viernes, 22 de enero de 2010

Grandes Maestros: José Luis Carasa Gaztañondo


José Luis era un vasco que se enamoró de Granada. No dejaba de subir ningún año a su tierra y tenía dos pasiones, que yo sepa: "El Caballero de la Triste Figura" y hablar de su suegra. Se leía el Quijote entero una vez cada año y su risa vasca, vasca, vasca se complacía en recordar capítulos de su loco favorito.
Trabajador incansable, era el látigo de los cirujanos. Le gustaba decorar la mesa de su quirófano (un Temel muy resistente), con unas pegatinas circulares que traían los electrodos de monitorización cardíaca. Cuando yo llegué a su quirófano, el aparato de anestesia me recordaba la iglesia de las Conchas de La Toja.

José Luis decía que "un buen anestesista, ¡oye!, con un rollo de esparadrapo y una bala de oxígeno, es capaz de dormir a cualquier paciente, ¡pués!". Podía con todo y tenía recursos para todo.
Entre las cosas que más recuerdo que me enseñó destaco una, por otra parte, muy lógica: "Infiltrar con anestesia local una zona no quita el dolor por si sólo. Además hay que dar ... tiempo para que haga efecto".
Todos lo queríamos mucho. Su cariño y su dulzura con los seres queridos no tenía límites. Una persona fiel con sus fieles, pero que no tuvo mucha suerte en la vida. Hubo una época en que tuvo que esconderse las lágrimas que no quería que bañaran sus ojos. Desde que vio a uno de sus hijos fallecer delante suya en un inesperado y terrible resbalón en las escaleras en su propia casa. Fue una época dura, donde algunas malas personas aprovechaban para intentar hacerle pagar inventadas deudas personales. Un compañero cirujano salió en su defensa e hizo callar al canalla diciéndole "Pues yo preferiría que me anestesiara José Luis dormido a que tú me operaras despierto". Un Gran Maestro.

7 comentarios:

Berni dijo...

Me parece una entrada triste, que me ha dejado como un arañacillo en el corazón.
Es cierto que hay gente que parece que no tener suerte en la vida, a pesar de ser estupendas personas, y es totalmente injusto...
Siempre hay seres nobles y bondadosos como tú, que recuerdan el lado amable de todo y de todos, con lo que verdaderamente merece la pena quedarse.
Gracias MiAnestesista.
Un cariñoso saludo

Juana dijo...

La Vida nos acerca a los "Maestos" es muy agradable recordarlos.
Me ha encantado el dibujo, muy de comic.

MiAnestesista dijo...

José Luis tiene también anécdotas simpáticas. No quiero dejar tristeza en su recuerdo.
Ahí va una.
Un niño que estaba ingresado en UCI por episodios frecuentes de apnea y sibilancias muy intensas y llamativas. Como habia que estar aspirando frecuentemente tanta mucosidad, pensaron que podía haber un tapón espeso de moco que precisaba ser retirado con ayuda de broncoscopia.
El niño fue a quirófano y José Luis se encargó de anestesiarlo. Todo estaba preparado para que el el Cirujano Infantil realizara la toilette bronquial.
Después de ventilar al pequeñín y dormirlo con anestesia inhalatoria cogió el laringo con una mano y el tubo con la otra. Se asomó a la boca y soltó el tubo. Miró al cirujano y preguntó:
-"Oye. ¿Los mocos tienen número?"
El cirujano lo miraba impávido.
-"¿No?"
Cogió unas pinzas y mientras iba sacando algo dijo:
-"Entonces esto es una bola de una lotería, pues."
Y en la punta de la pinza apareció una bolita de esas que sirven para jugar a la lotería en las casas.

Cuando recordamos a José Luis nos sonreímos diciendo eso de "¿Los mocos tienen número?".

jane dijo...

Me gusta tu José Luis, tan irónico, tan tierno, tan humano... A todos los profesores nos gustaría que alguno de nuestros alumnos nos recordara con tanto cariño como tú a los tuyos.

Miguel Angel dijo...

Un tío cojonudo... simplemente. Y una gran verdad: de Grandes Maestros Grandes Alumnos... porque de casta le viene al galgo enhorabuena por la parte que te toca.

Ignacio dijo...

Aunque no tengo el gusto de conoceros, o al menos ahora mismo no caigo, quería daros las gracias a todos, especialmente a Miguel Ángel, por seguir acordándoos de José Luis, mi padre, habiendo pasado tantos años desde que falleció.

No os podéis hacer una idea de la satisfacción que da oir hablar así de una persona tan especial como era él.

Muchísimas gracias.

MiAnestesista dijo...

Ignacio, José Luis, tu padre, era muy cariñoso. Guardo un gran recuerdo de él. Un abrazo.

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