domingo, 23 de mayo de 2010

Grandes Maestros: Manuel Fernández Guerrero


Dice un cuñado mío que sólo tienes una oportunidad en tu vida de causarle a alguien una primera buena impresión. El día en que conoces a alguien empieza este juego de Primeras Impresiones.
-"Don Rafael soy el nuevo residente de anestesia, he firmado el contrato, me han dado bata y zuecos y me han dicho que mañana empiezo".
-"Perfecto. Irás al quirófano de Cirugía General, con Don Mamuel Fernández Guerrero, para echarle una mano".
Una vez fuera del despacho del Jefe, le dije a mi residente mayor que me había hecho gracia la coletilla: "... para echarle una mano".
-"Sí, es que ese hombre no se ha dado de baja en la vida y se ha roto un brazo y sigue dando anestesias como si tal cosa con el yeso puesto. Por eso te han dicho lo de echarle una mano".

Así empecé mi primer contacto con la Anestesia. Entendiendo que era algo serio, que se llevaba a la práctica por gente responsable, por gente que seguía al pie del cañón aunque sufriera heridas y accidentes. El dintel estaba bastante alto en mi hospital. La Primera Impresión con la Señora Anestesia me estaba dejando bastante Impresionado.
Don Manuel era bastante serio. No era solo impresión mía. Yo me presenté e intenté, también, causar una buena impresión en ese primer día.
-"¿Has cogido venas antes?".
-"Sí, por supuesto".
-"Pues adelante".
Esto iba a ser pan comido. El paciente me ofreció su brazo y yo empecé la faena. Era mi Alternativa. Mi primer toro en esa plaza. Cogí el estoque. Estudié a bicharraco. Me puse en posición y adentro.
Primer intento.
Hueso.
Sonrisa al tendido. Mirada de estas cosas pasan. Pido nuevas armas y fijo al morlaco en el tendido adecuado.
Segundo intento.
Hueso.
El sudor frío empezó a aparecer por debajo de la montera de quirófano. La luz empezó a cegarme. Al cabo del rato había en el albero tres o cuatro estoques, cinco descabellos y el toro seguía vivo.
El maestro no dejó que sonara el primer aviso. Cogió un hierro adecuado y con la mano enyesada, y mucha dignidad, culminó la faena.
Así que esa fue la primera impresión que yo causé en mi primera corrida. Toda una lección de humildad.
De Manolo Fernández Guerrero aprendí a mentener el tipo, a ser serio en mi trabajo, a ganarme el respeto de los demás con el cumplimiento escrupuloso de las obligaciones.
Hace un par de semanas nos dejó sin hacer ruído. Nunca lo dió. Por eso, si se encuentran en los quirófanos del cielo a un anestesista serio, con un yeso en la mano que le tiene que dormir para una apendicitis tipo cólico miserere y se llama Manolo, pónganse en sus manos con confianza, que seguro que les dará una anestesia celestial.

5 comentarios:

gangas dijo...

Buenos días maestro, no se porqué aparecen enlaces a determinadas tablas de mi blog en tus entradas.

Tu dispones de las mismas yo no he puesto ni banderillas ni estoques.

Que pases buen día.

MiAnestesista dijo...

Gangas: Nunca me han molestado. Un día empezaron a brotar, como flores en un jardín, y creo que mejoran el entorno. De vez en cuando procuro regarlas. No las pienso quitar. Con tu permiso.

Miguel Angel dijo...

Buenos días MiAnestesista... una entrada magnífica, de todas formas le he dicho a Don Manolo que me espere un poquitico más, que lo de dejarme anestesiar en el cielo me lo tiene prohibido Mi Santa hasta que no haya pagado la hipoteca.

MiAnestesista dijo...

Miguel Ángel: Espero que en el cielo, nos encontremos para jugar unas partidas de dominó. ¿Habrá trabajo allí para los médicos del trabajo?. Lesiones de alas en arcángeles, nódulos laríngeos en el CoroDeÁngeles por mantener constantemente la música ambiente, síndrome de tunel carpiano en SanPedroBois por estar haciendo listas todos los días...?

Isabel Fernandez dijo...

Perdon por la intromision a estas alturas, pero me gustaria saber si ese maestro" del que hablas nos dejoel 27 de abril del 2010 y si tiene un hijo que tambien es anestesista Gracias

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