martes, 21 de diciembre de 2010

Me encanta Helsinki, creo en los Reyes Magos.




No le he escrito a Papá Noel este año, no tiene mérito, nunca lo hago. Tampoco me ha dado tiempo de escribir la carta de los Reyes Magos. Por eso no sé de quién viene este regalo: La declaración de Helsinki.
Dos simples páginas.
Una cuartilla por detrás y por delante.
Un par de docenas de párrafos...
Pero no pueden resumir mejor mi lucha de todos estos años.
Si tiene un ratito libre, desocupado lector que diría Cervantes, léaselo con tranquilidad.
Para las mentes ocupadas, me he permitido subrayarlos.
El paciente tiene derecho a información (¿dará esto pie a que se reconozcan de una vez las Consulta de Preanestesia?).
Los pacientes tienen derecho a tratamiento del dolor postoperatorio (¿se abrirán los baremos de tratamiento del dolor agudo como actos anestésicos simples?).
Las instituciones deberán de elaborar un Informe Anual sobre morbilidad y mortalidad relacionada con la anestesia y las medidas que toman para disminuir estos parámetros.
Y muchas cosas más.

No tiene desperdicio.
Una llamada a la sensatez.
Un respaldo al trabajo bien hecho.
A partir de ahora podemos sentirnos más seguros.

Si ya sabía yo que había Controladores Aéreos de Quirófano buenas personas.
Solo falta que los pacientes sean exigentes con sus compañías aseguradoras.
Solo falta que las compañías aseguradoras apuesten por la seguridad.
Estaré pendiente de comprobar qué compañías firman el Protocolo de Helsinki e intentaré darles información.
Y, por último, decidme: ¿quién de mis amigos ha escrito este año mi Carta a Los Reyes Magos?

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