sábado, 16 de octubre de 2010

Pedro y el lobo


No hace falta que les presente a Pedro, ¿o sí?.
Pedro está siempre en quirófano. Atento al lobo.

Una de las misiones del anestesista es ahuyentar al lobo. Hacer todo lo posible para que no se presente. Saber de sus costumbres, de sus horarios, de sus trampas, de su astucia. El anestesista, como buen pastor, debe ser más listo que cualquier lobo.
Al lobo le gusta dar sustos a los pacientes frágiles de corazón. Le endulza la vida a los pacientes melosos. Agota a los abuelitos. Y le encanta hacer de las suyas cuando el pastor se despista o se duerme.
Todo pastor que se precie sabe que necesita un ayudante. No se puede mantener la atención constantemente. Es bueno compartir el cansancio.
Por eso hay que confiar en Pedro. ¡Atento si Pedro te avisa!. Hay que hacerle siempre caso a Pedro.
Hubo una vez un Pedro que le dio mala fama a todos los Pedros, pero la cosa ha cambiado, eso es cosa del pasado, ¿o no?.
¿Te fías de tu Pedro?¿No te fías de él?
¿Cómo debe ser un buen Pedro? Está claro: inteligente.
Mi Pedro es un aparato al que yo le confío en control de las constantes más importantes de mis pacientes.
Por ejemplo, el pulso:
-"Pedro, avísame si se enlentece o si se acelera".
Por ejemplo, la tensión arterial:
-"Pedro, avísame si se sube mucho o baja mucho".
Por ejemplo, los niveles de oxígeno en la sangre:
-"Pedro, avísame si se se pone demasiado azulito".
Y Pedro me avisa:
-"Pipipipipí, Pipipipipí, Pipipipipí....."
Que quiere decir:
-"El lobo, el lobo, el lobo..."
Y sabe distinguir si el pulso se está acelerando o si es que el paciente está jugando con la pinza que tiene colocada en el dedo. Y sabe distinguir entre que está disminuyendo el aporte de sangre a la mano o es que coincide que le está tomando la tensión en ese momento en la misma mano que tiene el sensor de pulso. ¡Es listo mi Pedro!¿verdad?.
Se imaginan un Pedro que constantemente y por cualquier motivo estuviera gritando:
-"El lobo, el lobo, el lobo..."
Acabarían no haciéndole caso nunca, incluso cuando apareciera el lobo.
Se imaginan un Pedro que cuando los cirujanos utilizaran el bísturí eléctrico estuviera gritando constantemente:
-"El lobo, el lobo, el lobo..."
Como si el paciente hubiera entrado en fabrilación ventricular. Acabarían no haciéndole caso nunca, incluso cuando fuera verdad.
¿Que no siga?¿que el Pedro qué tu tienes es de los que gritan constantemente?¿que en tu quirófano ya nadie le hace caso a tu Pedro?
¡Bueno!¡me callo!
Creía yo que no había tantos antiguos Pedros, creía que ya todos eran inteligentes.
¡Y yo que estaba preocupado porque quiero enseñar a mi Pedro a que si le digo que se calle durante tres minutos porque hallamos detectado ya algún lobo y él detecta otro lobo con perores intenciones, pase de la orden de estar callado y me avise!. Bueno, ya no hablo más.
-¡Qué suerte tengo con mi Pedro! A lo mejor, si los que nos dejan sus ovejas para que las cuidemos lo supieran...

P.D.1: La velocidad con que se está desarrollando la tecnología informática no se corresponde con la actualización del aparataje anestésico en quirófano. Las compras para anestesia, en realidad para el paciente, ocupan los últimos lugares de los presupuestos hospitalarios.


P.D.2: Cuando una alarma de un monitor anestésico se apaga, se apagan todas las alarmas durante 3 minutos. La incorporación de un sistema que diera prioridad a una serie de incidentes que se suelen asociar a situaciones de alta peligrosidad evitaría problemas importantes. Ej: Si durante una intubación dificultosa se desconectan las alarmas al confirmar una disminución de la tensión, no se detectará una disminución de los niveles de oxígeno en la sangre del paciente durante los tres minutos siguientes al momento en que se desconectaron las alarmas.


1 comentario:

Martuka dijo...

Mianestesista, te echaba de menos, como me gustan tus artículos, los explicas divinamente y haces que reflexionemos y que pensemos en cosas que ni siquiera nos planteabamos.
Muchos besos y nos seguimos viendo por aquí.

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