domingo, 27 de enero de 2013

Un libro para un Caso Clínico: Mercedes quiere pasear

El libro:

Y me da rabia este libro. Lo leo y me enfurezco.
¿Es envidia?
Puede ser.
La medicina española está entre las primeras del mundo.
¿También la anestesia?
Permítanme que lo dude.
Puede ser que sea terrible que veamos en poco tiempo como algunos médicos dejarán nuestro país. Ojalá me equivoque.
Pero si esto ocurre se comprobará que los médicos anestesiólogos españoles estarán preparados para trabajar en cualquier hospital de cualquier lugar de nuestro planeta.
¿Y esto contradice mis palabras anteriores?
Pues no. Tenemos a los mejores médicos anestesistas del mundo, pero vivimos en un país en que no podemos ejercer adecuadamente la especialidad.
Vayan a la página 11 y lean lo que dice sobre la consulta de anestesia:

"En Francia, tras el decreto del 5 de diciembre de 1994, esta consulta debe realizarse 48 horas antes de la anestesia para procedimientos programados y no dispensa de la consulta preanestésica durante las horas anteriores a la intervención."


Y es que, hoy por hoy, estamos en pañales en la defensa de algunos de los derechos de los pacientes y de los médicos anestesiólogos.
En un momento en que hay un pulso entre algunas compañías aseguradoras, que no respetan unos acuerdos firmados con las Asociaciones de profesionales en Anestesia en España en el año 1995 para poder desarrollar la especialidad con todas las garantías para el paciente, se echa de menos tener una legislación que ampare a los anestesiólogos y/o los pacientes.
Tenemos a los mejores anestesiólogos. Deberíamos de tener la mejor legislación. Nos quedan muchos años.
Libros como éste son una espinita que se clava en nuestra alma. 
¿Tendrán un momento los políticos para entretenerse en crear una legislación, parecida a la francesa, que defienda los derechos de los pacientes?
Todos los que hagáis comentarios durante el mes de febrero en esta entrada tendréis opción a recibir de la editorial Panamericana un ejemplar de este libro. Se realizará un sorteo entre las respuestas más adecuadas. Suerte.

El caso: Mercedes




Mercedes tiene 94 años. Al salir de un taxi no ha visto el escalón que tenía debajo y ha dado un traspié. Consecuencia: fractura de fémur. Solución: pasar por el quirófano.
He aquí las recomendaciones de cualquier libro de cirugía. La mayoría de las veces se explica en dos líneas en cualquier tratado de traumatología. Los anestesiólogos sabemos que no es tan simple.
No se ha roto un fémur. Lo que en realidad ha pasado es que una abuelita se ha roto un hueso. No es lo mismo. No se operan huesos. Se operan personas.
La vida de Mercedes está llena de sonrisas. A pesar de los pesares.
Una persona que nace en el año 18 del siglo pasado ha visto muchas cosas y, necesariamente, ha tenido que vivir muchas tragedias. Pero Mercedes no ha perdido la sonrisa.
Tampoco la perdió el día que la ingresaron con un infarto de miocardio masivo que la tuvo en la UVI unos cuantos días.
Se recuperó totalmente. Desde entonces solo ha precisado un tratamiento para controlar su hipertensión y unas dosis mínimas de aspirina que le recomendó su cardiólogo después de confirmar su recuperación total.
Mercedes sale todos los días. A Mercedes le gusta pasear. Le gustaría salir sola, pero acepta que siempre le acompañe un hijo o una hija. Ella dice que sale acompañada por la Guardia Civil. Mercedes siempre le busca la sonrisa a la vida.
Mercedes se asea sola, se defiende sola. Tiene una vida independiente que ya desearíamos muchos.
La intervención quirúrgica está indicada. La alternativa sería esperar que se consumiera en una silla.
Aquí os planteo las siguientes dudas:
-¿Cuales son las complicaciones más importantes del retraso de este tipo de cirugía en los ancianos?
-¿Qué problema se presenta al estar tomando aspirina?¿Habría que demorar la cirugía?¿Qué medidas se deberían de tomar si se quisiera realizar una cirugía inmediata?
-Esta pregunta es para anestesiólogos en formación o, para algún anestesiólogo desocupado que haya entrado despistado en esta humilde página y me esté leyendo: ¿qué técnica anestésica estaría indicada en la paciente?.
P.D.: Hace pocos días el médico traumatólogo me confirmó que había podido saludar a Mercedes por la calle.

El regalo:
La editorial Panamericana se compromete a regalar el libro "Anestesia y Reanimación. Protocolos" entre las personas que realicen los mejores comentarios a las preguntas que se plantean en este Caso Clínico.

Imagen de "Mercedes": blog http://patrichueck.wordpress.com/tag/curueno/

jueves, 24 de enero de 2013

A modo de disculpas


Desde pequeño me he escudado en que las cosas de Palacio (mi apellido) van despacio.
No me tengo por una persona lenta, aunque trato de defender que algunas actividades llevan su tiempo y no es bueno correr en ellas. También he defendido que no hay que desistir en intentar conseguirlas porque otros piensen que has consumido el límite que ellos tratan de imponer.
Nada más acabar la residencia me encontré inmerso en el equipo quirúrgico del Profesor Rafael Vara Thorbeck. Eran los tiempos en que los catedráticos tenían ganado un más que merecido respeto.
Un anestesista joven, casi un espontáneo, en el mismo cartel que un Gran Maestro.
Quizá voy a recordar lo que pudo ser el día de mi alternativa. Elegí una anestesia intradural para un paciente al que se le iba a realizar una herniorrafia inguinal.
Una espalda difícil.
Cuando elijo una técnica para un paciente es porque pienso que es la mejor que le puedo ofrecer. Y esa idea es la que me lleva al empeño de conseguirla.
Ese día tardé bastante. El límite de tiempo para realizar una técnica no está escrito en ningún libro. Tampoco está escrito cuánto puede un cirujano tardar en realizar una apendectomía o un traumatólogo es retirar un tornillo o una placa de una fractura consolidada.
Reconozco que ese día tardé bastante.
Me di cuenta que las manillas corrían más que yo cuando percibí que se podía cortar el silencio en el quirófano. Todo el mundo me miraba y pasaba su mirada al Señor Catedrático.
Quizá fue mi empeño o quizá la gran educación con que siempre me trató Don Rafael, al final pude acabar anestesiando al paciente con la técnica que había elegido.
A mis suspiro por haberlo conseguido, se unió el suspiro de todo el personal de quirófano.
Creo que algún cirujano ayudante pensó que iba a asistir a una reprimenda merecida por parte del Cirujano Jefe.
Pero yo estaba contento, esa fue mi fortaleza. Y se me notaba.
Me dirigí hacia él, que no había abandonado el quirófano en ningún momento, y busqué su comprensión.
-Creo que he tardado más de la cuenta Don Rafael.
-No se preocupe, todo el mundo puede tener un mal día.
Su sonrisa fue un capote que me acompañó durante mucho tiempo.
Hoy no es lo mismo. El caso es distinto.
La tardanza en escribir esta entrada y la siguiente han sido ajenas a mi voluntad.
Prometí que iba a participar en una idea de una editorial para poder regalar libros y ya ha llegado el momento.
Desde que me embarqué en esta idea de generar una serie de Casos Clínicos que ayudaran a conocer la anestesia y una serie de libros que hablan de ella, han surgido una serie de cambios en la editorial que han enlentecido el proceso.
Pero empieza el crucero.
Ya está preparada la primera entrada para iniciar la travesía.
En unos días será la botadura.
Disculpen la tardanza.

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