo esto muy bonito..."
Pero el día que más cansado estaba y se dirige a su árbol favorito ("¡qué bueno el cuento del árbol del bien y del mal para que no se coman mis manzanas!") y se encuentra a la parejita sentada a la sombra y todos los restos de corazones mordidos de sus frutos preferidos repartidos por el suelo, se entiende que ElBuenHombre estallara.
Los despertó y se puso a despotricar contra ellos. Y como no podía acordarse de la familia de nadie, inventó las maldiciones.
Miró a un lado, el hombre estaba delante en ese momento y se la ganó:
-"¡Ganarás el pan con el sudor de tu frente!"
Y a la mujer, después:
-"¡Parirás con dolor!"
Y así, posiblemente, se debió de escribir la historia. Y así nos va. Y la verdad es que no era para tanto. Si en vez de ponerse tan nervioso, se hubiera contenido un poco, si hubiera controlado su nivel de estrés, podía hasta haber sido un poco más moderado y, sobre todo, más conciso.
-"Tú, sí tú, el hombre, ganarás el pan con el sudor de tu frente, trabajando de lunes a viernes de 08:00 a 15:00 horas. Tendrás solo un mes de vacaciones."
Y a la mujer:
-"Y tú, mujer, parirás con dolor, poquito, pero con dolor, que esto es un castigo. Y lo harás los lunes. Los lunes por la mañana, sólo los lunes por la mañana."
¿Qué le hubiera costado hacerlo de esta manera?. Un poco de más concisión.

Las mujeres no sé si lo hubieran agradecido. Los anestesistas, seguro que sí.

P.D.: Ánimo para Marta y Martuka.

domingo, 18 de abril de 2010

LaPirurá en Pastillas


La parturienta de hoy, que le tiene pánico a las agujas, me ha recordado una anécdota que pertenece a los anales del Hospital San Cecilio de Granada y la protagonista fue una joven gitanilla digna de una novela ejemplar de Cervantes.
Una futura mamá casi niña que llamó la atención desde el primer momento por su lozanía y desparpajo.

Posiblemente pasó del cuento de la cigüeña a la sala de espera del ginecólogo en un abrir y cerrar de ojos. O en una caída de pestañas, o en un arrebato inconsciente.
Y allí la tenían, en paritorio, intentando llevar con dignidad la carga que parecía sobrepasar su cuerpo diminuto.
-¡Qué ganitas tenías yo de que llegara este día!¡Qué ganitas de verle la carita a mi niña!
Y todo eran piropos a la carita que iba a tener su princesa. A su pelo negro. A sus ojos de azabache.
-Uy, parece que empieza a doler una miaja. Bendita sea la sonrisa que va a traer este dolor.
Y la cara se contraía durante unos segundos, para hacer más brillante la sonrisa que resurgía de sus labios.
-Ya ha pasado. Me estoy imaginando sus rizos. Quiero que salga con mucho pelo y peinarla con tirabuzones.
La matrona la exploraba y ella se agarraba a las sábanas sin un quejido. Se esforzaba por darle brillo a sus ojos cuando le preguntaba a la matrona:
-¿Cómo va la cosa, bonita?
Y como le reclamaban paciencia, ella contestaba:
-Si yo estoy bien, si son las ganas de verle los ojos y saber a quién se parece.
Así que, viendo lo lento que andaba el reloj, la futura abuela se acercó a la matrona y le consultó:
-Si falta tanto, ¿no le podían poner algo para que mi niña no sufriera? Hoy hay muchos adelantos...
-Deja mamá, que yo estoy como decía el francés, verigüé.
Y entre risas y silencios iba pasando la jornada. Y llegó un momento en que la niña buscó la complicidad de la matrona:
-A lo mejor si que me podían poner algo para que pudiera descansar...
Y llamaron al anestesista, que viendo lo apurado del caso fue dándole explicaciones a la niña mientras le iban preparando la mesa estéril con las gasas...
-Yo la verdad es que podía haber aguantado un poco más.
....las compresas....
-Pero, sabe usted, llevo aquí todo el día.
....los guantes....
-Y me han dicho que si puedo descansar un poquito luego va a ser mejor.
...las jeringas y las agujas...
-Y ¿para qué le están echando esas cosas en la mesa?
-Para ponerte la epidural. Un pinchacito en la espalda...
-Y miré usted, guapetón, con lo que ya llevo sufrío, ¿no me podía poner LaPirurá en pastillas?

Así que hoy, mientras le decía a la embarazada que le iba a poner la epidural sin agujas y ella, incrédula, se agarraba a las manos de su ginecóloga, le contábamos la historia de la gitaniila que quiso inventar LaPirurá en pastillas.
No le ha dolido el pinchacito. Ha salido sonriendo del paritorio. Le ha explicado a su marido que no le ha molestado nada. Que lo que ha pasado es que le han puesto la epidural en pastillas.

miércoles, 14 de abril de 2010

Las flores del cerezo


No hay planta más exhuberante que el cerezo. No pasa desapercibido. De natural es tímido. Es silencioso. No da un ruido. Lo tienes al lado, quieto, inmóvil, agazapado. Y de pronto, habla.
Y sus palabras son de una belleza sencilla. Sus palabras van componiendo frases de rama y rama y va dibujando un mensaje que te hace liberar la ilusión y la sonrisa.
En mi casa ha florecido el cerezo. Y mi vida parece que está floreciendo. Todo se contagia.

Ha sido una semana intensa.
He tenido una experiencia muy gratificante en la Facultad de Medicina, en que me invitaron a dar una clase de Anatomía y los estudiantes tuvieron la amabilidad de dedicarme unos aplausos.
He comprobado que la red informática sirve para recuperar antiguas y queridas amistades y, he visto con agrado que la palabra red vuelve a recuperar su sentido marinero, porque entre los frutos que el mar/maribel me ha traido, ha aparecido, una conchita muy especial.
Me han dado la acreditación de Web de Interés Sanitaria, que con tanta ilusión he colgado en la esquinita superior de la pared de la puerta de entrada de esta casita.
Han hecho referencia de una entrada de unas de mis reflexiones en un portal de resúmenes semanales relacionados con temas de salud.
Y mientras contemplo los brotes del cerezo, espero ilusionado que siga floreciendo y que pueda continuar compartiendo sus frutos con todos vosotros. Mis amigos.

domingo, 11 de abril de 2010

MiGente: El abuelo Hachinifá


¿Saben ustedes que pasa? Que cuando uno se casa un poco tarde y tiene hijos disparejos, le da tiempo de ejercer de padre, de abuelo y de todo a la vez.
Cuando nació MiEsposa sólo le quedaba una abuela viva y la mayoría de los recuerdos de su padre son ejerciendo de abuelo Hachinifá.
Un PadreAbuelo que sabe hablar cualquier idioma. Que no tiene reparo en acercarse a cualquier extranjero y seguir cualquier conversación.
-¿De dónde son papá?
-Son alemanes.
-¿Es que el abuelo sabe alemán?
-Lo sabe. Habla todos los idiomas.
-Abuelito, yo no me lo creo ¿cómo se dice adiós en japonés?
-Hachinifá.
Y efectivamente, un día que terminó de hablar con unos japoneses, con la mano en alto, despidiéndose, les dijo el ya famoso "Hachinifá" mientras le guiñaba el ojo a sus nietos.
Y sus nietos me juran y me perjuran que los japoneses se alejaban respondiendo "Hachinifá, hachinifá", poniéndose las manos en el pecho y reclinándose en posición de saludo.

-"Yo enamoré a vuestra abuela con mi mirada hipnotizadora..."
Y fijaba la vista en el horizonte mientra mis hijos se partían de la risa y la abuela le soltaba cualquier improperio.
-"¡Este hombre!¡Qué cosas tiene!"
Y hablando de hombres, durante mucho tiempo yo fuí EseHombre para él.
-"Niña, ¿quién es EseHombre que ha venido hoy a la casa...?"
Carmen tenía apenas 18 años cumplidos y yo ya había terminado la carrera y estaba empezando la especialidad.
-"¿Y dices que es de Cádiz...?"
Tuve que pasar un examen con preguntas bastante serias.
-"¿Con qué intenciones vienes?"
Y tuve que pasarlo con buena nota, porque siempre noté el cariño en su mirada y en sus palabras y gestos.
Y él era para mí ElInmortal.
-"Miguel Ángel, de estas navidades no paso"
Y pasaba, pasaba y pasaba. Siempre pasaba.
Formaba parte ya de la nómina del Portal de Belén que ponía la abuela todos los años. Parecía que Herodes, los Reyes Magos o incluso el mismo SanJosé, se darían de baja antes que él.
Más de una vez le tuve que decir a Carmen y a la familia que el abuelo estaba muy malito, y todas y cada una de ellas salió del apuro.
-"San Pedro se ha tenido que olvidar de mí"
-"Lo mismo es que ha perdido la lista donde está su nombre, abuelo"
-"Puede ser"

Me viene el recuerdo de él muchas veces limpiando sus zapatos. Los tenía siempre impecables. Era para él un signo de distinción. Me cuenta Carmen que los llevaba a paso ligero al colegio todos los días y en la puerta del patio, les revisaba los zapatos, sacaba el pañuelo y les sacaba brillo antes de entrar. A la vuelta les contaba el cuento de la casa de caramelo y chocolate:
-"Hay una casa perdida en el bosque en que todo es de caramelo. En las paredes...."
y se recreaba definiendo pieza por pieza cada uno de los muebles y enseres de esa casa mientras Toni y Carmen, los dos niños que habían venido cuando nadie los esperaba, ser relamían y suspiraban.

Y quizá era verdad que San Pedro se había olvidado de él, pero tantos amigos hizo, que un día lo reclamaron desde el otro barrio.
Fue un día bastante frío, un día especial en que salimos a comer con él y cuando el camarero se resistía a meter troncos en la chimenea, él le dijo con mucho oficio:
-"En mi casa sí que tengo yo una chimenea grande"
Y el camarero entró al quite y hubo que retirarse de la lumbre, que por poco ardemos.

Y allí estará en todo lo alto, ¿no lo escuchan?. Parece que ha encontrado a ese grupo con el que hizo la mili, en los tiempos en que dicen que hubo una guerra.
-"Indalecio usted estaba de Jefe de Estación..."
-"Y nosotros estábamos presos a su cargo..."
-"Y usted siempre tenía unas palabras y unos traguitos para nosotros..."
-"¿Y se acuerda del día de Corpus que queríamos salir y estar con la familia?"
-"Nos dejó con la condición de que volviéramos pronto..."
-"Y como no se fiaba de nosotros, nos acompañó para vigilarnos..."
Y todos se ponen a reirse y las lágrimas les saltan de los ojos. Y no pueden parar y la risa tonta les contagia. Y San Pedro les llama la atención.
-"¡Ese grupo!¡Vaya follón que están armando!"
-"Tuvimos que ser nosotros quienes lo recogiéramos a usted, que entre trago y trago se olvidó de su cargo, se olvidó de la vigilancia y se olvidó de todos nosotros"
-"Y tuvimos que ser nosotros los que lo lleváramos a usted a hombros, a cuestas..., que mira que estábamos lejos de la estación..."
-"Y rebuscarle en sus bolsillos las llaves de la celda dónde nos tenían retenidos y meternos dentro y cerrar la reja y tirar la llaves encima de la mesa..."
-"En la mesa que lo habíamos dejado a usted durmiendo la mona..."
Y otra vez las risas. Y otra vez San Pedro:
-"¡Ese grupo!¡Vaya follón que están armando! ¿No saben que esto es el cielo?"

Allí estará el abuelo Hachinifá, haciéndole horas extras a San Pedro cada vez que llegue un extranjero y nadie le entienda en las puertas del Cielo. Haciéndose nuevos amigos.
Y ensayando atentamente la mirada hipnotizadora, para volver a enamorar a su Emilia cuando vuelvan a encontrarse.

viernes, 9 de abril de 2010

Para una persona Especial


Una persona especial es una persona que se sale de lo corriente, que ocupa un lugar único en tu vida. Y pueden pasar años y años sin verla y sigues reservándole ese espacio que es suyo, que le pertenece.
En nuestra vida hay momentos que te fuerzan a tomar decisiones que sabes que van a ser trascendentales y que, aunque se acompañen de pérdidas irreemplazables, te dejan con el corazón satisfecho por haber podido acumular ciertos recuerdos, por haber podido disfrutar de ciertos momentos, que sabes que han sido enteramente tuyos. Es la filosofía del perdedor, del que acepta que ha perdido.

Cuando, por casualidad, vuelve a pasar ese rayo de luz por delante de tu vida, aún a sabiendas de que ya no tiene que ver nada contigo, no quieres desaprovechar la oportunidad de agradecerle que te sientes mejor persona gracias a esos momentos vividos.
Temes que el encuentro sea como el del pájaro y el niño, cuyo gesto feliz ahuyenta al ave y le empuja a emprender el súbito vuelo antes de compartir la alegría del estar cerca de nuevo, simplemente.
Y como el silencio de muchos años es mudo para dar la gracias, como el silencio de muchos años es injusto e induce a errores, hoy quiero compartir contigo la alegría del reencuentro en la distancia, del fin del silencio.
Naciste Especial y fuiste especial para mí. No es justo que el silencio borre una bella e inocente historia.    
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