lunes, 30 de enero de 2012

Censura y Mesura: Censura en el Twitter


Podríamos ponernos de acuerdo en censurar todo aquello que atenta contra las buenas costumbres. No creo que alguien pueda ponerse en contra de eso.
Una vez puestos de acuerdo, nos volveríamos locos en definir lo que son las buenas costumbres.
Twiter quiere censurar el lenguaje que se emplea en los trinos que hacemos a la red.
Como nuestro tiempo vale mucho y no merece la pena que lo gastemos en cuestiones inútiles, propongo una forma de censura que me gustaría que fuera valorada. Por lo menos que me escuchen un poquitito.
¿Algunos de ustedes habrá estado en Cádiz? Pues síganme.
Estamos en la puerta de la habitación de un hospital. Hay una señora que ha visto como su compañera de habitación se está poniendo malita y sale a avisar a la enfermera. Casualmente hay una que trae la bandeja de la medicación por el final del pasillo.
-¡Chochete!, ¡ven rápido que a mi amiga le está dando una fatiguita!
Chochete significa en este caso enfermera, sobre todo si es alguien amable y predispuesta a atender a sus pacientes. Chochete es una forma cariñosa de dirigirse a alguien que sabe que va a responder amablemente a tu solicitud.
En Twiter sería:
-¡??????????!, ven rápido que a mi amiga le está dando una fatiguita.
Verdad que no es lo mismo. No, no es lo mismo.
Otro caso.
En el segundo día del postoperatorio, tienen que quitar el drenaje a una paciente que se ha operado de prótesis de cadera. El paciente se coge a los laterales del colchón esperando sufrir las torturas del señor en el monte de los lamentos. Cuando el enfermero ha terminado su trabajo y no ha sufrido lo más mínimo, la paciente le dice:
-¡Qué manos tienes más lindas!, ¡Pichita de oro!
Ser Pichita de Oro es un título que poca gente puede alardear de tener. Es lo máximo que se le puede decir a quien tú quieres elogiar. Y además, cuando te lo dicen te suben la moral más alto que el Himalaya. Tenía yo a mi vecina Aurora que cada vez que salía a la calle en la adolescencia, con mi flequillo repeinado con la colonia Nenuco, me cogía de las mejillas y gritaba en el rellano de las escaleras: "Quién fuera joven para irse contigo, Pichita de Oro. Hoy vas a ir partiendo corazones por la calles. Lo más guapo de la barriada". Y mis pies volaban por el aire mientras me acariciaba la cara la brisa de mi bahía.
En Twiter sería:
-¡Qué manos tienes más lindas!, ¡??????????!
Verdad que no es lo mismo. No, no es lo mismo.
Y el último:
Mi padre está enseñándome a ir en bicicleta. Los Reyes me han traído un monstruo al que no llego ni poniendo calzas en las suelas de los zapatos. Después de varias horas, parece que empiezo a coger algo de estabilidad. Cuando me emociono y voy cogiendo la vertical sin que las manos de mi padre arropen mi desenvoltura, una piedra se interpone y doy con los huesos en el suelo.
-¡Qué niño más carajote!. Ven que te levante y te coma a besos.
Si alguno ve alguna palabra ofensiva que me lo diga. Pero a mí lo que más rabia me dio fue que me dijera niño, cuando yo me sentía un Bahamonde sobre la bicicleta.
Sería una pena, por tanto, que quisieran quitar del glosario twitero palabras que, bien empleadas, pueden llevar tanto o más cariño que cualquiera otra.
Así que antes de hacer un listado de palabras, prueben a entender a la gente que las emplea. No vaya a ser que quieran terminar con la forma de hablar de un pueblo. Y, cuidado, en este caso los que perderían serían ustedes. Cádiz es mucho Cádiz y ha sobrevivido a mucha gente. También va a sobrevivir a Twitter. No lo duden. Ya vendrá otra cosa.
Por eso les recomiendo que no demuestren su falta de cultura, mandatarios del Twiter. No pasen por esa vergüenza, que muchas veces lo han intentado y no han conseguido nada.
Porque si esto es lo que quiere censurar Twitter, se puede encontrar con que en Cádiz inventemos el "Retuite" o el "Contratuite". Porque años, siglos llevamos que no nos callan la boca. Y en esta tierra de la libertad, hemos demostrado siempre, que aunque nos tachen las palabras, no podrán nunca pisotear nuestras ideas.

Si Twiter es tan tontón,
que me quiere censurar,
va a tener que demostrar,
que piensa con la cabeza,
y si no tiene destreza,
cuando escucha a un gaditano,
se creerá muy ufano,
que lo está entendiendo tó
y si no está muy fino
en vez de comer tocino,
se comerá un mo-rcón.



Posdata para los no gaditanos: las rimas truncadas sirven para expresar con ironía lo que quieres decir sin tener que decir lo que no te dejan decir. Prueben a cambiar mo-rcón con otra terminación, por ejemplo, con la que misma con la que acaba cajón.

viernes, 20 de enero de 2012

Salud. Dinero. Amor


Ni salud, ni dinero, ni amor, yo lo que quiero es acceso gratis a la cultura.
No soy pirata. Mi casa está llena de libros.
No soy pirata. Mi casa está llena de discos de música.
No soy pirata. Mi casa está llena de DVDs.
No soy pirata. Estoy abonado a todos los canales de pago.
Soy un afortunado.
Pero hay escenas escondidas en algunas películas que le daría vida a muchos enfermos. Hay estribillos de canciones que serían capaces de enamorar a las parejas más distantes. Hay ideas agazapadas en algunos libros que resolverían la vida profesional de muchos indigentes.
Y hemos tenido en nuestra mano, durante algún tiempo, la oportunidad de ver como todos podían disfrutar de secretos escondidos.
No me quiten los manuales. No me quiten los libros. No me quiten la música. No me quiten las películas.
Algún médico de algún país en que los libros no llegan fácilmente a mitad de la jungla habrá podido aplicar a algún paciente algún remedio novedoso.
Algún emprendedor de algún país en que las ideas no floten en los ríos que perfilan sus aldeas habrá podido desarrollar alguna idea enriquecedora para favorecer a alguno de sus conciudadanos.
Algún joven romántico de algún país en que escasean las bellezas habrá podido robarle con una melodía sensible el corazón a alguna chica que se podía deslumbrar ante las riquezas algún cacique de turno.
Alguna pareja habrá entrelazado sus manos en alguna habitación oscura mientras aúnan sentimientos y acercan voluntades.
Hoy en día los artistas se están convirtiendo en los ciudadanos más egoístas e insolidarios. No se conforman con ganarse su sustento, quieren enriquecerse rápidamente por un afortunado día en que las musas compartieron algo de su gracia con ellos.
Artistas que llevan las pancartas más agresivas cuando se trata de pedir sanidad pública y gratuita. Artistas que son los más solidarios cuando quieren que papá estado reparta las migajas entre los desahuciados. Artistas que se bajan de sus grandes cochazos y que momentáneamente abandonan sus hermosas mansiones, para hacerse la foto de turno con el indigente.
Artistas que quieren convertir los derechos de autor en un impuesto revolucionario mafioso que les permita no abandonar su traumática y atormentada vida de artista.
Los mismos argumentos que utilizan para cerrar las puertas a las descargas de cultura son las que se podrían utilizar para cerrar las bibliotecas públicas (¿por qué no hay fonotecas públicas?¿por qué no hay videotecas públicas?).
Internet está en peligro. Las ventajas de Internet están siendo minadas.
Nadie acaba con el pirateo de los auténticos piratas, de los que quieren vender como trabajo lo que sólo es propaganda. Los discos deberían de ser regalados como material informativo y lo único que se debería de pagar son los conciertos, las actuaciones públicas. Los auténticos piratas son ellos, que quieren convertir la cultura en un tesoro al que no tenga acceso nadie que no ponga un doblón de oro en la mano del corsario de turno que te amenaza con su cuchillo en la boca.

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