lunes, 1 de febrero de 2010

Mis maestros en la anestesia privada


Hice la especialidad en Granada, en el Servicio de Anestesiología de Don Rafael Gálvez Carrillo de Albornoz, el primer jefe de Servicio de Anestesia que hubo en España en la Seguridad Social y al que le tengo que dedicar en exclusiva una entrada especial.
Pero hoy voy a incluir aquí a las tres personas que más han influido en mi formación en la medicina privada: Irene Gutiérrez Caba, mi Madre y mi Entrenador de hockey hierba cuando era juvenil.


Cuando fui a Madrid a elegir la plaza en la convocatoria MIR de 1982 estaba poniendo en el Teatro Lope de Vega una obra de Antonio Gala, El Cementerio de pájaros, creo que se llamaba. Los de pueblo, cuando vamos a Madrid aprovechamos para ir al teatro. Al entrar a la sala vi que había poca gente. "Ya se llenará", pensamos los tres cadidatos a lo que saliera, el uno, a psiquiatra el otro y a anestesista en mi caso. Pero cuando se acercó la hora del comienzo de la actuación me fijé en que no habría ni 10 personas en el teatro, contando a los tres futuros especialistas. Pensé entonces que saldría un figurante y nos diría algo como que "sintiéndolo mucho la actuación no va a reprentarse el día de hoy por..." y se inventarían cualquier motivo. Pero no. La obra empezó a la hora prevista y la representación fue memorable. Al final de la obra busqué por todos lados para encontrar a alguien importante, el Rey, el Presidente del Gobierno, steven Spielberg, yo qué sé quién... que justificara la actuación entre amigos de esa noche. Pero no ví a nadie. Entonces entendí que la persona importante para la que la Señora Gutiérrez Caba había sacado lo mejor de sí misma era YO. Me enseñó que uno se hace importante cuando, humildemente, trata a los demás como los más importantes del mundo.

Mi madre tenía problemas en los pies (muchos días yendo a la compra eligiendo las tiendas más baratas para ahorrar algún céntimo en los años 50, estuvieran la panadería, la carnicería, la pescadería ... lo lejos que estuvieran). Le indicaron que se operara, me llamó y se vino a Granada. Le puse una anestesia epidural y le dejé un catéter para controlar el dolor postoperatorio con una bomba de perfusión analgésica. A los días, ya desde Cádiz, me llamó y me dijo una frase que me quedó grabada en la mente: "Lo único que me ha molestado es cuando me han quitado los puntos". Desde entonces convertí esa frase en objetivo de mis anestesias.

Cuando intentábamos aprender algún pase nuevo en hockey hierba, y cuando ya estaba bastante encaminada su correcta realización el entrenador Manuel Izco Castro, que ese es su nombre, nos decía: "Primero, aprender a hacerlo; luego, hacerlo bonito; al final, hacerlo sonriendo". Allí estábamos cerca de 20 niños conduciendo la pelota con el stick de hockey y con la sonrisa en la boca. Un día le pregunté que porqué lo de la sonrisa y me dijo que "sonreír es algo tan complicado que si intentas sonreír haciendo algo que no tienes completamente automatizado, no te sale bien". Y es verdad, compruébenlo: ¿Qué cirujanos sonríen en quirófano?. También me decía: "Pero no te olvides de lo bonito, bien hecho, BONITO y sonriendo".

8 comentarios:

Sophie dijo...

Bonita entrada y muy instructiva. Me aplico el cuento para cuando lo tenga que hacer...es decir, a partir de ahora :)

dra jomeini dijo...

Y yo ;-D. Mi tutor suele decir algo parecido. Hay que aprender a hacer las cosas de un modo elegante, porque cuando ya sabes hacerlas, intentar hacerlas con elegancia es batalla perdida.
Por cierto, mira lo que medejaron los Reyes: http://fogondrajomeini.blogspot.com/2010/02/el-sexto-dia.html

MiAnestesista dijo...

Sophie: He visto tu persiana levantada y me he asomado un poquito. Todo limpio y ordenado y ¡¡¡¡41!!!! personas dentro. Manolo Izco sigue por La Isla. Entrena a Paralíticos Cerebrales. Si lo ves le das un saludo de mi parte.
DraJomeini: ¡Qué libro más bueno!
¿No lo habías visto antes?
http://www.facebook.com/profile.php?id=1731452321&ref=nf#/photo.php?pid=30548579&id=1020588365&fbid=1227002108104
Me releo el prólogo de vez en cuando y me gusta el paseo que hace Luis hablando de Quevedo (Amor constante más allá de la muerte).
MiEsposa lo tuvo de profesor y nos pasamos un año hablando de literatura en las comidas.

jane dijo...

Creo que le di dos veces. ¿Ves? por eso mi hija a veces me dice que me repito.

jane dijo...

Por lo que se ve no me repetí. Te había puesto un comentario y pensé que te lo había enviado 2 veces, pero parece que se fue al Limbo, como dije últimamente en un post. Te decía que tu mujer y tú han tenido un lujo de profesores y que a mí me pasó lo mismo con Emilio Lledó que es el culpable de que me especializara en filosofía. Y que a veces hay personas así, que te cambian la vida. También te dije que me encantaba Irene Gutiérrez Caba, que en "Historias de la frivolidad" (la de la foto) estaba genial. Y que yo también soy de las que, cuando voy a Madrid, voy siempre al teatro. Y, si ahora no sale el comentario o tienes tres iguales, qué le vamos a hacer...

EC-JPR dijo...

Como siempre, doctor, bonita entrada, e instructiva para todos los medicoblastos :) Tomo buena nota.

EMILIO HURTADO dijo...

Siempre he dicho que el verdadero éxito es hacer bien el trabajo de cada uno. Seguramente Manolo Izco hizo un buen trabajo contigo en este deporte que nos sigue teniendo engachados. El hockey es un bonito deporte que , sin duda , ha contribuido a hacer de ti un buen médico.
Saludos

MiAnestesista dijo...

Jane: He tardado un poco en contestar porque tu hija me manda tarea también a mí y he estado terminando borradores que tenía pendientes. Si he aprendido tanto de tan buenos maestros es que no tenía ni idea de nada y tenía que convertirme en esponja para absorber tanto. La verdad es que he tenido suerte.
EC-JPR: Se puede aprender de todo el mundo. Y no es que se aprenda de lo bueno y de lo malo, es que en todas partes puede haber algo bueno.
Emilio!!!!!: Muchas gracias por venir. He representado en Manolo todo lo bueno que aprendíamos de todos los locos que habéis estado en esto de intentar formar personas, antes que deportistas. Todavía me acuerdo de cuando la verde del árbitro, era amarilla para vosotros, la amarilla se convertía en roja, y la de rojas que nos evitábamos con esto. De Hockey aprendí, claro que aprendí (con unos chavales que se hicieron ellos mismos campeones de España), pero lo que más se aprendía era la deportividad y el aprender a pasarlo bien (Juan Antonio después de un partido en que por fin pudimos empatar a un contrario después de una racha de partidos perdidos, saltando y riendo en los vestuarios y diciendo "Chicos si tan bién se pasa empatando, imagináramos cómo vamos a pasarlo el día que ganemos"). Muchas risas y muchos buenos momentos.

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