martes, 31 de marzo de 2009

2010: Año Andaluz del Control Hospitalario del Dolor


Hace ya muchos años que nació desde la OMS la iniciativa de los Hospitales Sin Dolor. En España, sin embargo, sólo se han sumado 10 hospitales, 2 de ellos en Andalucía (Sevilla y Cádiz llevan la iniciativa). Algunos anestesiólogos granadinos desearíamos que se pusiera en marcha una iniciativa que consiguiera que todos los protocolos que tienen como finalidad disminuir el dolor en los hospitales andaluces se pongan en marcha en 2010, sobre todo los relacionados con el dolor que surge alrededor de toda intervención quirúrgica. Quitar el dolor es humano, y, lo que es más importante, no es caro. Es más, un adecuado tratamiento del dolor disminuye las complicaciones relacionadas con la intervención quirúrgica (neumonías, IAM, crisis hipertensivas...), con lo que además de mejorar los resultados, estamos disminuyendo los gastos relacionados con la atención de complicaciones importantes relacionadas con el dolor mal tratado. Los responsables médicos y los gestores de los hospitales andaluces deberían de explicar por qué no ponen en marcha todos los medios necesarios para garantizar la disminución del dolor en la atención hospitalaria de los andaluces. Desde ésta página me gustaría hacer un llamamiento para que todos los particulares y todas las instituciones que estuvieran interesados en el tema, nos pudiéramos poner de acuerdo para que el año 2010 sea el año de los Hospitales Sin Dolor en Andalucía.
En la medicina privada el problema es fácil de resolver: consiste en que los Gestores de la Compañías Aseguradoras y los Directores Médicos responsables admitan en los baremos de la especialidad de Anestesiología los conceptos relacionados con el tratamiento del dolor postoperatorio y, que por cierto, fueron ya aprobados en el acuerdo de las compañías aseguradoras con el Colegio Oficial de Médicos de 1995.
Un comienzo podría ser el apoyo del documento de consenso de la Asociación Granadina de Médicos Anestesiólogos "Genil 2007" para el Tratamiento del Dolor Postoperatorio.

sábado, 21 de marzo de 2009

El segundo catéter epidural


Si alguna vez un anestesiólogo le ha quitado un catéter epidural que no funciona y se lo ha vuelto a colocar, no sabe usted la suerte que ha tenido. Habrá escuchado de algún pariente al que le han dejado el catéter epidural después de una intervención para controlar el dolor postoperatorio y que no le ha funcionado, o también de alguna amiga o familiar que después de haberle colocado la epidural para el parto y le ha seguido doliendo. Si el anestesiólogo que le atendió le volvió a colocar otro catéter, no piense usted que tuvo mala suerte porque el primero se lo colocó mal. Hay un porcentaje de catéteres que no funcionan, a pesar de que la técnica haya sido correcta y el médico sea una profesional experimentado. Sin embargo, no en todos los hospitales, los anestesiólogos tienen el suficiente tiempo o dedicación para poder hacer un seguimiento exhaustivo de sus catéteres. Por eso si su anestesiólogo le retiró el catéter y le colocó un segundo catéter, es señal de que no le perdió de vista y pudo tener tiempo de preocuparse de usted.
Para mí, la colocación de un segundo catéter es una muestra de la profesionalidad de un Servicio de Anestesia, de tal forma que debería de quedar como un Indicador de obligada cumplimentación en la Memoria Anual de actividades de todos los hospitales donde se desarrolla una programación quirúrgica.
Un número pequeño de segundos catéteres colocados demostraría una dificultad en el seguimiento de los pacientes atendidos por el Servicio de Anestesiología, que habría que resolver aumentando el número de Anestesiólogos de la plantilla. Un número excesivo de catéteres epidurales colocados representaría una preparación deficiente del personal médico, pero también hablaría de una preocupación para la correcta implantación de la técnica (quizá sea más frecuente en hospitales docentes, dónde se forman los futuros especialistas).
El seguimiento del Indicador de Segundos Catéteres Epidurales Colocados (SCEC) debería de unirse al Indicador de Porcentaje de Catéteres Epidurales Efectivos (PCEE). De esta forma se valoraría de una forma más discriminativa la eficacia de la técnica. Cada especialista debería de tener el objetivo personal de que el porcentaje de segundos catéteres epidurales estuviera dentro de unos límites aceptables y que el número de catéteres epidurales efectivos fuera el mayor posible.

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