jueves, 3 de junio de 2010

¿Qué es ser anestesista en la medícina privada?


Podría ser una conversación para mantener con un hijo sobre qué es lo que le espera si eligiera tu especialidad, pero no conozco a muchos descendientes de anestesistas que hayan elegido la especialidad de sus progenitores. Y mucho menos de nietos. Es una tradición que se trunca pronto, no sé si habrá familias de médicos anestesistas. Lo cual ya quiere decir mucho.

Pues bien, ser anestesista es trabajar para otros. El honor más alto que puedes llegar a tener es el de ser el anestesista del Doctor Fulanito del Copetín.
El anestesista es el guitarrista, el cirujano el Cantaor (con mayúsculas). La gente suele ir a escuchar al Maestro. Y a que el guitarrista no moleste. Que dé la talla. Que esté a la altura. Que pase desapercibido. Que acompañe. Pero que no se pase.
Lo ven, ¿verdad?. Yo soy el guitarrista. Yo toco y el publico me escucha, pero es una sensación rara. Porque no me ven. Yo estoy allí, pero no estoy. Es mi música la que está. De fondo. Soy solo notas. Algo etéreo. Éter. Anestesia.
Todas las mañanas afino la guitarra, me pongo en una esquina y espero a que me llamen.
-"¿Puedes tocar mañana conmigo?".
-"¿A qué hora?".
-"A las 8".
-"¿Dónde?".
Y allá que me voy. Y así todos los días.
Pocas veces reconocerá un cantaor delante de otro que está orgulloso de su guitarrista. No suelen hablar de ellos. Sólo cuando lo despiden.
-"No encontraba el registro. Me hizo forzar la voz y estoy afónico por su culpa. Ese día todo salió mal por su culpa. Por su dichosa culpa".

Voy a coger la guitarra.
Do.
Do.
Mi.
Estoy afinando.
Voy a tocarle una canción que seguro saben. De Roberto Carlos. Se la saben todos los cirujanos. Nos la hacen cantar muchas veces.

¯¯¯Echame a mi la culpa
De lo que pase....
¯¯¯

Es nuestro himno. Abre nuestras sesiones en los Congresos de Anestesia.
Es broma.

Menos mal que hay conciertos de guitarra. Solos de guitarra. Nos aplauden mucho. Notamos el cariño de nuestras admiradoras. Son las epidurales para el parto. Te vistes de Paco de Lucía y tus dedos cobran vida. Tratas de lucirte. No es fácil. Pones todo tu empeño para crear el clima adecuado. Sabes de la importancia que tiene que cuando nazca una nueva criatura, encuentre el mejor sonido, el mejor arrullo de la madre. Sus mejores besos.
Esas sí te recuerdan. Esas sí agradecen el esfuerzo que hiciste. Muchas gracias a todas.

Eso somos. Guitarristas. En muchas peonadas, ni siquiera estamos en nómina. Nuestra opinión apenas cuenta. Tenemos que gustar, en primer lugar al Maestro. Luego al resto. Se entiende que el maestro elige bien.

Trabajamos para otros.

Esperen un momento. Me llaman.
-"¿Para cuándo? ¿dónde?. No te preocupes. Ahora mismo voy".
Lo siento tengo que dejarles. Me esperan.
Me voy con la música a otra parte.

P.D.: Dedicado a Marta, que está embarazada y tuvo una mala experiencia con la epidural en la cesárea de su primer niño. Seguro que su guitarrista está afinando las cuerdas de su guitarra para darle un bello concierto. ¡Que lo puedas disfrutar!

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