miércoles, 3 de febrero de 2010

¿Anestesista o Anestesiólogo?


Cuando he podido he huido de esta polémica porque la discusión siempre me ha parecido más bien una impostura que defienden mayoritariamente aquellos a los que sólo les interesa establecer esta distinción teórica para darse vuelos.
En Estados Unidos tuvo una razón esta diferencia de términos que data de allá por los años veinte o treinta del siglo pasado, cuando la responsabilidad de la administración de la anestesia recaía tanto en manos de enfermeras como en manos de médicos. Cuando los médicos decidieron autollamarse anestesiólogos querían transmitir el sentido de una consolidación de saberes que diferenciaba a los que ejercían la práctica anestésica exclusivamente por su experiencia personal, de los que la basaban en unos conocimientos científicos estructurados previos. En Europa hemos tenido la suerte de que la práctica de la Anestesia siempre ha sido ejercida exclusivamente por médicos.
A mí me da lo mismo definirme como médico anestesista que como anestesiólogo y con máyor frecuencia utilizo la de médico anestesista cuando me dirijo a pacientes o personal ajeno a la medicina. Sin embargo sí hay un pequeño matiz que me gustaría que tuviera esa ilustre palabreja para el que quiera utilizarla.

Llamo anestesista al que le duerme los pacientes al cirujano y llamo anestesiólogo al que protege al paciente de las agresiones de la intervención quirúrgica. Es decir es anestesiólogo aquel que prepara (hace un Estudio Preoperatorio y una Puesta a Punto), protege ( establece una estrategia de Anestesia para Intervención-Quirúrgica-y-Paciente determinado) y no descuida (Reanimación y Control del Dolor Postoperatorio) al paciente.
El ser Anestesiólogo no es cuestión de titulación, sino de comportamiento.
Cuando uno percibe que todo el daño que el paciente sufre en quirófano no se lo hace el cirujano, cuando uno se da cuenta de que las técnicas anestésicas también pueden ser dolorosas y cuando uno pone remedio, es cuando empieza a anestesiar de verdad al paciente para la operación y no anestesiar al paciente para el cirujano.
Canalizar una vía sin que al paciente le duela. Colocarle la vía en una zona de no flexura para que la madre pueda darle el pecho a su hijo después de una cesárea, que el abuelo pueda dormir sin tener que tener el brazo estirado o el joven pueda leer, darle al mando de la tele o comer, sin alterar la perfusión del suero. Tratar a los niños como personas, porque a veces es inevitable que el niño llore de dolor, pero nunca debe de llorar por miedo. Sondar al paciente una vez anestesiado. Sedarlo antes de realizar una técnica locorregional. Saberse el nombre del paciente. Todas estas, y algunas más, son cuestiones que a mí me enseñaron y que he tratado de transmitir a los que he tenido el orgullo de participar en su formación de auténticos Anestesiólogos.

7 comentarios:

BlackZack dijo...

Me gusta mucho la filosofía, ése es el espíritu ^^ Ojalá todos la compartiesen, pero seguro que más de uno no se preocupa de hacerse esas preguntas.

Sophie dijo...

Me ha emocionado esta entrada, que lo sepas. Es similar a lo que pienso de los licenciados en Medicina y los Médicos, hay una sutil diferencia entre ellos: la actitud, el buen hacer, con cariño y tesón. No tratamos enfermedades, sino pacientes, a ver cuándo lo aprenden algunos que yo me sé...

Juana dijo...

Prepara, Protege y no Descuida.
El ser Anestesiólogo no es cuestión de titulación, sino de comportamiento.
Pues si, como me gustan esas pequeñas y grandes cosas, porque trabajáis con seres humanos, hay gente que lo olvida o, tal vez se olvida de si mismo .... no se.

Miguel Angel dijo...

Buenísima la entrada, buenísima la diferencia y buenísimos los pequeños detalles.

Joé cómo me dejas siempre, me encanta cómo lees.

Miguel Angel dijo...

... y también como escribes... que se me va la pinza a estas horas y levantado desde las 5 a.m.

MiAnestesista dijo...

BlackZack: Acostúmbrate a presentarte y a preguntarle el nombre al paciente cada mañana y no perderás de vista que son personas. Así es más fácil.
Sophie: Posiblemente no sea problema de aprender, sino de recordar. Todos empezamos con la misma ilusión y el paso del tiempo y las "circunstancias" te ponen una coraza y se te van olvidando cosas.
Juana: Esas personas que olvidan, algunas veces empiezan a darse cuenta otra vez cuando están al otro lado de la mesa. Nunca es tarde.
Miguel Ángel: Estamos en la misma onda. El mismo nombre, número de hijos, algunos gustos comunes ... y respeto por los pacientes.

Anónimo dijo...

Según tus parámetros léxico-semánticos, yo, tengo una hija médico-anestista- anestesiooooooologa.
!Qué importante es lo que destacas como comportamiento; humano en primer término y en segundo como pauta deontológica. De ambos muchos profesionales del ramo han hecho olvido. Espero que las nuevas genraciones sean anestesiologos y piensen en el enfermo antes de buscar la vía y no en "colocarle"para la cruenta intervención cirujana. !Suerte!!

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