domingo, 11 de abril de 2010

MiGente: El abuelo Hachinifá


¿Saben ustedes que pasa? Que cuando uno se casa un poco tarde y tiene hijos disparejos, le da tiempo de ejercer de padre, de abuelo y de todo a la vez.
Cuando nació MiEsposa sólo le quedaba una abuela viva y la mayoría de los recuerdos de su padre son ejerciendo de abuelo Hachinifá.
Un PadreAbuelo que sabe hablar cualquier idioma. Que no tiene reparo en acercarse a cualquier extranjero y seguir cualquier conversación.
-¿De dónde son papá?
-Son alemanes.
-¿Es que el abuelo sabe alemán?
-Lo sabe. Habla todos los idiomas.
-Abuelito, yo no me lo creo ¿cómo se dice adiós en japonés?
-Hachinifá.
Y efectivamente, un día que terminó de hablar con unos japoneses, con la mano en alto, despidiéndose, les dijo el ya famoso "Hachinifá" mientras le guiñaba el ojo a sus nietos.
Y sus nietos me juran y me perjuran que los japoneses se alejaban respondiendo "Hachinifá, hachinifá", poniéndose las manos en el pecho y reclinándose en posición de saludo.

-"Yo enamoré a vuestra abuela con mi mirada hipnotizadora..."
Y fijaba la vista en el horizonte mientra mis hijos se partían de la risa y la abuela le soltaba cualquier improperio.
-"¡Este hombre!¡Qué cosas tiene!"
Y hablando de hombres, durante mucho tiempo yo fuí EseHombre para él.
-"Niña, ¿quién es EseHombre que ha venido hoy a la casa...?"
Carmen tenía apenas 18 años cumplidos y yo ya había terminado la carrera y estaba empezando la especialidad.
-"¿Y dices que es de Cádiz...?"
Tuve que pasar un examen con preguntas bastante serias.
-"¿Con qué intenciones vienes?"
Y tuve que pasarlo con buena nota, porque siempre noté el cariño en su mirada y en sus palabras y gestos.
Y él era para mí ElInmortal.
-"Miguel Ángel, de estas navidades no paso"
Y pasaba, pasaba y pasaba. Siempre pasaba.
Formaba parte ya de la nómina del Portal de Belén que ponía la abuela todos los años. Parecía que Herodes, los Reyes Magos o incluso el mismo SanJosé, se darían de baja antes que él.
Más de una vez le tuve que decir a Carmen y a la familia que el abuelo estaba muy malito, y todas y cada una de ellas salió del apuro.
-"San Pedro se ha tenido que olvidar de mí"
-"Lo mismo es que ha perdido la lista donde está su nombre, abuelo"
-"Puede ser"

Me viene el recuerdo de él muchas veces limpiando sus zapatos. Los tenía siempre impecables. Era para él un signo de distinción. Me cuenta Carmen que los llevaba a paso ligero al colegio todos los días y en la puerta del patio, les revisaba los zapatos, sacaba el pañuelo y les sacaba brillo antes de entrar. A la vuelta les contaba el cuento de la casa de caramelo y chocolate:
-"Hay una casa perdida en el bosque en que todo es de caramelo. En las paredes...."
y se recreaba definiendo pieza por pieza cada uno de los muebles y enseres de esa casa mientras Toni y Carmen, los dos niños que habían venido cuando nadie los esperaba, ser relamían y suspiraban.

Y quizá era verdad que San Pedro se había olvidado de él, pero tantos amigos hizo, que un día lo reclamaron desde el otro barrio.
Fue un día bastante frío, un día especial en que salimos a comer con él y cuando el camarero se resistía a meter troncos en la chimenea, él le dijo con mucho oficio:
-"En mi casa sí que tengo yo una chimenea grande"
Y el camarero entró al quite y hubo que retirarse de la lumbre, que por poco ardemos.

Y allí estará en todo lo alto, ¿no lo escuchan?. Parece que ha encontrado a ese grupo con el que hizo la mili, en los tiempos en que dicen que hubo una guerra.
-"Indalecio usted estaba de Jefe de Estación..."
-"Y nosotros estábamos presos a su cargo..."
-"Y usted siempre tenía unas palabras y unos traguitos para nosotros..."
-"¿Y se acuerda del día de Corpus que queríamos salir y estar con la familia?"
-"Nos dejó con la condición de que volviéramos pronto..."
-"Y como no se fiaba de nosotros, nos acompañó para vigilarnos..."
Y todos se ponen a reirse y las lágrimas les saltan de los ojos. Y no pueden parar y la risa tonta les contagia. Y San Pedro les llama la atención.
-"¡Ese grupo!¡Vaya follón que están armando!"
-"Tuvimos que ser nosotros quienes lo recogiéramos a usted, que entre trago y trago se olvidó de su cargo, se olvidó de la vigilancia y se olvidó de todos nosotros"
-"Y tuvimos que ser nosotros los que lo lleváramos a usted a hombros, a cuestas..., que mira que estábamos lejos de la estación..."
-"Y rebuscarle en sus bolsillos las llaves de la celda dónde nos tenían retenidos y meternos dentro y cerrar la reja y tirar la llaves encima de la mesa..."
-"En la mesa que lo habíamos dejado a usted durmiendo la mona..."
Y otra vez las risas. Y otra vez San Pedro:
-"¡Ese grupo!¡Vaya follón que están armando! ¿No saben que esto es el cielo?"

Allí estará el abuelo Hachinifá, haciéndole horas extras a San Pedro cada vez que llegue un extranjero y nadie le entienda en las puertas del Cielo. Haciéndose nuevos amigos.
Y ensayando atentamente la mirada hipnotizadora, para volver a enamorar a su Emilia cuando vuelvan a encontrarse.

2 comentarios:

jane dijo...

La abuela de una amiga mía también le hacía un examen con preguntas tales como "¿Tiene plataneras o una carrera así como la tuya?" (ella es licenciada y ahora es catedrática de latín). Por supuesto, si la respuesta hubiera sido "sí" a la primera pregunta, el pretendiente hubiera ganado muchos más puntos. Y tuviste suerte en ser "ese hombre". Para mi abuela, mi marido, cuando empezamos a salir, era "eso".
Un retrato entrañable el del abuelo Hachinifá.

MiAnestesista dijo...

Jane: Se le echa de menos y aunque nos duró mucho, ha dejado un huequecito bastante grande pa lo poquita cosa que él era. Por eso quería recordarlo. Que amenazaba con que iba a volver a visitarnos en sueños y que vea así que nos seguimos acordando con cariño.

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