¿Mujeres o gatas?. Mi mujer es una Santa. Pero ultimamente me siento engañado.
El trabajo en la medicina privada es muy esclavo. No tienes horas. No sabes que vas a tener un día libre hasta que el día se ha acabado. Hay veces que juntas un día con otro. Sales de tu casa un día a las 7 de la mañana y vuelves a las 42 horas sin haber comido ni bebido como una persona normal. Hasta me paró una vez un control de la Guardia Civil volviendo en la madrugada de un día y medio de parto y me hicieron un control de alcoholemia. Tras el soplo de rigor, los uniformados, tras ver el 0.0 me preguntaron:
-"¿Ha bebido usted algo?"
-"Nada, señor agente, nada. Ni tampoco he comido, por si le interesa..."
Y por lo menos ves a los del tricornio preocupados por tí. Alguien con quien hablar a esas horas de la noche. Porque llegas a tu casa y el único que te dedica un gesto amable es el perro.
Te pueden llamar a mitad de la madrugada para un parto y te llevas toda la noche fuera y vuelves a casa y te acuestas sin hacer ruido para no despertar a tu media naranja porque el día siguiente nos espera un viaje y cuando suena el despertador y tardas en levantarte y te preguntan:
-"¿No te piensas levantar?" - por favor, léanlo con un tono de mucho cariño, no se confundan.
-"Es que no he dormido mucho...." - balbuceas con mucho trabajo
-"¡Bonito día eliges para no dormir...!"- ya digo, léanlo con tono de cariño, de mucho carino.
-"Es que ha tardado en dar a luz la señora..."
-"¡Ah!¿pero has tenido un parto?..."
Y es que a veces quizá sea mejor ser un poco más ruidoso al acostarse...
Pero a lo que iba, la privada tiene mucho sacrificio. Y tu Santa aguanta y aguanta y aguanta... Pero hay veces que se relajan las querencias. Llegas tarde a casa y antes de decir lo cansado que vienes, se adelantan y te dicen:
-"¡Qué día más malo he tenido!¿No te importaría prepararte tu la cena?"
Y qué vas a hacer. Elegiste la profesión de médico por tu voluntad de servicio. Si eres capaz de hacer todo por los demás, ¿no lo vas a hacer en tu propia casa?. Sobre todo porque si no lo haces tú, nadie lo hace nadie por tí.
Y llega un día en que estás ya acostumbrado a esas relajaciones y te van pareciendo hasta normales.
Pero...
Siempre hay un pero. Un día empiezan a cambiar las costumbre. Donde antes había cansancio para atenderte, parece que hay mucho interés en preocuparse por otro. Si a tí no te preparaban ninguna comida, ves como se desviven por que "el otro" no pase hambre. Cuando los domingos amanecía a las 10 ó a las 11, se pone el despertador para levantarse temprano e ir a su encuentro...
Y lo malo es que cuando ella no lo hace, me manda a mí.
¿Queréis conocer al personaje? ¿Queréis saber cuál es el motivo de mis celos? No tiene nombre...
Sí. Es esta gatita.
Un día se acercó a la puerta de la consulta y es tan zalamera que supo ganarse la atención de todos. Empezó mi mujer. "Que mira que carita tiene. Que mira qué cariñosa. Que mira cómo agradece las caricias. Que me espera todas las mañanas. Que me acompaña hasta el final de la calle".
"Que cuando te espero en la puerta del hospital se me sube al coche para esperarte".
"Que está muy faltita de caricias"
"Que esto...."
" ... que lo otro ..."
" ... y que lo otro"
Y yo sigo haciéndome la comida cuando llego tarde a casa. Y nadie me habla cuando llego por la noche y están viendo la tele ("Espera un momento que está en lo más interesante"). Y se acuestan temprano. Para dormir ("Mañana hay que levantarse temprano para dar de comer a la gatita").
¿Creéis que tengo motivo de estar preocupado?. ¿Debo estar celoso?. En esta época de crisis ¿debo admitir el trío antes de quedarme solo?.
¿Es mejor que me traiga la gatita a casa?
¿Qué nombre le ponemos?
Mi vida es una eterna duda.