domingo, 17 de febrero de 2013

En defensa de la Medicina Privada

La Medicina Privada debería ser un negocio. Desafortunadamente no lo es. Tiene el riesgo de convertirse en un chanchullo.
En los negocios existen unas normas, tienes unos derechos y puedes defenderte. En los chanchullos no.
¿Puede haber una buena Medicina Privada? Yo creo que sí. Pero el problema es que no depende sólo de los médicos.
Y, además, los médicos españoles están acomplejados.
Pocos defienden públicamente un sistema Privado de asistencia. Y esto no es bueno.
Los médicos no estudiamos para ser empresarios. Es una tarea que tenemos que aprender con bastante esfuerzo. Pero los Pacientes lo necesitan. Necesitan que sepamos rebatir los argumentos pseudoeconómicos de los que quieren condicionar nuestra asistencia. Hoy más que nunca.
Hay un gran riesgo, en la actualidad, de que la Medicina Privada desaparezca.
La crisis está llevando a muchos médicos, que siempre han trabajado en la medicina pública, a la medicina privada. Y creo que esta renovación puede ser muy positiva. Pero lo gestores de la medicina privada están cayendo en la tentación de imitar a la medicina pública. Está cayendo en la tentación de funcionarizar al médico. Y sería bueno que alguien lo impidiera.
Se está atacando a la libre elección de médico. Se está echando a muchos compañeros de los cuadros médicos de las aseguradoras y están entrando otros que no tienen que demostrar en absoluto su valía. No hay Carrera Profesional en la medicina privada, y debería de haberla. Al paciente se le está obligando a elegir a otros médicos, sólo porque son más baratos.
¿Qué se entiende por barato?
Barato es que se le paga menos por cada acto médico. Pero también barato es que se está reduciendo el Baremo de Actos Médicos.
¿Y qué es un Baremo?
Es el documento que acredita la atención que el asegurado va a tener derecho a recibir.
Si en el Baremo de Anestesia las compañías aseguradoras no reconocen el pago de las Consultas de Anestesia, no se reconoce la atención de Urgencias, no se reconoce la atención al paciente de Alto Riesgo, se le están recortando derechos a los pacientes.
Las Compañías Aseguradoras han firmado un documento a nivel nacional reconociendo el Nomenclator de Anestesia y del resto de las especialidades. Pero en muchas provincias están costando mucho trabajo que se reconozcan dichos acuerdos.
A los médicos anestesiólogos nos está costando mucho trabajo que al paciente se le reconozca que tiene derecho a no tener un dolor descontrolado en el postoperatorio inmediato. Nos está costando mucho esfuerzo que se reconozca que los pacientes tienen derecho a ser vistos en consulta con más de 24 horas de antelación antes de la intervención programada.
En otros países (Francia tiene legislación desde 2004) ya existe una normativa que regule la atención anestésica del paciente que va a ser intervenido.
España le tiene miedo a la Medicina Privada porque, a diferencia de otros países, en el nuestro no hay una normativa legal que asegure la asistencia del paciente en la medicina privada y tampoco hay Defensor del Paciente en la Medicina Privada. El médico está indefenso para realizar esta defensa sin caer en las consecuencias de algún Gestor que piensa más en su sillón que en la defensa de la salud de sus asegurados.
Es hora de que se exija a las Compañías y a los Hospitales transparencia. Muchos hospitales estarían orgullosos de demostrarla. Muchas nuevas empresas que están recién introducidas en el negocio de la Sanidad, se beneficiarían de que hubiera una normativa. Los médicos y las Asociaciones Profesionales de Médicos Especialistas podrían ayudar mucho a tener la mejor Sanidad Privada de nuestro entorno. Es el momento de no tomar caminos equivocados.
La Sanidad Privada Española puede traer mucho dinero a nuestro país y mejorar la atención de nuestros propios pacientes, así como disminuir los costes totales de la atención sanitaria.
Este año, sin más demora, se deberían de establecer los Indicadores Mínimos de Calidad en la Asistencia Sanitaria Privada. Sería como la reconversión de los Bancos y Cajas de Ahorro, que hemos vivido en nuestro país cuando ya era un poco tarde, pero en los Hospitales, Clínicas y Compañías Aseguradoras, antes de que sea demasiado tarde. No vale cualquiera para dirigir un Hospital, como no vale cualquiera para llevar las riendas de un Banco. Ni todos los hospitales, clínicas y aseguradoras actuales están capacitadas para hacerlo. Y como hay dinero por en medio, sería bueno que se controlara dónde va a parar. Sobre todo, el que viene de la Tesorería del Estado, vía funcionarios.
Al asegurado hay que darle lo mejor. Al médico hay que dejarlo trabajar para darle lo mejor a sus pacientes. Y no debe de haber intermediarios que desvíen su esfuerzo. Solo los buenos intermediarios deberían de seguir en el negocio. Un negocio. No un chanchullo.
Los médicos sabemos mucho de Medicina. De medicina pública y de medicina privada. Y no deberían de olvidarse de nosotros. Ni de nuestros consejos. 
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P.D.: Mientras se entretiene a los ciudadanos con un debate falso entre Medicina Pública o Privada (cuando las dos deberían de ser buenas formas de aplicar la medicina), existe un riesgo real de que se disminuya la calidad en las dos formas en que el paciente puede acceder a la salud.
La defensa de la Medicina Pública no debería de implicar un enfrentamiento con la Medicina Privada.
La defensa de la Medicina Privada no debería de implicar un enfrentamiento con la Medicina Pública.

6 comentarios:

gangas dijo...

Saludos Miguel Ángel, siempre te he leído juicios certeros y equilibrados.

Nieve en la sierra y la primavera a punto de estallar, siempre adelantada en Granada xD

MiAnestesista dijo...

Defiendo la medicina pública. Puedo hacerlo y lo hago. La medicina privada necesita apoyo de todo el mundo para que siga siendo una buena opción. El terremoto que está existiendo en la medicina pública, puede derrumbar también a una buena medicina privada. La ausencia de normativa es lo que puede hacer que todo se vaya al traste. Un cariñoso saludo.

enfermero9 dijo...

PLAS, PLAS, PLAS...

MiAnestesista dijo...

enfermero9: Cenquiu, cenquiu, cenquiu... En este país pueden estropearnos lo que funciona. La medicina Pública funciona. La medicina Privada funciona. Es bueno que defendamos cualquier forma de medicina. Sin enfrentamientos. Los pacientes necesitan saber que desde cualquier sitio, estamos siempre de su lado.

María dijo...

Yo soy usuaria de la Sanidad privada desde hace ya algún tiempo.
Es una gran ventaja poder visitar a un médico cuando surge un inesperado problema en vacaciones, sin tener que esperar durante 5 horas en una sala de espera.
La última vez que estuve de vacaciones, mi hija pequeña se puso enferma y busqué un doctor que estuviese asociado con mi aseguradora a través de una página (www.clickcita.com) que me recomendó una amiga. En menos de 1 hora mi hija ya había recibido la atención que necesitaba, un sábado por la tarde!

No soy contraria a la sanidad pública pero considero que es un sistema ineficiente

Manuel Clemente dijo...

He llegado aquí despues de un enfrentamiento con mi cardiologa. el tema era sencillo, me derivan a cardiología de la seguridad social, me mandan un ecocardiograma dentro de seis meses, me hago las pruebas por lo privado para acelerarlo y voy a consulta con todo. La buena señora monta en colera y monta un pollo de mil demonios, debido a que según ella los pacientes no son intercambiables.
¿no es eso un juicio de valor adelantado y que enfrenta los dos sistemas desde dentro?
Como anecdota, la semana que viene tengo cita en una clinica privada con la cardiologa compañera de este elemento... ¿incoherente? Un rato.

Yo creo que los dos sistemas pueden y deben convivir, y que mientras haya reinos de taifas, esto no funcionará como se debe.

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