miércoles, 10 de marzo de 2010

Contraentrada: Ana en su vejez.


Leo entradas muy interesantes en la red y me gustaría poder estarme callado. El silencio significaría EstoyDeAcuerdo o LoQueDiceAquíEsLoNormal. Pero hay sombras en la habitación que deben de ser iluminadas y, a veces, una linterna, cuando se apagan las luces tras la representación, te enseña rincones que habían pasado desapercibidos.
La ContraEntrada de hoy es del Blog Salud con Cosas de Miguel Ángel Máñez, su artículo se llama Hacer lo que sabes: el caso de las magdalenas. Enciendo mi linterna.

Mis primeras incursiones con la informática fueron a mediados de los años 80. Mi primer ordenador era de pantalla de fósforo verde, sin disco duro y dos disqueteras de 3 y medio. Mi ordenador tenía un botoncito en el frontal que decía Turbo y que permitía que la CPU pasara de 6 a 12 Hz (deteneos un momento y leed bien, no dice de 6 a 12 MHz, dice de 6 a 12 Hz y lo mejor de todo es que el Turbo SE NOTABA).
Cuando gané mi plaza en el 92 en el Hospital General de Especialidades (lo que había sido siempre el Ruiz de Alda de toda la vida) estaba en pleno proceso productivo. Así que cuando mi Jefe me dijo de hacer un programa para la Reanimación, me gustó la idea y me propuse enfrascarme en el tema.
Los médicos nunca hemos tenido programas médicos, siempre ha habido programas de gestión. La administración pone en nuestras manos programas para gestionarnos en nuestro trabajo y no para ayudarnos en nuestro trabajo, así que la idea era interesante e innovadora.
Pero había un problema. ¿Quién le ponía el cascabel al gato para que el personal auxiliar y de enfermería, que estaba acostumbrado al bolígrafo y poco más, se pusiera delante de un ordenador con un programa hecho por un aficionado?.
Ana, a su pesar, fue la solución.

Mi programa tenía que ser útil y, en vez de generar trabajo, ayudar a facilitarlo.
Con el Flipper era difícil. Estamos hablando de un programa que compilaba las rutinas del famoso y antiguo dBaseIII que tanto nos ayudó en aquellos momentos. Nada de Windows, nada de gráficos. Informática de cavernas pura y dura.
Viendo el gris panorama me estudié una estrategia.
¿Quién era la persona más lejana a la informática?¿Quién era la más reacia?¿Quién sabía más de los trucos del trabajo de Reanimación?. Pues Ana. Pues venga.
-"¿Dónde está Ana?"
-"Fumándose un cigarrito en el estar."
-"Voy a hablar con ella."
-"¿Qué ha hecho ahora?."
-"Nada, quiero que me ayude con el programa informático."
Mientras me dirigía al estar escuchaba las risitas que se gastaba el personal al imaginarse a Ana haciendo un programa informático.
-"Ana, necesito tu ayuda."
-"Dígame, Dr Palacio."
-"Quiero que me revises el Programa Informático que estoy haciendo para la Rea."
Estaba con el cigarrillo en una mano y el café en la otra, tomando un sorbito y no recuerdo bien si lo que se le salió por la nariz fue el último trago o que se atragantó con el humo del tabaco o que las magdalenas que había tomado se revolvieron en su interior. Ya se sabe, el problema de las magdalenas, Dr Mañez.
Después de toser durante un rato en que todo el personal apareció en la puerta del estar. Empezamos nuestra charla.
-"Que sí Ana, que lo he pensado bien. Que quien mejor que tú para que me diga si estoy haciendo las cosas bien. Que esto de la informática es para ayudar y no para dar más trabajo. Que si no lo hago bien esto no sirve para nada, pero que si NOS sale bien, seguro que nos quita trabajo. Que blablablá, que blablablá, que blablablá..."
Yo no sé si por mi pesadez, o porque ese día era el día de DejarseConvencer, Ana entró al trapo.
Era curioso verla delante del ordenador dándome instrucciones. Una jubilada en capilla (le faltaba un par de años para los 70) mejorando ésto y aportando aquello.
Era curioso ver a las demás consultando con Ana para ver cómo se entraba en el registro de pacientes o cómo se le daba el alta. Y a Ana explicando. Y Ana orgullosa de su trabajo.
Era curioso las anotaciones que me tenía preparadas para mejorar éste o el otro bloque.
Y no nos quedó mal. El programa funcionó durante un par de años y hasta el Jefe sacó un par de publicaciones de nuestros datos.
Ana se parecía mucho al personaje que encarna Mariví Bilbao en la serie Aquí no hay quien viva y cuando la veo por la tele, siempre me viene un recuerdo cariñoso de nuestra ExpertaInformática.

7 comentarios:

miguel dijo...

Protagonizar una entrada de tu blog es algo que me llena de orgullo y satisfacción :P

La verdad es que la orientación de la entrada original (magdalenas) no tenía nada que ver con la llegada de la informática sino más bien con puestos de trabajo que se quedan vacíos de contenido por otros motivos.

Gracias por la reflexión, necesaria y ademas de las que nos ayuda a discutir, jeje. Todo es bueno si motiva que salgan nuevas ideas.

Saludos!
Miguel Angel Mañez

PD: no soy doctor!!!! :)

Sophie dijo...

Lo dicho, eres un seductor, qué elegancia para resolver ese asunto,chiquillo, creo que va siendo hora de leer tu blog con un cuadernito al lado para ir aprendiendo ;)

MiAnestesista dijo...

Miguel: Más que en la llegada de la informática, he querido insistir en la reubicación de las personas para aprovechar al máximo los recursos. De la AnaAntiInformática sacamos una AnaExperta, que enseñó a mucha gente.
Sophie: Se aprende mucho de la gente que está al lado. Y de los mayores, mucho más. Son pozos de sabiduría. Hay que dar con la tecla. Y como con un buen piano o violín antiguo, salen notas increibles cuando lo intentas.

jane dijo...

Tú ya sabes que yo llamo a mis hijos "los sabios" porque a mí todavía el tema de la informática me da un poco de repelús. Pero me encanta que pienses que en la 3ª edad (en la que supongo que ya estoy, cumplo el día de San José 62años)todavía seguimos aportando cosas a los demás. Una de las grandes diferencias que tenemos con los animales es que seguimos siendo curiosos toda la vida y que no dejamos de aprender nunca. No pierdo la esperanza de ser yo también una virguera Ana-Marivi (sin fumar)

marta dijo...

Desde luego el cuerpo diplomático ha perdido un fichaje estrella.
Una de las cosas que más rabia me da es que (voy a generalizar, lo siento) tiende a aparcarse a la gente más mayor, cuando creo que igual que los que empiezan, tienen mucho que aportar. También hay actitudes de rechazo a lo nuevo y postura de "saberlo todo" por su parte que echa un poco para atrás, pero el intento merece la pena.
Ahora está más en alza el tema de la inteligencia emocional, pero desde luego, tú la tienes bien entrenada, desarrollada y por arrobas.

MiAnestesista dijo...

Jane: MiPadre me enseñó a tenerle un gran respeto a los mayores. Él empezó a trabajar con 14 años de tornero y me contaba que los que más le enseñaban eran los que tenían más edad y que muchos trucos los aprendió de ellos. Le encantaba hablar con ellos, en vez de reirse de ellos, como hacían los de su edad. Y yo he seguido su ejemplo. Me gusta escuchar.
Marta: La informática ... hay muchas cosas que decir de ella. Hasta ahora no estamos disfrutando de sus posibilidades. Ha habido mucho humo en todo ésto. Los informáticos han intentado hacerse una parcela de poder y les interesa aparentar una gran dificultad en su manejo. Todo eso es mentira. Todo es mucho más fácil. Pero es recién ahora que está comenzando todo. El ordenador tiene que ser una herramienta que te permita hacer fácilmente lo que tú hacias hace cinco minutos sin el ordenador. Si un programa te permite ésto, es un buen programa. Si no, es un bulo. Si un informático no ha conseguido hacer un programa que te permita ésto, te está engañando. Y ha habido mucho engaño. Y mucha decepción. Por eso hay muchas personas, muchos abuelos que o no se acercan o han salido escaldados. Cuando el programa es bueno, tienes que quitar al abuelo, o a quien sea de delante de la pantalla con una grúa. Y si tuviéramos más en cuenta las dificultades de los abuelos a la hora de hacer programas, éstos serían más fáciles de utilizar. Me lo enseñó Ana.

Miguel Angel dijo...

Tu lo has dicho... el ordenador como herramienta.
¿Cuántos programas médicos son una herramienta para el médico?... pocos, la mayoría son herramientas para la Gestión y los médicos son los picadatos que los alimentan... con esfuerzo.

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