lunes, 21 de diciembre de 2009

¡Maldito dolor de cabeza!¡Maldita epidural!


Que con algunas epidurales vemos dolor de cabeza, es cierto. Que el dolor de cabeza puede llegar a ser insufrible, una gran verdad. Que el paciente sólo quiere estar en su cama acostado porque levantado el dolor es inhumano, también. Que, algunas veces, lo peor son los vómitos, las náuseas, el rayo de sol que da en tus ojos y hace que la cabeza te estalle, no tiene ninguna duda. Que en algunas intervenciones los pacientes lo sobrellevan bien, no se puede decir que sea mentira. Que las miradas más asesinas que puede recibir una anestesista son las de una madre recién parida que no puede apretar a su niño en sus brazos porque el anestesista le ha echado a perder el día más bonito de su vida, es una verdad que no tiene contestación. Pero ...

También es verdad que el dolor de cabeza que se relaciona con la epidural se presenta muy raramente. Que cuando se presenta en cualquier intervención es un hecho anecdótico. Pero si lo hace alrededor del parto, entonces, la paciente que lo sufre, lo pasa tan mal, que se lo cuenta a todo el mundo y, por eso, parece que es muy frecuente, muy frecuente, muy frecuente. Pero no nos llevemos a engaño. No todo el mundo tiene una amiga o una vecina o una compañera de trabajo a la que le pusieron la epidural para el parto y tuvo un dolor de cabeza inhumano. Ni nadie puede afirmar que todos los dolores de cabeza después de un parto son por la epidural.

-"Doctor Palacio, lo está buscando la secretaria".
Tere es la Secretaria de Anestesia del Clínico. Quizá fuera ya secretaria de anestesia antes de que existiera el Servicio, porque es lo más firme, más constante y más sólido del Servicio de Anestesia. Tere me estaba buscando después de una tormentosa guardia.
En el Hospital San Cecilio, en el tiempo en que yo estuve, las guardias de anestesia las hacíamos SuperHéroes, gente seleccionada con criterios exclusivos, que eran aclamados por todos los servicios de cirugía habidos y por haber y que nos perseguían a todas horas y por todos los lugares, reclamando que salváramos a la humanidad. En aquel Hospital supe que el trabajo no tiene límites, que el esfuerzo no es agotador, siempre hay algo que puedas hacer después de creerte realmente aplastado. Las guardias eran de 24 horas y duraban 24 horas, es decir 1440 minutos, de los que no se paraba ninguno de los 86.400 segundos transcurridos.
Llegué arrastrándome a la Secretaría para preguntar el motivo del requerimiento.
-"La paciente de la cesárea de la guardia de ayer, que tiene una meningitis. Que el ginecólogo ha ido a verla y dice que le quites el catéter epidural, que ya está cansado de las complicaciones del catéter en las cesáreas"- Así es Tere, en dos frases está explicado todo el problema, ¿para qué malgastar más palabras?.
Tenía al residente al lado y fuimos repasando por el camino.
La punción había sido seca (llamamos punción húmeda cuando se toca duramadre y sale LCR, lo que condiciona un boquetito que es responsable del dolor de cabeza hasta que el agujerito se cierra espontáneamente). Se había colocado una epidural para una inducción que había acabado en una cesárea. Se había administrado las dosis según protocolo. Una dosis de prueba en el momento de la colocación del catéter, se había dejado la máquina de perfusión (ACP: analgesia controlada por el paciente) para que la paciente se administrara las dosis analgésicas cuando apretaba el dolor... La paciente no se había quejado de dolor de cabeza en ningún momento. Y cuando se decidió la cesárea al mediodía, se administraron dos dosis de anestésico local, más concentradas, para producir anestesia. Todo bien. La cesárea perfecta. Bloqueo completo. Ningún dolor. Ninguna complicación. La paciente estuvo en reanimación el tiempo oportuno y pasó a planta en el cambio de turno de la noche, por lo que pudo disfrutar de su pequeña.

En el ascensor, el residente me recomendó:
-"Le quitamos el catéter y asunto terminado".
Lo tuve que mirar extrañado porque continuó diciendo...
-"El catéter lo une al Servicio de Anestesia. Se quita el catéter y el paciente es de Ginecología".
No era mala idea. Pero, ¿dónde quedaría nuestro prestigio...?
Nos vestimos de Capitán Trueno y fuimos a defender nuestro orgullo.
Más bien pareceríamos lo que quedó del Tercio de Flandes cuando nos pegaban en todos los frentes, pero, con orgullo, con mucho orgullo...

Llegamos a la habitación. Saco la espada de su funda, la coloco a mi lado y me apoyo en ella. Observo el campo de batalla. La paciente en la cama. El cuello recto. Le costaba trabajo saludarnos. La familia echando fuego por los ojos.
-"Pueden salirse los familiares, por favor".
Se oye el ruido de las navajas cerrándose (o abriéndose) y los familiares van saliendo uno a uno.
-"Se puede quedar el marido".
Las abuelas se palmean el puñal en el liguero al pasar a mi lado. Mensaje entendido.
-"Si esto de la epidural..."-le dice una a la otra.
-"Es lo que yo digo..."- le contesta la consuegra.

-"Vamos a explorarla exhaustivamente...."-le digo al marido.
-"Cuando llegó a la habitación no le dolía la cabeza, pero desde el amanecer el dolor es insoportable. Sobre todo el cuello"-trata de explicarme él- "El dolor no se le calma ni acostada siquiera. No tiene ganas de nada."
Pero a mí me sigue pareciendo que es un dolor algo especial. No se localiza en nuca y no se irradia a las órbitas de los ojos. No se acompaña de náuseas, ni vómitos. No aumenta al levantarse. No se incrementa con la luz. Le molestan las voces, pero es que está cansada. El residente me confirma que la exploración neurológica es normal, pero que le ha econtrado una intensa rigidez de nuca.
No sé que decirle, pero no hay argumentos para descartar que la causa sea la epidural. Algunas veces se ha visto tras una punción aparentemente seca (migraciones de catéter, perforaciones con epidural complaciente...).
-"¿Vamos a iniciar tratamiento de cefalea postpunción...?"-me propone el residente.
-"¿Le van a quitar el catéter?"-el marido, ¿un ruego o una amenaza?.
-"¿Te duele la herida?"-me intereso por la paciente.
-"Le he estado dando a la maquinita del dolor unas cuantas veces y la verdad es que no me duele"
-"¿Puedes mover las piernas?"
-"Perfectamente".
No coincidía con un catéter que migra, pero no sabía que decirles. Estaba a cuadros. ¿Cómo ganaba tiempo...?
-"¿Y tu niña, como está?, ¿sigue tan guapa?"
-"¿Verdad que es bonita?¡Qué guapa es!¡La he tenido toda la noche a mi lado, sujentándola, apretándola con el brazo contra mi corazón!"
¡Acabáramos!
Si los guionistas del Doctor House me hubieran visto en ese momento, seguro que hubieran hecho un capítulo con este caso.
La paciente llega por la noche. Pide a su niña. Se la ponen al lado. La sujeta con el brazo y se la acomoda junto al pecho, sobre el hombro. Toda la noche mirándola. Tan guapa. Tan tranquila que ha estado la criatura, que ni ha llorado. La mamá no se ha movido en toda la noche, mirándola y remirándola. Las enfermeras se la quitaron al amanecer para lavarla un poquito y le dió tanta pena. Y, que como estaba tan cansada se quedó dormida. Cuando se despertó vino ese dolor de cabeza tan grande, que no ha podido aguantarse. Que le empezó por el cuello. Que se lo dijo a su ginecólogo. Que el ginecólogo lo tenía muy claro. "Eso es de la epidural". Que su familia lo ha confirmado y que quiere que se lo resuelva YA.
Que eso...
Que es una tortícolis. Sí, sí, una tortícolis. Nada que ver con la epidural.
El Capitán Trueno mira a Crispín y le dice:
-"Otra batalla ganada"-la espada al cinto. Las manos reposando sobre la empuñadura.
Crispin le contesta:
-"Mi Capitán, el ojo del amo engorda al caballo".
-"Que..., mi querido Crispín, que ya sabes lo que insisto con la visita postoperatoria".

Al día siguiente, cuando entré en la habitación, las abuelas tenían ya cara de abuelas. No hubo ruido de facas. Un par de besos cada una.
-"¿Verdad que es bonita la niña?"-me pregunta la madre de ella-"Igual que mi niña al nacer"
-"Qué bonitos salen con la epidural..., a mí me recuerda a mi niño, es clavaíco. Y lo a gusto que está la madre, que ya no le duele ná"- dice la madre de él.

Por supuesto, le dejé el catéter.

12 comentarios:

Lulú dijo...

¡Hola Mianestesisto!
Quería desearte una Feliz Navidad y lo mejor para estas fiestas...y darte las gracias por todo.
Muchos besos

capitán garfio dijo...

Feliz navidad...Mianestesista...
Te tengo fichao....pásate y nos tomamos unas copichuelas.....y algún que otro polvorón.....

MiAnestesista dijo...

Lulú:
Quiero seguir sabiendo de tí. Pásatelo super bien estas Fiestas. Nos espera un año 10.
Capitán:
Pon tres vasos por ahora. A mí lo que tu bebas, para Lulú que ella pida. Que fluya el vino y los polvorones.
Felices Fiestas.

Lulú dijo...

Querido Mianestesisto:
Me rechiflan los polvorones y las frutas escarchadas...creo que mañana voy a empezar por ahí, jaja!!
Y sabrás de mi, que vendré a visitarte a tu casita frente a la Alhambra.
Muchos besos

junkie dijo...

holaaaaaaaaa,
Feliz Navidad! espero que esté bueno ese cordero asado...

MiAnestesista dijo...

Junkie:
Feliz Navidad.
Por ahora huele bien.

Miguel Angel dijo...

Si es lo que les cuento a mis pacientes y no se lo creen:

"Se pueden tener piojos y ladillas a la vez, pero ¿tienen algo que ver lo uno con lo otro?. ¡Pues no!"

Así que: ¡ole tus güevos!.

Miguel Angel dijo...

Hola Lulú... que te he visto entre los comentaristas.

Lulú dijo...

¡Hola Miguel Ángel!
Acabo de estar en casa de Berni...Entre tu cena y la de B. con acento francés, voy directamente a la farmacia, jajaja, que no me quedan suficientes omeprazoles y almaxes...
Y mi anestesisto, no nos ha invitado a nada, ummm, qué raro, si olía muy bien...

MiAnestesista dijo...

Miguel Ángel:
Le decía a mis residentes que hay que procurar ver a los pacientes después de la cirugía y que la anestesia no es sólo lo que se hace en quirófano. Que en manos de un buen anestesista, lo único que le tiene que doler al paciente es dejar el hospital.
Lulú:
No habrás sido tú la que se comió el postre... Que no quedó ni para hacerle una foto.

VBR dijo...

Buenas,
He leído su blog sobre el tema de la anestesia epidural y el consecuente dolor de cabeza. En mi caso al contrario de su paciente he jurado y perdurado que mi dolor era debido a una contractura cervical. Ya dos días en casa y tres de permanencia en el hospital empiezo a entender que lo que el equipo médico controlaba cada 24 horas y me preguntaba una y otra vez los síntomas y me daban mil explicaciones y sobretodo intentaban tranquilizar para que no me asustara era efectivamente un efecto adverso de la epidural. Estoy en cama y no me encuentro bien. Me estoy tratando con ibuprofeno, café y mucho líquido y deseo que este dolor tan brutal en la parte baja de la cabeza desaparezca. Paso a paso, al menos ya no me duele la contractura cervical. Los pacientes no todos tendemos a culpar al medico de los males. Se entiende que hay riesgos, firmamos al menos en mi caso el consentimiento entendiendo que muchas veces por muy profesionales que sean hay fallos humanos. Yo sufro lo que ha pasado y soy plenamente consciente que es un % muy bajo que ocurra y bajo mi cabezoneria he conseguido que me dieran el alta. Sería dsd luego el mejor lugar para estar tratada en el hospital rodeada de un equipo médico de profesionales. Pero si el tratamiento es reposo como en tu casa en ningún sitio. Créame que los pacientes agradecemos enormemente su labor y me ha gustado leer su forma de plantear una situación muy parecida a la mía que en este caso yo era la que decía que tenía un dolor de cuello (toticulis) y he acabado una vez en casa dándome cuenta que se trata de una complicación de la epidural. Imagínese el dolor que llegue a sufrir en todo el proceso del parto para que este dolor de cabeza lo achacara a una mega contractura.

VBR dijo...

Buenas,
He leído su blog sobre el tema de la anestesia epidural y el consecuente dolor de cabeza. En mi caso al contrario de su paciente he jurado y perdurado que mi dolor era debido a una contractura cervical. Ya dos días en casa y tres de permanencia en el hospital empiezo a entender que lo que el equipo médico controlaba cada 24 horas y me preguntaba una y otra vez los síntomas y me daban mil explicaciones y sobretodo intentaban tranquilizar para que no me asustara era efectivamente un efecto adverso de la epidural. Estoy en cama y no me encuentro bien. Me estoy tratando con ibuprofeno, café y mucho líquido y deseo que este dolor tan brutal en la parte baja de la cabeza desaparezca. Paso a paso, al menos ya no me duele la contractura cervical. Los pacientes no todos tendemos a culpar al medico de los males. Se entiende que hay riesgos, firmamos al menos en mi caso el consentimiento entendiendo que muchas veces por muy profesionales que sean hay fallos humanos. Yo sufro lo que ha pasado y soy plenamente consciente que es un % muy bajo que ocurra y bajo mi cabezoneria he conseguido que me dieran el alta. Sería dsd luego el mejor lugar para estar tratada en el hospital rodeada de un equipo médico de profesionales. Pero si el tratamiento es reposo como en tu casa en ningún sitio. Créame que los pacientes agradecemos enormemente su labor y me ha gustado leer su forma de plantear una situación muy parecida a la mía que en este caso yo era la que decía que tenía un dolor de cuello (toticulis) y he acabado una vez en casa dándome cuenta que se trata de una complicación de la epidural. Imagínese el dolor que llegue a sufrir en todo el proceso del parto para que este dolor de cabeza lo achacara a una mega contractura.

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