domingo, 4 de abril de 2010

MiGente: MiPrimaManoli


Manoli es un poco mayor que yo, me lleva sólo unos meses y eligió un mal día para nacer. Cumple años el día de Los Difuntos. Lo cual significa que no celebró nunca un cumpleaños en su infancia. La única vela que se encendía ese día en casa de mi TíaSari, era la quemaba la mecha de las mariposas en aceite bendecido que se ponían delante de las fotos de los familares fallecidos. Por eso, Manoli no empezó a cumplir años hasta que tuvo cierta independencia. Y entonces los cumplía de incógnito. Todo eso ha llevado a que se ha mantenido siempre muy joven. Y muy guapa.
Pero en lo de guapa también tuve yo algo que ver. Yo nací en el agosto siguiente y como las cosas entonces estaban como estaban, mis padres vivían por aquel tiempo en casa de mi TíaSari. Y mi TíaSari estaba malita. Y mi prima Manoli lloraba y lloraba. Los pechos de mi tía estaban sequitos y mi madre y yo le pusimos remedio.

Mi madre tenía tres fuentes manando de su pecho. De dos de ellas salían borbotones de leche. Y de la tercera ha salido siempre tanto cariño que creo que he sido un ser agraciado porque tuve más hermanos que nadie en la barriada en que nací. Mucha gente recibió el cariño de mi madre como si fuera también la suya.
Así que tenemos a una madre con un exceso de producción, a una niñita con hambre y a un recién nacido muy educado. Buen trío. Y digo que fui educado porque desde el primer momento le cedí mi puesto en la cata y apurado de la mejor ración láctea de cada toma. Manoli es, por tanto, mi hermana de leche.
Y viéndola tan guapa, tan alta y tan alegre, me imagino al MiguelÁngel que hubiera disfrutado el mundo de haber bebido yo solo de la fuente del Parnaso que me habían predestinado los dioses.
Manoli salió tan perfecta que no se dió cuenta que era algo daltónica. Y no se dió cuenta hasta que cumplió los veinte añitos. Y eso después de haber ganado durante cuatro años seguidos el reconocimiento como la mejor vendedora de papeles pintados y latas de pintura de la ciudad.
-Pero prima ¿cómo conjuntabas tan bien los colores y las pinturas?
-Chiquillo. Que yo me fijaba en los números de los catálogos y que los iba juntando si los números se parecían.
-¿Y nunca metiste la pata?
-Claro que sí, y yo les decía: "Titi, en que estaré pensando, elige tú los colores que más te gusten".
Con veinte años yo estudiaba algunos días en caso de un amigo que tenía la casa cerca de la tienda de Manoli y la visitaba en los ratos de descanso. Un día mi prima me contó lo que le había pasado el fin de semana anterior.
-Primo, qué pechá de reír nos pegamos. No te lo puedes ni imaginar. Se me estaba haciendo tarde y me quedaba pintarme los ojos. Me pongo el rímel. Me pinto el ojo derecho. Ya sabes como me gusta. Desde la ceja hasta la pestaña. Más fuerte por aquí, difuminado por allí. Y a esto que me llama mi amiga Antonia y mi amiga Chari por teléfono. Lo cojo y les digo que ya termino, que las recojo enseguida, que me faltaba definirme el otro ojo, que me estaba pintando. Y le cuelgo y me enfrasco en el otro ojo. Y trato de dejarlo igualito que el primero. Fuerte aquí, difuminado por el otro lado. Y me salgo tan guapa. Y tu tía Rosario va y me dice.
-¿Niña a donde vas con un ojo de cada color? Parece que te han dado una paliza.
-Primo, que tenía un ojo verde y el otro morao. Pero morao, morao. Que parecía que me había dado con el quicio de la puerta.
Yo estaba estudiando entonces fisiología y me acordé de un test con puntos de colores que había en el Guyton. De un salto se lo traje y ella no veía ni número ni nada.

Fue el primer GranDiagnóstico que hice sin terminar mi carrera, lo que me granjeó un gran prestigio entre los miembros de mi familia.
Yo no sé si es por ser daltónica, mi prima ve la vida de otro color. De un color rosa intenso. Y no es que no sepa lo que es la tristeza, que la vida le ha dado un Master. Es por cómo sale de cada atasco, de cómo sale de cada bache, de cómo sale de cada hoyo. Manoli es LasCastañuelas de la familia. Un torbellino. Un ángel. Es una daltónica que nos hace ver la vida con el mejor de los colores.

2 comentarios:

Juana dijo...

Que bonita historia, ahora como mucho "heredas" biberones estériles jajajaja tampoco está tan mal.

PILAR dijo...

Gracias por compartir trocitos de tu vida, es un placer leerte.

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